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miércoles, 10 de diciembre de 2008

Jürg Schubiger, Premio Hans Christian Andersen 2008:

Lecturas - - 9/12/08

“…las cosas afortunadas nos llegan de modos insospechados”

Reproducimos el discurso pronunciado por el escritor suizo Jürg Schubiger durante la ceremonia de entrega de los Premios Hans Christian Andersen 2008 (),en septiembre de 2008 en Dinamarca. En esta edición del premio fueron distinguidos Schubiger por su trayectoria como escritor y el italiano Roberto Innocenti por su obra como ilustrador.

Imaginaria agradece a la profesora Alicia Salvi -miembro del Jurado del Premio Hans Christian Andersen 2008 por Argentina- su gentileza y autorización por permitirnos ofrecer a nuestros lectores su traducción del discurso.

Nota introductoria por Alicia Salvi:

El 7 de septiembre de 2008, en el Pabellón de Cristal del Parque Tívoli en Dinamarca, se otorgaron los Premios Hans Christian Andersen 2008. La ceremonia fue cálida y atravesada por el espíritu del autor, como el IBBY de Dinamarca anunciara en su programa. Escuchamos al coro Nacional de Niños daneses quienes ejecutaron canciones de Hans Christian Andersen, Eduard Grieg y otros compositores.

Después de las palabras de Vagen Plenge, Presidente del Congreso y Patsy Aldana Presidente de IBBY, intervino Chieko Suemori, en nombre del compañía Nissan Motor Company, auspiciante de los premios.

Los galardones fueron presentados por la presidente del Jurado, Zohreh Ghaeni, quien resumió el trabajo realizado.

La reina Margarita II ofreció las medallas de bronce a los ganadores. Tanto Jürg Schubiger como Roberto Innocenti hablaron en su lengua natal y contamos con traducción al Inglés.

Dos breves piezas teatrales con danza y pantomima ilustraron el mundo de los cuentos de Andersen: “La princesa y el guisante” y “El encendedor de yesca”.

Se encontraban presentes las jurados Nadia el Kholy de Egipto, Junko Jokota de los Estados Unidos y quien escribe, por argentina.

Alicia Salvi


Discurso de aceptación del Premio Hans Christian Andersen

por Jürg Schubiger

Su majestad, distinguidos señores y señoras del IBBY, distinguido jurado, participantes del Congreso, estimados delegados del Swiss Institute of Children’s and Young Adult’s Media, queridos amigos.

La noticia de que el jurado me había elegido para recibir el premio Hans Christian Andersen 2008 me llegó de una manera indirecta. Había viajado para hacer unas lecturas en Graz. Al mismo tiempo, el jurado se pronunció en Bologna. Mi esposa escuchó el mensaje en nuestra contestadora automática. No sabía cómo conectarse conmigo pues yo había olvidado dejarle los datos de mi hotel, como hago normalmente cada vez que salgo de casa. No tengo teléfono celular. Poco después de enterarse la llamó Franz Hohler, mi amigo y coautor de algunas obras. “¡¿Escuchaste?!”, le dijo.

Franz había visitado la Literaturhaus Graz, y recordaba que se había hospedado en el Castle Hotel. Mi esposa llamó al hotel. Yo no había regresado aún de mi sesión de lectura. El portero nocturno no sabía qué hacer. Le ofreció escribir un mensaje y pasarlo por debajo de mi puerta. Cuando volví a mi habitación, me encontré con una hoja de papel aleteando en el aire que salía de la puerta y escrito con grandes y coloridas letras hechas con marcadores, como una invitación al cumpleaños de un niño: “¡Felicitaciones, ganó el Premio Andersen!”, decía. Enterarme de ese modo le hizo muy bien a mi estado de ánimo. Evidentemente, algo había pasado en la realidad. Sólo que yo no sabía exactamente en cuál realidad.

