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miércoles, 8 de octubre de 2008

Sumario n°43 - 04/2001

Descubrir las casas de escritores


Casa de Victor Hugo, palacete de Rohan-Guéménée, plaza de los Vosgos, en París.

"La casa, aún más que el paisaje, es un estado de ánimo". Esta frase del filósofo Gaston Bachelard nos recuerda que las casas de escritores no sólo están arraigadas en la realidad --una región, una época, unos muebles, unos objetos personales-- sino en nuestra imaginación, nuestra cultura y nuestra memoria. Pequeña vuelta a Francia a través de diez casas.

En Francia, se estima que existen 120 casas de escritores en sentido estricto, es decir, casas en las que vivieron escritores. Pero si se amplia esta noción a la de espacio literario, incluyendo las bibliotecas o los museos dedicados a los escritores, se llega a 265. Esta profusión va acompañada de una gran diversidad de lugares y estatutos. Algunas casas son privadas y administradas por individuos o asociaciones, otras son públicas.

Abarcan cinco siglos, desde el Renacimento a nuestros días, aunque el siglo XIX es el más representado. El patrimonio francés se compone de todo tipo de casas, desde la modesta choza en la que vivió Jean-Jacques Rousseau en Montmorency (tuvo que marcharse de ella, de noche, para evitar las persecuciones que provocó la publicación de Emilio), al castillo de Saint-Point, en la región de Mâcon, donde residió Lamartine; desde el pequeño apartamento de Boris Vian en Pigalle, en París, al castillo de Monte-Cristo que hizo construir el extravagante Alexandre Dumas en Port-Marly.


Reconstitución del salón de Colette en el museo que se le ha dedicado en Saint-Sauveur-en-Puisaye.

A tal señor, tal honor: el museo Victor-Hugo será el punto de partida de nuestra vuelta a Francia en diez casas. Este palacete particular del siglo XVII se encuentra en el centro de París, en la plaza de los Vosgos. El poeta se instaló en él en plena gloria, en 1832. Vivió allí veintiséis años, con su mujer y sus hijos, escribiendo sus grandes dramas y recibiendo a la élite romántica. Como en Hauteville House, la casa que ocupó durante su exilio en la isla anglonormanda de Guernesey, Hugo dio rienda suelta a su amor por las antigüedades y por la Edad Media. La disposición de las habitaciones ha cambiado y se han dispersado los muebles, pero en el museo, inaugurado en 1903 y restaurado en 1983, se respira una atmósfera que evoca al poeta, gracias a la reconstitución del decorado que éste creó para su amante Juliette Drouet y del de su última habitación, en la avenida... Victor-Hugo.

Pero el mayor atractivo del museo Victor-Hugo es la riqueza de las colecciones y el dinamismo de su director, que propone exposiciones centradas en las relaciones entre Hugo y la creación contemporánea.

También en París, esta vez en el barrio de Passy, la casa de otro gigante de la literatura del siglo XIX: Honoré de Balzac. La comparación es edificativa. Por un lado, un poeta glorificado, por otro, un novelista endeudado, perseguido por sus acreedores. Balzac, que utilizaba un nombre falso, podía huir de ellos saliendo por la puerta trasera de esta encantadora pequeña mansión, curiosamente construida sobre dos niveles, que da a una callejuela.

Escribía toda la noche en su despacho, de espaldas a la ventana. La mesita, la cafetera nos recuerdan la inmensa tarea del autor de La comedia humana. La biblioteca posee un fondo muy rico, en particular de periódicos y revistas de aquella época. Y el jardín permite soñar con los tiempos en los que París aún estaba en el campo.

La alquimia entre una obra y la realidad

Habitación de Marcel Proust, casa de tía Léonie, en Illiers-Combray.


La familia del padre de Marcel Proust procedía de la región de Chartres: allí se pasaba el verano, en casa de una tía, Elisabeth Amiot, inmortalizada en En busca del tiempo perdido con el nombre de tía Léonie. Los recuerdos transfigurados del novelista hicieron de la pequeña ciudad de Illiers el Combray de su infancia.

Entrar en la casa de tía Léonie, es entrar en el universo de Por el camino de Swann. No falta nada: los muebles antiguos, la habitación desde la cual acechaba los pasos de su madre por la escalera, el aroma de la provincia. Vienen visitantes del mundo entero. Algunos lloran de emoción. No existe un ejemplo mejor de la alquimia entre una obra y la realidad que, en parte, la inspiró. Conferencias y clases-patrimonio que incitan a los alumnos a apreciar a este difícil autor, paseo (la iglesia, el Prado Catelan, el castillo de Villebon) y la famosa madalena por cuya autenticidad se pelean los pasteleros locales.

Ninguna de las innumerables casas que habitó Colette estaba disponible para un museo. Hubo que inventarse una, en el castillo de Saint-Sauveur-en-Puisaye, el pueblo de Borgoña donde pasó su infancia. De ello se encargó la artista plástica Hélène Mugot, creando un lugar original, totalmente dedicado al encuentro con un escritor: sin recurrir a la reconstitución piadosa, la utilización de la imagen, el sonido, la arquitectura, la luz y los colores ofrece una interpretación muy depurada y contemporánea del universo de Colette. En la biblioteca en trampantojo, 1.500 libros abiertos muestran sus frases más bellas. Que cada uno lo disfrute a su manera.


Casa de George Sand, en Nohant.

Hubo una época en la que Ferney era uno de los lugares más famosos de Francia. ¿Acaso no se instaló en ese pueblo de Ain, a dos pasos de la frontera suiza --por prudencia--, el entonces llamado "El posadero de Europa"? En Ferney, Voltaire pudo por fin llevar a cabo, a la edad de sesenta años, sus ideas sobre el trabajo y la sociedad, plantando árboles, creando manufacturas, bajando los impuestos, escribiendo y actuando en su teatro. El filósofo defensor de la libertad de pensamiento redactó allí el Diccionario filosófico y el Tratado sobre la tolerancia.

Este castillo fue privado durante mucho tiempo y se retocó, pero manteniendo la armonía de los jardines y de los edificios. El estado acaba de comprar la propiedad y el Centro de los Monumentos Nacionales ha emprendido importantes obras de restauración. El 16 de diciembre de 2000, gracias a una convención entre el Estado, la región Rhône-Alpes y la ciudad de Ferney-Voltaire, se creó "La posada de Europa", un centro cultural de encuentro donde residirán artistas exiliados, perseguidos en su país.

Peregrinación romántica

En cuanto al castillo de Nohant, pertenece desde 1952 a la Caja de los Monumentos Históricos. Se inauguró en 1961 y acaba de ser restaurado. A los visitantes les gusta esta romántica mansión donde vivió George Sand y que Alfred de Musset, Frédéric Chopin, Franz Liszt, Eugène Delacroix y tantos otros invitados prestigiosos frecuentaron. Nohant es el arquetipo de la casa de escritor, en el sentido tradicional del término. El carácter intimista de las reconstituciones, la agitada vida de George Sand, su compleja personalidad hacen que la peregrinación a Nohant, en ese Berry que ella tanto amaba, adquiera un tono romántico al que contribuyen el Festival Chopin y las Fiestas Románticas.

En 1985, los herederos de François Mauriac donaron la finca de Malagar al Consejo Regional de Aquitania. Esta propiedad vitícola, no muy lejos de Burdeos, fue un remanso de paz para el novelista, que encontró allí sus raíces y una fuente de inspiración y de escritura.

Casa de Pierre Loti, en Rochefort..


Una casa solariega, viñedos, dos bodegas, dependencias, una hermosa terraza frente al valle del Garona: Malagar es ante todo un territorio. Gracias a una magnífica restauración, se ha convertido también en un lugar de cultura, investigación e intercambios. El centro François-Mauriac consagrará en particular "Los encuentros francófonos" de 2001 en Quebec.

Casa de disfraces, casa museo, casa libro: la mansión de Pierre Loti en Rochefort, en Charente-Maritime, es una de las más sorprendentes. El novelista-oficial de marina transformó esta austera y burguesa casa de familia en un perpetuo teatro, proyectando en ella sus sueños, sus delirios, sus nostalgias. Los decorados se fueron sucediendo, reflejando a través de muebles y telas la Edad Media, Turquía, China, Japón, como a través de los disfraces que tanto le gustaba llevar. Allí organizaba fiestas suntuosas, pero vivía en una celda monacal que nos revela una parte de aquel "corazón más cambiante que un cielo de equinoccio".

Casa museo, casa libro

La ruta histórica de las casas de escritores transcurre de Normandía a Ile-de-France. La puntúan doce etapas, como el castillo de Michelet, la dacha de Tourgueniev, o el Valle de los Lobos de Chateaubriand. En 1951, Louis Aragon compró el molino de Villeneuve, en Saint-Arnoult-en-Yvelines, para regalarle "un trozo de tierra francesa" a su esposa, la novelista de origen ruso Elsa Triolet.

Los dos escritores compaginaron el acondicionamiento de la propiedad con sus obras. Están enterrados en el parque, uno junto a otro. El tiempo parece haberse detenido: la casa, magníficamente restaurada, está tal y como la dejara Aragon al morir, con su cocina de azulejos azules, su gran mesa de madera, su molino de agua y sus miles de libros. Programas culturales abiertos a un amplio público incluyen ciclos de conferencias sobre Elsa Triolet y Aragon, encuentros, exposiciones de jóvenes creadores así como de pintores ligados a los dos artistas.


Casa de Emile Zola, en Médan.

Última etapa: la casa de Emile Zola en Médan, a orillas del Sena. La compró gracias al éxito de su novela La taberna y resulta como un concentrado de la relación que puede mantener el escritor con su casa. Zola fue su diseñador y arquitecto. Fue creciendo al hilo de sus libros, engalanándose con una torre "Naná", luego con una "Germinal". En ella, el novelista escribía en paz, pero también recibía a sus amigos: lugar de retiro, de creación, pero también de amistad, en plena naturaleza pero cerca de París, refleja sus gustos y su personalidad, su estética y su modo de vida. Bajo el mecenazgo de Pierre Bergé, se está realizando un importante proyecto de restauración.