Les he contado esa historia circunstancial porque estoy convencido de que las cosas afortunadas nos llegan de modos insospechados. El camino directo entre un proyecto de vida y el logro de una vida (en el que Heinrich von Kleist creía tan ardientemente en su juventud) o del deseo a su satisfacción (en lo que todos estamos tentados de creer de tanto en tanto) termina, en el mejor de los casos, en un suave desencanto o en una resignación.

Hans Christian Andersen nos mostró esto muy claramente en su cuento “Los zuecos de la felicidad” (*):

Dos hadas, la Pena y una joven errante y novata llamada Dama de la Fortuna hablan sobre su tarea cotidiana. El hada de la buena fortuna contaba que había estado probando un par de zuecos muy especial. Quienquiera que se los pusiera era directamente trasladado hasta donde quisiera ir. El hada de la Fortuna da por descontado que así finalmente la humanidad conseguirá la felicidad en la Tierra. La Pena está absolutamente segura de lo opuesto. Varios hombres cuyos caminos en la vida son diferentes aparecen calzados con los zuecos. El resultado es una serie de aventuras, a veces pesadillescas, así como un repaso de la vida social que Andersen conoció. El primer episodio corresponde al Consejero de Justicia Kanp. Estaba absorto leyendo acerca de los tiempos del rey Hans. Como estaba tan profundamente imbuido en sus pensamientos, se equivocó y se calzó los zuecos de la Fortuna en lugar de los suyos. Inmediatamente, se ve pisando en un charco de barro y basura del camino, que en esa época no estaba empedrado. “Todo el pavimento se ha ido, observa, y las luces de la calle están apagadas”. Es tarde en esa noche medieval, hay niebla en el aire y la luna aún no ha aparecido. Trata de llamar un coche. Después de muchas aventuras, termina en una casa de mala reputación. Unas mujeres vulgares le sirven carne y cerveza de Bremen. Hasta que se le ocurre una forma de escaparse: se escabulle debajo de la mesa y se arrastra hacia la salida. Pero sus compañeros lo arrastran por las piernas y al hacerlo, le sacan los zuecos: así se rompe el encantamiento. Dos minutos más tarde el Consejero Knap está sentado en un coche, feliz de haber vuelto a su época, la cual, a pesar de sus defectos, es mucho mejor que esa que acaba de visitar. Y eso, nos dice el autor como conclusión, fue sabio de su parte.

La Pena gana la partida: todos los que se calzan los zuecos de la Fortuna están contentos de librarse de ellos pues son traicioneros. Así son las cosas. Pero sólo en lo que respecta a deseos y zuecos. Esta no es la última palabra acerca de lo que se puede decir de los poderes y las modos que tiene la Fortuna.

Andersen nos da pistas desde el comienzo y después de que lo seguimos por todos los episodios que van cambiando abundantemente casi nos hemos olvidado de su advertencia inicial. La Pena, se nos dijo al comienzo, sólo cumple sus propias tareas. Ni siquiera fue ella el oponente de la Fortuna en el experimento de los zuecos.

El hada de la Fortuna no es siquiera la Fortuna misma sino sólo la sirvienta de una dama que la estaba esperando. ¿Qué hubiera pasado, entonces, si la auténtica Fortuna se hubiera ocupado del asunto? Esta pregunta crucial, Andersen no la propone directamente pero fuerza al lector a que él mismo se la haga y la deja en un terreno discutible.

En este contexto quiero presentarles una historia que fue publicada treinta años atrás, en mi primer y delgado libro para niños: “La niña y su suerte”.

“Una niña deja su hogar para buscar su suerte. Pero todo lo hace mal. Cuando deja el pueblo detrás suyo tomó el camino hacia la derecha en lugar de tomar hacia la izquierda.

Después bajó al valle en lugar de subir la sierra. Saltó sobre el cerco en lugar de arrastrarse por debajo. Acarició a un cerdo en lugar de alimentar a una gallina y quitarle una de sus plumas. Cruzó el río en lugar de seguir su curso. Durante todo este camino la niña cantó varias canciones que ni siquiera recordaba de memoria en lugar de decirse a sí misma: «Dichosa de mí, dichosa de mí, encontraré mi suerte detrás de un árbol».