¡Habría que citar tantas otras casas! Desde hace algunos años, gran parte de ellas se benefician de una política de restauración y animación que las convierte en polos de atracción para varios miles de visitantes al año. Se están dotando de centros de investigación, de bibliotecas, de sitios Internet, de tiendas o de salones de té, combinando la vocación literaria y la turística.

Se está llevando a cabo una verdadera reflexión museográfica, a fin de revalorizar las colecciones. En cuanto a la animación, dirigida tanto hacia los escolares como hacia el público adulto, se va enriqueciendo con espectáculos, conferencias, coloquios, recorridos literarios, clases de lectura.

Como se ve, las casas de escritores son un sector en plena renovación. Ojalá no pierdan por ello su alma, tan frágil como el papel...

Evelyne Bloch-Dano
Periodista de Le magazine littéraire y escritora

Selección bibliográfica

Evelyne Bloch-Dano es autora de Zola à Médan [Zola, en Médan], ed. Christian Pirot, París, 1999.
Les maisons d'écrivains [Las casas de escritores], de Georges Poisson, ed. PUF, París, 1997.


Henri Gervex, Rolla y los versos de Musset
05 de Abril, 2008 · Arte, fotografía, graffiti, exposiciones

Rolla - 1868 - Museé des Beaux-Arts - Francia


Rolla es el título de una pintura del artista Henri Gervex, y es el producto del encuentro de la literatura y la pintura. También es el nombre del protagonista de una historia en verso, publicada por el autor francés Alfred de Musset en 1833.

En ese relato el joven está enamorado de Marie, quien tiene una doble llamada Marion, una cortesana frente a la que él termina subyugado.

En el cuadro podemos ver a Marion cansada y dormida, mientras él le dirige una última mirada.

Rolla gastó hasta su última moneda para estar con Marion . Sus amigos lo sabían, así como también sabían que no lo verían más con vida. El esperó los primeros rayos del sol, se asomó por la ventana y la miró, rendida, cansada y dormida. Rolla termina envenenado en brazos de Marion.

El poema de Musset es contundente en su final:

"Y por lo tanto, ambos huyeron de las crueldades de la suerte, la niña en el sueño, y el hombre en la muerte"

El cuadro fue presentado en el año 1868 y obviamente rechazado por ser demasiado desvergonzado. El autor contaba tan solo 16 años en el momento de esta creación.


Femme Resuse à la Toilette - Henri Gervex




Henri Gervez 1852-1929

Biografía en Inglés



Alfred de Musset 1810-1857

Gracias a Paul Foucher, cuñado de Victor Hugo empieza a sus 17 años a frecuentar El Cenáculo, el salón de Charles Nodier en la biblioteca del Arsenal.

Después de ejercitarse con la medicina, el derecho, el dibujo, el inglés y el piano, es uno de los primeros románticos.

Desde 1833 hasta 1835 es el apasionado amante de George Sand. Como poeta pública sus Cuentos de España e Italia. Sus poemas más célebres son Rolla y las noches. También escribe algunas comedias: El candelabro, No bromeemos con el amor, No hay nada que jurar. También escribe novelas en prosa como Confesión de un niño del siglo, dedicada a George Sand.

Fuentes: Wikipedia-Clarín Viva suplemento Las mujeres más bellas de la pintura

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Alfred de Musset

(Francia, 1810-1857)
Musset
Poeta romántico francés nacido en París, donde estudió durante un breve periodo derecho y medicina. Su primera colección de poemas Cuentos de España y de Italia (1829), se publicó con éxito cuando el autor tenía 19 años. Su primera obra de teatro, La noche veneciana (1830), resultó un fracaso, sin embargo No se juega con el amor (1833) es una ingeniosa y agridulce comedia de costumbres romántica que forma parte del repertorio clásico del teatro francés. En 1833 se enamoró de la escritora francesa George Sand. Con ella viajó a Italia, pero tras una prolongada serie de disputas regresó a Francia solo en 1834. Su novela autobiográfica La confesión de un hijo del siglo (1836) habla de esta relación, así como de la filosofía de su desencanto artístico y político. Los críticos consideran su poesía como lo más destacado de su obra literaria. Cabe mencionar en este género obras como las cuatro Noches, La noche de mayo, La noche de diciembre, La noche de agosto y La noche de octubre, publicadas entre 1835 y 1837 en la revista Revue des Deux Mondes. © eMe

Textos:
La confesión de un hijo del siglo (fragmento)


La confesión de un hijo del siglo (fragmento)