De pronto, el sendero se termina en un cantero. Ahí, al final del camino y apoyada contra un sauce, encontró una gran bicicleta roja, flamante. Se subió y pedaleó de vuelta a su casa. ¿Qué hubiera pasado si en lugar de doblar a la izquierda hubiera doblado a la derecha, si hubiera subido al cerro en lugar de quedarse en el valle, si se hubiera arrastrado bajo el cerco en lugar de haber saltado por encima, si hubiera alimentado a la gallina y le hubiera sacado una de sus plumas en lugar de acariciar al cerdo, si hubiera seguido el curso del río en lugar de cruzarlo y si hubiera dicho «Dichosa de mí, dichosa de mí, encontraré mi suerte detrás de un árbol» en lugar de cantar distintas canciones que ni siquiera sabía de memoria?

Me preguntaba qué habría pasado si le hubieran dado a Hans Christian Andersen el Premio Andersen. Cómo lo hubiera agradecido delante de un auditorio internacional como éste. Andersen hablaba danés y alemán. Para un viajero tan fervoroso como él, era bastante malo hablando otros idiomas. Se dice que sus lapsus lingüísticos lo inspiraron para hacer algunas volteretas verbales que dejaban sin aliento. Los suplementaba con profundas reverencias y unas olas suntuosas que hacía con sus largos brazos.

Grazie tanti. Saint-Honoré. Jeg er helt ude af flippen af glade og stolthed. Oh dear me! Ich danke Ihnen untertänigst für eine Auszeichnung, die ich zu verdienen hoffe mit dem, was künftig noch aus meiner Feder fliesst. IBBY urbi et orbi.

Gracias de todo corazón.


Nota

(*) También traducido como “Los chanclos de la felicidad”. En Cuentos completos de Hans Chrisitian Andersen. Madrid, Editorial Cátedra, 2005; págs. 152-158.

Traducción al inglés de Eva Glistrup (Copenhage, Dinamarca).

Traducción del inglés al castellano por Alicia Salvi.


Jürg Schubiger nació en Zürich en 1956. A lo largo de su vida realizó distintos oficios (jardinero en el sur de Francia, viticultor en Tessin y leñador en Korsika) y estudió Filología Alemana, Psicología y Filosofía. Entre 1969 y 1979 trabajó en la editorial pedagógica de su padre como editor. Actualmente se dedica a la escritura y ejerce como psicoterapeuta en Zürich y en Tessin. Sus primeros cuentos fueron publicados en 1971 en el libro Die vorgezeigten Dinge.

Publicó varias novelas y libros de cuentos pero sólo dos de ellos fueron traducidos al castellano:

Cuando el mundo era joven todavía (Link a la sección Reseñas de libros de este número) (1997) y Así empezó todo. 34 historias sobre el origen del mundo (2007) -en coautoría con Franz Hohler-, ambos en el catálogo de la editorial Anaya.

Recibió numerosos premios literarios, entre otros el Premio Juvenil de Literatura Alemana, el Premio Suizo al Libro Juvenil y, en 2008 el Premio Hans Christian Andersen.


Fuente: http://www.imaginaria.com.ar/?p=1573#more-1573



Trailler de Powaqqatsi

Triller de la Película: Koaanisqatsi

El ambiente, la cultura y la tecnología: ¿un trío destinado al desencuentro?

La trilogía fílmica Qatsi -Koyaanisqatsi (1983), Powaqqatsi (1988) y Naqoyqatsi (2002)- es el proyecto artístico que reunió a dos de los más talentosos creadores de nuestro tiempo, ambos con capacidades e intereses múltiples como pocos: Godfrey Reggio y Philip Glass , cineasta responsable detrás de la cámara y compositor de la música original de las tres películas respectivamente.