" Pero la juventud no se resignaba. Es indudable que se dan en el hombre dos potencias ocultas que luchan hasta la muerte. Una de ellas, clarividente y fría, se agarra a la realidad, la calibra, la sopesa y juzga el pasado. La otra está sedienta de porvenir y se lanza hacia lo desconocido. cuando la pasión arrastra al hombre, la razón le sigue llorando y advirtiéndole del peligro; pero, en cuanto aquél se ha detenido ante la voz de la razón, en cuanto se dice: "Es cierto, soy un loco, ¿dónde iba?", la pasión le grita: "¿Y yo, voy entonces a morir?.
(...)
Un sentimiento de inexpresable malestar empezó, pues, a fermentar en todos los jóvenes corazones. Condenados a la inacción por los soberanos del orbe, entregados a patrones de toda especie, a la ociosidad y al tedio, los jóvenes vieron cómo se retiraban sus espumeantes olas contra las cuales habían dispuesto sus brazos. Todos aquellos gladiadores frotados con aceites sentían, en el fondo de su alma, una insoportable miseria. Los más adinerados optaron por el libertinaje. Quienes disfrutaban de una mediocre fortuna, tomaron estado resignándose al traje talar o a la espada. Los más pobres se lanzaron al entusiasmo en frío, a las grandes frases, al horrible mar de la acción sin norte. De este modo los jóvenes hallaban una forma de emplear la fuerza inactiva en la afectación del despecho. Burlarse de la gloria, de la religión, del amor, del mundo entero, constituye un no flaco consuelo para quienes no saben qué hacer. De ese modo se burla uno de sí mismo y, a la vez, se da la razón al espolearse. Aparte de que es dulce creerse desgraciado, cuando no se está sino vacío e irritado.
"


El Poder de la Palabra
www.epdlp.com



Alfred de Musset (1771-1832)
Francisco Arias Solis

Lunes, 2 de junio de 2008

“Es necesario amar siempre, aun después de haber amado”. Alfred de Musset.

LA VOZ DEL POETA AMANTE DEL ESCANDALO

Alfred de Musset llega al campo romántico y de la poesía como la personificación de la más alegre, turbulenta, despreocupada juventud, con aires donjuanescos y alcanzando la celebridad a los veintitrés años, aplaudido y alentado por Víctor Hugo y por Charles Nodier, al principio, después por todos los románticos. Sus Cuentos de España e Italia le revelaron como poeta en 1830, un poeta amante del escándalo, pero genial.

Musset, tenga o no defectos, es de los autores románticos que se leen aún con más gusto, y en que la poesía moderna puede hallar modelos. La forma misma de sus versos ha envejecido menos que la de otros de más ruidosa fama. Musset fue, además, excelente prosista, novelista y autor dramático.

Alfred Louis Charles de Musset nació en París el 11 de diciembre de 1810 y falleció en la capital francesa el 2 de mayo de 1857. Perteneciente a una añeja y culta familia mostró, después de haber hecho brillantes estudios en el colegio Henri IV, un precoz talento para los versos, y desde los diecisiete años frecuenta El Cenáculo, célebre salón literario fundado por Charles Nodier. Mantuvo relaciones amorosas con la famosa novelista George Sand, con quien visitó Génova, Florencia, Bolonia, Ferrara y Venecia, en donde tuvo lugar la ruptura de los dos amantes. La alegre primavera de la juventud fue corta para Musset y a los treinta años le hallamos convertido en un misántropo, sea como se ha dicho, por la influencia de George Sand o por lo que fuere. Fue bibliotecario del Ministerio del Interior durante la Monarquía de Julio y destituido en 1848. Durante el Segundo Imperio fue bibliotecario del Ministerio de Instrucción Pública. En 1845 fue galardonado con la Legión de Honor y, en 1852, fue elegido miembro de la Academia Francesa.

Su gran talento se puso de manifiesto en diversos campos -en la lírica, en cuentos en verso, en dramas y en novelas-, dominando con elegante habilidad distintos estilos. Sus obras teatrales están entre lo mejor de la dramaturgia romántica francesa: graciosas, tiernas y apasionadas, con elementos burlescos y patéticos, en ellas se une una suerte de libertad volteriana con el disgusto por la vida, tan característico del momento.

Entre sus obras destacan: Cuentos de España y de Italia (1830), colección de versos, La noche veneciana (1830), su primera obra teatral, el poema Rolla (1833), La confesión de un hijo del siglo (1836), novela autobiográfica, Lorenzaccio (1834), drama histórico, obra maestra del teatro romántico, Un espectáculo en un sillón (1834), recopilación de obras teatrales destinadas a la lectura, el poema Las noches (1835-1837), “Noche de mayo” (1835), “Noche de diciembre” (1835), “Noche de agosto” (1836) y “Noche de octubre” (1837), dedicadas a sus amores con George Sand; la última de ellas y “Recuerdos” (1841) hablan del dolor que produjo en el poeta la ruptura de esta relación, y, siguiendo el ejemplo de “El lago”, de Lamartine, pide que perdure al menos el recuerdo. Sus obras de teatro se agruparon en Comedias y proverbios (1853).

Elegante, seductor, espiritual, inteligente, culto, dotado de un corazón sensible y ardiente bajo la desenvoltura del mundano y la ironía del libertino, reunía Musset las más felices dotes. Su ruptura con George Sand dejó al poeta decepcionado y deshecho. Y como dijo el poeta francés: “Amigos míos, cuando me muera / plantad un sauce en el cementerio, / amo sus ramas desconsoladas, / su palidez amada es suave / y su sombra será ligera / a la tierra en que dormiré”.


Fuente: http://www.analitica.com/va/arte/documentos/2386853.asp

Gérard de Nerval

Je suis le ténébreux, -le veuf, -l'inconsolé,
Le prince d'Aquitaine à la tour abolie:
Ma seule étoile est morte, -et mon luth constellé
Gérard de NervalPorte le soleil noir de la Mélancolie.

Dans la nuit du tombeau, toi qui m'as consolé,
Rends-moi le Pausilippe et la mer d'Italie,
La fleur qui plaisait tant à mon coeur désolé,
Et la treille où le pampre à la rose s'allie.

Suis-je Amour ou Phébus, Lusignan ou Biron?
Mon front est rouge encor du baiser de la reine;
J'ai rêvé dans la grotte où nage la sirène...

Et j'ai deux fois vainqueur traversé l'Achéron,
Modulant tour à tour sur la lyre d'Orphée
Les soupirs de la sainte et les cris de la fée.



Yo soy el tenebroso, -el viudo, -el desdichado,
Yo soy el tenebroso, -el viudo, -el desdichado,
el príncipe de Aquitania de la torre abolida:
mi sola estrella ha muerto, -y mi laúd constelado
ostenta el negro Sol de la Melancolía.


En la noche de la tumba, tú que me has consolado,
devuélveme el Posílipo y el mar de Italia,
la flor que tanto gustaba a mi corazón desolado,
y el ramaje donde la vid se une a la rosa.

¿Soy Amor o Febo?… ¿Lusignan o Biron?
Mi frente aún está roja del beso de la reina;
he soñado con la gruta donde nada la sirena…

Y dos veces vencedor crucé el Aqueronte:
modulando por turno en la lira de Orfeo
los suspiros de la santa y los gritos del hada.


Fuente: http://www.herreros.com.ar/melanco/nerval.htm

REFERENCIAS ACERCA DEL FOLKLORE MUSICAL MALLORQUIN EN LOS ESCRITOS DE GEORGE SAND

Autor: PICO PASCUAL, Miguel Angel

Tema: Música

Título del artículo:
-.- La estancia de Aurora Dupin (1804-1876), ex baronesa de Dudevant, en la isla de Mallorca durante el invierno de 1838-39, acompañando al pianista y compositor Fryderyck Chopin con quien había iniciado una relación amorosa en julio de 1838, le inspiró toda una serie de escritos (1), de los que sin duda alguna el más importante es Un invierno en Mallorca (2), en los que plasma sus impresiones acerca de aquel viaje desventurado. Si bien aquella isla exótica y pintoresca les sedujo a ambos, como a cualquier otro viajero romántico, toda una serie de condicionantes y de adversidades tales como el reparo del campesinado mallorquín a lo extranjero y a la enfermedad, influyeron considerablemente en el desencadenamiento de un odio hacia los mallorquines por parte de aquella burguesa con una cultura diferente y con distintos estándares de inteligibilidad, acostumbrada a un modus vivendi y a un tipo de sociedad determinado por la moda, la necesidad del lujo, las comodidades de la vida, la cultura y la vida intelectual. George Sand llegó a sentir por los mallorquines una antipatía desmesurada, a quienes no dudó en momentos de enfurecimiento colérico de calificar como "desgraciados", "animales sarnosos", "ladrones", e incluso "raza inhumana ". La escritora francesa no duda en manifestar sobremanera el atraso e incluso primitivismo del pueblo retratado: "pueblos infantiles, a quienes algún día iniciaremos en la verdadera civilización" (3), "C'est un pays en arriere de trois cents ans au moins" (4). Estas opiniones de tan mal gusto no parecen propias de una mujer tan abierta a la cultura, al cambio y a la libertad, y que sin embargo no llegó a comprender valores, concepciones, costumbres y realidades diferentes a la suya. El choque de culturas y costumbres era desmedido, no nos cabe la menor duda, no obstante las calamidades que sufrieron en la isla arraigaron tan profundamente en ella que la llevaron a que adoptara esta postura tan intransigente hacia la sociedad tradicional mallorquina. Pese a todo, sus sugerentes relatos no dejan en ningún momento de ser interesantes a los ojos del estudioso del folklore, pues a través de los mismos reconstruimos una realidad, la sociedad campesina mallorquina de aquella época y sus costumbres. A lo largo de este trabajo me detendré en presentar las manifestaciones populares musicales que aparecen reflejadas en su obra.