Koyaanisqatsi es un vocablo del dialecto hopi de la India que significa vida desequilibrada, Powaqqatsi significa lo que un ser humano hace para someter a otro y Naqoyqatsi significa violencia civilizada o la guerra como forma de vida.

Ver fotogalería de Koyaanisqatsi

En la película Koyaanisqatsi, la mirada se posó sobre los destrozos y el desequilibrio que los abusos del hombre causan a la naturaleza, en Powaqqatsi la visión hizo foco sobre la explotación del hombre por el hombre y en Naqoyqatsi el nudo fue el impacto que la tecnología tiene en nuestro modo de vivir.

Ver fotogalería de Powaqqatsi

Koyaanisqatsi y Powaqqatsi: filmando el mundo

La visión de las dos primeras películas de la trilogía nos permite no tanto comprender, porque comprender es una utopía, sino asir un trozo de tiempo. Si comprendiéramos al otro, si realmente fuera posible, entonces no existiría esa forma secreta de la existencia del otro. Por ello, películas como estas no tienen diálogos, sólo imágenes y música. Son algo así como experiencias sensoriales o viajes donde el otro es aquel cuyo destino llegamos a ser, no relacionándonos con él en la diferencia y en el diálogo, sino asumiéndolo como secreto.

En estos poemas fílmicos podemos contemplar las condiciones de vida de una importante parte del mundo subsumida por otra parte de ese mismo mundo. Pero no podemos entenderlo. Ciudades asiáticas abigarradas, rostros de niños desde Nepal, hasta Brasil y desde Perú hasta Tailandia. Sacerdotes, rabinos, imanes, curas, monjes budistas. Ríos y más ríos, felucas en el Nilo, cadáveres cremados en el Ganges al lado de mujeres con el rostro cubierto lavando las túnicas en las mismas aguas. Minas de oro trabajadas por hombres/hormiga que pican el mineral hasta caer muertos. Es lo bello imponiéndose con esfuerzo a lo terrible.

El rodaje de Koyaanisqatsi se tradujo en kilómetros y kilómetros de celuloide y llevó 7 años de la vida de Godfrey Reggio y de su equipo, entre ellos el camarógrafo principal Ron Fricke que luego de sus trabajos junto a Reggio filmaría otro poema visual por cuenta propia llamado Baraka (1987) palabra antigua de origen árabe que puede traducirse como "bendición".

Powaqqatsi requirió 5 años para su realización y fue rodada en 13 países de diferentes continentes: Asia, África, Australia y América del sur, costó $4.2 millones de dólares, casi el doble que Koyaanisqatsi que fue filmada en Europa y América del norte.

Ver trailer de Koyaanisqatsi

Ver trailer de Powaqqatsi

La música o el alma sonora de las imágenes

Desde los inicios de la trilogía "Qatsi", Godfrey Reggio consideró que las imágenes de sus películas no debían estar acompañadas por la música sino fluir con ella y deseaba que la banda sonora compartiera el mismo peso emocional que la proyección visual.

El cineasta buscaba la articulación perfecta de imagen y sonido. Fue por esta razón que se acercó a uno de los compositores más originales de las últimas décadas: Philip Glass, conocido por su hipnótico lirismo.

Las creaciones de Glass parecen ser el equivalente musical del estilo visual de Reggio. En el caso de la trilogía de filmes Qatsi, el modo de trabajar fue eminentemente musical -sobre todo en la tercera película- y eso sucedió porque para Naqoyqatsi Glass compuso primero la banda musical y luego Godfrey Reggio montó las imágenes: un ritmo a contratiempo en la banda coincide exactamente con un cambio de imagen que se da en la pantalla. Reggio le explicó a Glass algunas ideas y en base a esas conversaciones el músico compuso una película en partitura.