Salta a la vista enseguida que en aquel tipo de sociedad tradicional mallorquina que conocieron Chopin y George Sand, se cantaba mucho más que en la nuestra, la música era uno de sus principales fundamentos de toda su vida social, particularmente el canto. Las alusiones al canto que encontramos en "Un invierno en Mallorca" son importantes, sin duda alguna esta manifestación popular debió llamar la atención de nuestra escritora, de ahí que decidiera incluirla en su relato. Del campesinado mallorquín dirá: "no sabe hacer más que rogar, cantar y trabajar" (5). Cualquier momento del día era aprovechado para expresar con música los más hondos sentimientos del alma, en el trabajo, en la casa, en la vida social, etc... Las mujeres, a las que llega a calificar como "las más charlatanas del mundo", cantaban "incansablemente" sobre todo mientras trabajaban recosiendo las redes o los calzones (6). La propia María Antonia, el ama de llaves de la Cartuja, lo hacía hasta comiendo: "mientras canturreaba una canción o un bolero" (7). Otra manifestación popular ligada a las mujeres y señalada por George Sand en su libro ya que le llamaría poderosamente la atención, fue la canción de cuna, uno de los gozos más importantes que puede aportamos la vida. De ella nos dirá: "En la granja vecina oía el llanto de un niño y también cómo la madre, para dormirle, le cantaba una hermosa cancioncilla del país, muy monótona, muy triste, muy árabe" (8). La dulzura de la escena debió quedar grabada en su memoria, pues años más tarde no dudará en incluirla en su relato.

Otros cantos populares fuera del contexto de Mallorca que lograron impresionarle a lo largo de su viaje y que plasmó en su obra fueron el del sereno de Barcelona, un cuerpo que había surgido en toda España en pleno siglo ilustrado, y el de un timonel que cantó durante toda la noche de travesía de Barcelona a Palma. Del primero nos señala que era extremadamente "melancólico" (9), del segundo manifestará que era "una especie de divagación perezosa" (10).

El instrumento popular más arraigado entre la población insular es, sin duda alguna, la guitarra; al campesino mallorquín que pasaba la vida en rutina, contentándose sencillamente con lo poco que poseía, lejos de la vida intelectual a la que estaba acostumbrada la artista, le gustaba acompañarse de la guitarra, "su guitarra y su rosario, con los que mata el tiempo" (11), "tres bien costumés, jouant de la guitare et dansant le fandango" (12). Cualquier momento del día y de la noche era aprovechado para tocar la guitarra: "Casi siempre, cuando van al campo o cuando regresan, va uno de ellos a la cabeza tocando la guitarra o la flauta" (13). Incluso Chopin en una carta dirigida a su amigo J. Fontana resalta la impresión que le produjo este evocador instrumento durante la noche: "La nuit, on entend des chants et le son des guitares pendant des heures entieres" (14).

Las formas instrumentales mencionadas en el texto son el fandango, la jota y el bolero. De este último dirá George Sand: "El bolero resuena en los lugares más desiertos y en las noches más sombrías. No hay campesino que no tenga su guitarra y que no cargue con ella a todas horas" (15). "Los boleros mallorquines tienen la gravedad de los antepasados, aunque carezcan de esa gracia especial que distingue a los de Andalucía. Hombres y mujeres bailan con los brazos extendidos e inmóviles, mientras los dedos repican con brío y continuidad sobre las castañuelas" (16).

El baile y la danza popular eran manifestaciones habituales en las celebraciones caseras mallorquinas, particularmente en los días de fiesta y los domingos, sobre todo por la noche, como ya ha quedado patente, e incluso como colofón a ciertos trabajos como por ejemplo la vendimia, la trilla, etc... Especialmente importante es la descripción que nos ofrece de las fiestas de Carnaval que se celebraron en la Cartuja:

"Eran gentes del pueblo, ricos labradores y pequeños burgueses, que festejaban el martes de Carnaval y venían a realizar su baile rústico en la celda de María Antonia. El sorprendente ruido que acompañaba su marcha era el de las castañuelas que tocaban, al mismo tiempo, muchos jóvenes, cubiertos con sucias y asquerosas máscaras. Las castañuelas sonaban al mismo tiempo, pero no con un ritmo tajante y medido como en España, sino con un redoble continuo parecido al de los tambores batientes en los campos de batalla. Este ruido, compañía de sus bailes, es tan seco y tan áspero, que se necesita mucho valor para soportarlo un cuarto de hora. Cuando están en una fiesta la interrumpen de repente para cantar una coplita sobre una frase musical que se repite siempre, produciendo la sensación de no terminar jamás. Después las castañuelas continúan su redoble, que dura tres o cuatro minutos. Nada más salvaje que esta manera de divertirse rompiendo los tímpanos con el crujido de la madera. La frase musical, poco considerable en sí misma, adquiere un gran carácter al ser dicha después de estos largos intervalos y por voces que no tienen, a su vez, un carácter excesivo. Son voces veladas en su momento de mayor intensidad y lánguidas cuando mayor es su animación.

Me imagino que los árabes cantaban así, y M. Tastu que ha hecho investigaciones al respecto, se ha convencido de que los principales ritmos mallorquines, sus florituras favoritas y su manera, en una palabra, son de tipo y tradición árabes (...).

Su danza no es más alegre que su canto. Les seguimos a la celda de María Antonia, que aparecía decorada por pequeñas linternas, pendientes a través de la sala de guirnaldas de hiedra. Su orquesta, compuesta de una guitarra grande y otra pequeña, una especie de violín agudo y tres o cuatro pares de castañuelas, comenzó a tocar las jotas y los fandangos indígenas, similares a los de España, aunque el ritmo sea más original y el giro más atrevido todavía (...).

Los boleros mallorquines tienen la gravedad de los antepasados, aunque carezcan de esa gracia especial que distingue a los de Andalucía. Hombres y mujeres bailan con los brazos extendidos e inmóviles, mientras los dedos repican con brío y continuidad sobre las castañuelas" (17).

De la misma manera se expresaba Chopin por lo que respecta a los orígenes de estos bailes: "J'ai paifois des bals arabes, un soleil d'Afrique" (18). Muy equivocados se hallaban estos insignes personajes que siguiendo la tónica general de la época, no dudaban en poner en los Pirineos la frontera de lo africano.

A este baile al que alude la escritora francesa corresponde un dibujo titulado "Baile de Carnaval en casa de María Antonia" que efectuó su hijo Maurice y que se conserva actualmente en la Colección Celda Museo Chopin y George Sand de Mallorca. Otro dibujo de Maurice en que se halla presente el baile y la música es el titulado "Dibujo del país en Valldemosa", igualmente en la Colección Celda Museo Chopin y George Sand de Mallorca. En él observamos una pareja danzando acompañada de una guitarra pequeña y castañuelas, elemento imprescindible en gran parte de danzas populares, particularmente boleros, fandangos y jotas.

Los únicos aerófanos tradicionales que nos menciona la escritora en su obra son la flauta y la trompeta. De este último instrumento destinado a la comunicación nos dirá lo siguiente: "La trompeta que resonaba los domingos en la aldea y en los caminos para avisar a los retardados que se dirigían a los oficios nos perseguía" (19).

Muy pormenorizada es la descripción que nos ofrece de los trajes tradicionales de la época, motivo por el cual me ha parecido oportuno incluirla en esta reseña a pesar de salirme del cometido propuesto. Dice así:

"Estos son muy elegantes y graciosos. Las mujeres llevan una especie de toca blanca de encaje o de muselina llamada rebozillo, compuesta de dos piezas superpuestas, una que se sujeta a la cabeza un poco hacia atrás, pasando bajo la barbilla como una gola monjil, y que llaman rebozillo en amount, y la otra, que flota en forma de esclavina sobre los hombros, llamada rebozillo en volant; los cabellos, separados en dos bandas lisas sobre la frente, se atan detrás para caer en una gruesa trenza que, saliendo del rebozillo, flota sobre la espalda y se levanta por un lado, apoyándose en la cintura. En el descuidado vestir cotidiano, la cabellera sin trenzar queda al desgaire sobre la espalda. El corpiño es de merino o de seda negra descotado, con mangas cortas y adornado, por debajo del codo y sobre las costuras de la espalda, con botonaduras de metales preciosos y cadenas de plata pasadas por entre los botones con buen gusto y riqueza. Tienen el talle fino y airoso, el pie muy pequeño y calzado con primor los días festivos. Una simple campesina tiene medias caladas, zapatos de satén, una cadena de oro para el cuello y muchas vueltas de cadenas de plata alrededor del talle y de la cintura...

Los hombres... El traje dominguero se compone de un chaleco (guarde-pits) de tela de seda multicolor; recortado en forma de corazón y muy abierto sobre el pecho, aparte la chaqueta negra (sayo ), corta y ceñida al cuerpo, como el corpiño de una mujer. Una camisa de un blanco magnífico, cerrada en el cuello y en las mangas por una pieza bordada que deja el cuello libre y permite ver una pechera de un bellísimo lienzo, lo que le proporciona un gran realce al conjunto. Llevan el talle ceñido por una faja de color y largos calzones bombachos como los de los turcos, de telas rayadas de seda y algodón fabricadas en el país. Con este traje lucen medias de hilo blanco, negro o leonado y zapatos de piel de ternero sin apresto y sin tinte. El sombrero de anchas alas, de pelo de gato salvaje (moxina) con cordones y borlas negras de hilo de seda y de oro, perjudica el carácter oriental de este vestido. En sus casas cubren sus cabezas con un pañuelo de seda o de percal en forma de turbante que les favorece aún más. En invierno usan con frecuencia un casquete de lana negra que cubre su tonsura, pues, como los sacerdotes, estas gentes se afeitan la coronilla, bien como medida higiénica, ¡aunque bien sabe Dios lo poco que les sirve!, o bien por devoción. Su vigorosa pelambrera, hueca, áspera y rizada, flota (hasta donde pueden flotar las crines) alrededor de su cuello. Un corte de tijera sobre la frente completa este peinado que, cortado exactamente a la moda de la Edad Media, comunica energía a sufisonomía" (20).

NOTAS

(1) SAND. G.: Correspondance, a cargo de G. Lubin, París, Garnier, 1968-1971. Consúltese también: Lettres de Chopin et de George Sand 1836-1839. Recueil établi, traduit et annoté par B. E. Sydow, D. Colfs-Chainaye et S. Chainaye, Palma de Mallorca, 1975; SAND, G.: Historie de ma vie, París, Gallimard, 1970-1971. El capítulo concerniente a su estancia en Mallorca fue publicado en España como: Majorque et Chopin, Panorama Balear, 1951.