(Philip Glass)

La ejecución sucesiva e hipnótica, más o menos acelerada, de las notas de un acorde que suele utilizar Glass en sus composiciones combinada con la potente cinematografía y el tempo visual de Reggio crean estos poemas fílmicos de la vida moderna y sus transiciones.

Junto a Michael Riesmann -orquestador, arreglista y co-equiper del compositor desde hace mucho tiempo- Glass ofrece entre 60 y 80 conciertos al año en diferentes partes del mundo. Hace 16 años, los argentinos tuvimos la suerte de verlos en Buenos Aires. Cómo olvidar aquellos 12 y 13 de junio de 1992, cuando la orquesta de Glass -dirigida por Riesmann- ejecutó, a la manera de las proyecciones cinematográficas de antaño, la música en vivo de Koyaanisqatsi y Powaqqatsi mientras las imágenes de las películas se agolpaban en la pantalla del cine-teatro Ópera en la avenida Corrientes.

Madurando el cierre de la trilogía, camino a Naqoyqatsi

Desde siempre Reggio estuvo interesado en cómo los procesos de industrialización acelerada han ido evaporando las características diferenciales de las culturas. El estudio de esas transformaciones le permitió percatarse del desmantelamiento que estaba sufriendo la naturaleza y la canibalización que los más poderosos ejercían sobre los desprotegidos .

En esta línea -y aunque no pertenece a la trilogía Qatsi- Reggio realizó Ánima Mundi (1991), un film que actúa como perfecto complemento de los otros pues ofrece a la mirada un mundo sorprendente al borde de la extinción, el maravilloso reino animal y sus criaturas.

Para Reggio, el eje del conflicto global nunca fue capitalismo vs. comunismo porque -según el realizador- los dos sistemas tuvieron siempre el mismo objetivo: una sociedad altamente tecnologizada y para alcanzarlo ambos explotaron a los ciudadanos/trabajadores hundiéndolos en una profunda crisis política, social y espiritual.

En palabras de Reggio: "el verdadero eje del conflicto pasa por la desproporción de poderes entre norte-sur, el hemisferio norte tiene los ojos (mal) puestos en los países del tercer mundo."

Hay ciertos pares de opuestos que a Reggio le sirven para describir de manera conceptual y sintética como ve a estas relaciones norte-sur, algunos de ellos son: grande-pequeño, sintético-orgánico, centralizado-periférico, tecnológico-artesanal, homogéneo-particular, escala de masas-escala humana, burocracia-democracia.

Los recursos naturales

Las ciudades y las personas

La intervención en todas sus formas

Naqoyqatsi: la tecnología como naturaleza

El proceso creativo de Naqoyqatsi comenzó muchos años antes de su realización cuando Godfrey Reggio discutía con amigos y colegas la idea de una tercera película y posible cierre de la trilogía "Qatsi".

Según Reggio, el nuevo siglo es un momento muy difícil para describir el mundo. El cineasta siente que las ideas antiguas y las viejas fórmulas no alcanzan para plasmar el mundo del presente. Así la palabra da paso a la imagen como el 'lenguaje' de cambio.

La tecnología ya no afecta a nuestro modo de vida, no existe un "efecto" sobre el sustrato natural, la cultura, la economía, la religión, etc. sino que todas estas categorías existen en la tecnología. En este sentido la tecnología es el nuevo entorno o segunda naturaleza -si se quiere sintética pero es el ambiente en el que vivimos-.

En cierto modo, estamos "fuera del planeta", habitando una superficie dominada por el cemento, asfalto, vidrio, acero y plásticos, sumidos en la atmósfera de las vibraciones electromagnéticas.

La noción común nos dice que la tecnología no es buena ni mala, sino neutral, que depende del modo y los propósitos con los que la apliquemos. Desde el punto de vista de la película Naqoyqatsi no la utilizamos correcta ni incorrectamente, sino que vivimos en relación directa o indirecta con la tecnología , es nuestra forma de vida.

Los seres humanos somos entidades sensitivas y como tales podemos decir que "nos convertimos en nuestro propio ambiente" porque nos hacemos uno con lo que vemos, oímos, comemos, olemos, tocamos, etc. Más allá de las brechas tecnológicas entre diferentes países y regiones, hemos transformado profundamente el mundo desde nuestros orígenes ancestrales basados en el orden natural hasta el presente. Esta metamorfosis de la naturaleza hacia un punto de inflexión o punto de fuga, la biodiversidad severamente amenazada, el cambio vertiginoso de las variables climáticas y ambientales son algunas de las características emergentes de nuestra vida actual.

Ver trailer de Naqoyqatsi

Olvidémonos de la ciencia ficción

Por lo tanto, a olvidar la ciencia ficción? ahora vivimos la ficción de la ciencia. No estamos en un futuro remoto gobernado por cyborgs , nos encontramos inmersos en la vida tecnológica que diseñamos nosotros mismos, una vida en la que -por ejemplo- la noción de tiempo también es diferente porque ahora podemos calcular el nanosegundo, la milmillonésima parte del "viejo segundo".

La pérdida de los hábitats originales, el hacinamiento en las mega ciudades, la concentración y polarización de los flujos de capital y poder, la carrera por "conquistar" el espacio y la ansiedad por lograr la prometedora comodidad generan una especie de síndrome de estrés postraumático, una condición que parece bastante normal y a la moda en la existencia humana de estos días. Es como si el ambiente tecnológico que desarrollamos nos colocara en un estado de guerra constante. Estado que es universal pero que -al mismo tiempo- no se ve o no se percibe como tal.

El explosivo ritmo de la tecnología es la guerra, la violencia de la deslocalización es la guerra, todos aquellos que son expulsados de lo intrínsecamente humano son refugiados de una especie de guerra general.

Fragmentos de Naqoyqatsi que muestran el viejo mundo en contraposición al nuevo mundo.

La guerra como forma de vida

La idea de Naqoyqatsi -compartida o no, aplaudida o denostada- por los espectadores que se entreguen a la experiencia de verla es que la guerra ha continuado por otros medios (además de los convencionales) y se libra de maneras más simples o complejas, más clásicas o más sofisticadas, en todos los territorios del planeta.

La hipótesis de la película es que del mismo modo en que vivimos un ambiente "natural" tecnológico, también experimentamos un estado de guerra en sus diferentes manifestaciones, desde las más tradicionales hasta las manipulaciones de la biotecnología.

Lo más interesante de Naqoyqatsi es que para poner a prueba su hipótesis emplea el mismo medio al que interroga: la tecnología. La gran diferencia entre Koyaanisqatsi y Powaqqatsi frente a Naqoyqatsi es que en esta última la mayoría de las imágenes fueron creadas, manipuladas y/o procesadas mediante tecnología digital con diversas herramientas y técnicas.

Podría decirse que Naqoyqatsi es una película diferente a cualquier otra hecha jamás pues utiliza el lenguaje visual de nuestro presente. La idea del film es mostrar las maneras en que operamos la tecnología y cómo estas operaciones configuran la realidad que vivimos.

La primera prueba de la hipótesis del film está en el mismo proceso de producción y realización de la película. Las herramientas técnicas que permitieron producir la película son en sí mismas: "el tema" de Naqoyqatsi. Forma y contenido reflejan nuestro ambiente y vivir cotidianos.

Godfrey Reggio ha pensado profundamente la naturaleza de la imagen y el espectáculo en la sociedad contemporánea. "La imagen se aproxima al punto de la omnipresencia", dice. "Es la realidad, es el territorio, es la percepción, es la idea. Y ahora, con la tecnología digital, la imagen se ha convertido en pura ilusión porque no hay límites en lo que podemos hacer con ella".

3500 gigabytes de información

Alrededor del 80 por ciento del material de la película Naqoyqatsi proviene de fuentes tales como documentales científicos y militares, películas, noticieros, videos corporativos, deportes, dibujos animados, imágenes de programas de televisión y publicidades de todo el mundo pero la mayor parte de este material fue manipulado radicalmente con tecnología digital.

Las imágenes se han coloreado o decolorado, distorsionado, re-modelado, re-animado, explotado al máximo el alcance potencial de transformación visual, cambios de contraste, capas de la imagen, grano, resolución, patrón, textura, relación de aspecto, escala, dinámica de las transiciones, velocidades de reproducción (aceleradas, ralentizadas), editadas en infinidad de arreglos y posibilidades , todo esto para convertir lo familiar en algo sorprendentemente híbrido.

Uno de los mayores desafíos técnicos de hacer Naqoyqatsi fue manejar el enorme volumen de información recopilada. Se ha estimado que para la realización de la película fueron utilizados unos 3,5 terabytes de información (3500 gigabytes).

Mediante el uso de la tecnología de vanguardia en cine, Naqoyqatsi proporciona una vista vertiginosa de la vida actual, cómo se ve el mundo a través del lente de la maquinaria que hemos creado.

Una nueva mirada para acercarnos a la complejidad

¿Una película que se vale de lo que creamos para criticarlo? ¿No es contradictorio? Al igual que ocurre con la vida, las cosas no son esto o lo otro, blanco o negro, bueno o malo.

La experiencia sugiere que la vida es más compleja -más allá de simples afirmaciones o condenas- de lo que parece a vuelo de pájaro.

(Godfrey Reggio)

Sería muy interesante construir una mirada que nos permita al menos rozar la complejidad de la vida, esquivando el rol miope de la política, los mercados, los medios y la publicidad. Una mirada crítica y creativa debería ir a través del prisma, atravesar la falsa esperanza, la valentía, las promesas que nos hacen los productos y las organizaciones que los ensamblan y venden.

Al igual que un concierto, Naqoyqatsi se desarrolla en tres movimientos:

-El primer movimiento explora el mundo por cable, la conexión y la evolución en curso del lenguaje ordinario hacia el manejo de los códigos numéricos como lenguaje que permita la unificación, una especie de panlingua.

Ver fragmentos del primer movimiento

-El segundo movimiento profundiza en los ámbitos de las manipulaciones, el deporte, la competencia, los nuevos récords alcanzados y el fanatismo que generan los juegos de azar, que se han convertido casi en las adicciones preponderantes alrededor del mundo.

Ver fragmentos del segundo movimiento

-El tercer movimiento despega en un viaje a pura velocidad para experimentar la aceleración y el vértigo del Siglo XXI.

Ver fragmentos del tercer movimiento

Dicho esto, Reggio ha creado películas sin palabras, no por considerarlas prescindibles, sino por amor a ellas. En sus películas vale -y es marca a fuego- la paráfrasis: "Un millar de imágenes sugieren el poder de una palabra".

La web Qatsi

Godfrey Reggio, colegas y amigos crearon el sitioweb de la trilogía Qatsi, pero no lo pensaron como un ámbito donde comentar las películas de la trilogía sino como una plataforma con múltiples actividades.

Entre las varias actividades que proponen hay un foro destinado a utilizar las herramientas de Internet de manera creativa y crítica para intercambiar y debatir ideas, conceptos, pareceres y pensamientos sobre la tecnología en general. Los participantes comparten proyectos que pueden involucrar o no interactividad, animación, fotografía, texto, sonido u otros medios digitales. Los temas más trabajados y debatidos son: tecnologías de la información y la comunicación, medios, política, deportes, clima, religión, guerra, medicina, alimentación, cultura y el futuro tecnológico.

Actividad interactiva

En esta sección del sitioweb de Naqoyqatsi hay una propuesta interactiva interesante: pueden seleccionarse cuatro fotografías de la película, hacer un montaje con ellas y escribir una descripción de lo que significa para ustedes la secuencia que armaron.


Fuente: http://www.educ.ar/educar/site/educar/index.html