(2) SAND, G.: Un invierno en Mallorca, Edaf, Madrid, 1990.

(3) op. cit., Capítulo VII, Primera parte.

(4) Carta de G. Sand a François Buloz de Paris, noviembre de 1838. (Lettres de Chopin et de George Sand 1836-1839, op. cit.).

(5) SAND, G.: Un invierno en Mallorca, Capítulo II, Primera parte.

(6) Op. cit., Capítulo III, Tercera parte.

(7) Op. cit., Capítulo I, Tercera parte.

(8) Op. cit., Capítulo VII, Primera parte.

(9) Op. cit., Capítulo VII, Primera parte.

(10) Op. cit., Capítulo I, Tercera parte (en nota).

(11) Op. cit., Capítulo VI, Primera parte.

(12) Carta de George Sand a Duteil, 20 de enero de 1839 (Lettres de Chopin et de George Sand 1836-1839, op. cit.).

(13) SAND, G.: Un invierno... Capítulo I, Tercera parte.

(14) Carta de Chopin a J. Fontana, 15 de noviembre de 1838 (Lettres de Chopin et de George Sand 1836-1839, op. cit.).

(15) SAND, G.: Un invierno..., Capítulo VII, Primera parte.

(16) Op. cit., Capítulo Primero, Tercera parte.

(17) Ibidem.

(18) Carta de Chopin a J. Fontana, 21 de enero de 1839 (Lettres de Chopin et de George Sand 18~6-1839, op. cit.).

(19) SAND, G.: un invierno..., Capítulo III, Tercera parte.

(20) Dp. cit., Capítulo I, Tercera parte.



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Sand, George

Sand, George, el socialismo feminista

(París 1804 - Nohant 1876)

George Sand fue conocida tanto por sus obras como por sus aventuras amorosas. Escritora idealista, defensora del socialismo y de la Revolución Francesa de 1848, supuso una versión femenina de lo que sucedía en la Francia del siglo XIX.

George Sand nace en París el 1 de julio de 1804. Su verdadero nombre es Amandine Aurore Lucie Dupin, baronesa Dudevant, hija de un oficial del ejército francés llamado Dupin que descendía del rey Augusto II de Polonia. Esta novelista francesa del movimiento romántico destacó no sólo por sus obras humanistas y comprometidas, sino también por su estilo de vida anticonvencional y sus escandalosos romances.

Tras educarse en un convento parisino, la autora contrajo matrimonio con el acaudalado Casimir Dudevant, con quien tuvo dos hijos. En 1831 abandonó a su marido y se unió a un grupo de distinguidos artistas como Honoré de Balzac y Franz Lizst. Se hizo famosa tanto por sus obras como por sus relaciones amorosas con Musset, Didier y Gransagne. Pero su relación afectiva más famosa fue la que le mantuvo unida al compositor polaco Frédéric Chopin. Con él realizó un viaje a la isla de Mallorca, que narró en “Un invierno en Mallorca”, plasmando narrativamente su preocupación por los problemas humanos y los ideales feministas.

Sus dos primeras novelas las escribió en colaboración con Jules Sandeau y utilizando el pseudónimo de Jules Sand. Su siguiente obra, “Indiana” (1832) es la primera que firma como George Sand. Su producción literaria se divide en cuatro etapas. La primera la llenan obras que exaltan el amor libre y los principios idealistas y románticos. Cabe destacar “Valentine” (1832) y “Lélia” (1833). La segunda etapa va desde 1840 a 1848 y le sirve a la autora para proclamar sus ideales socialistas y humanitarios. Tras la Revolución de 1848 se retira a su casa de Nohant para escribir, durante doce años, obras sobre la vida campestre, abarcando así su tercera etapa literaria con producciones de la talla de “François el Champi” (1848) o “La pequeña Fadette” (1849). Por último, su cuarta etapa como escritora le valió para elaborar las mejores obras de su producción. “El marqués de Villemer” (1861) y “Jean de la Roche” (1860) son unos claros ejemplos de ello.

En 1855 aparece su autobiografía, “Histoire de ma vie” y en 1873 “Contes d’une grand mère”, cuentos escritos para sus nietos. Murió en la ciudad que la vio crecer, en Nohant, el 8 de junio de 1876. Sus novelas fueron perdiendo poco a poco la popularidad, pero el resurgir de la crítica feminista ha puesto otra vez en boca de todos la importante aportación literaria de George Sand.



Principales Obras

Indiana (1832)
Valentine (1832)
Un invierno en Mallorca (1841)
Horace (1841)
La pequeña Fadette (1849)
El marqués de Villemer (1861)
Histoire de ma vie (1855)
Contes d’une grand mere (1873)


Fuente: http://www.ciberoteca.com/search/autor_mes.asp?idAutor=18

Un invierno en Mallorca (George Sand)

Un invierno en Mallorca(George Sand) (Un invierno en Mallorca (George Sand))

Valerya

Nombre: Valerya





Fecha: 25/08/00 (838 Número de veces leída)
Valoración::

Ventajas: Es muy ameno de leer aunque uno no sea mallorquin es interesante conocer la diferencia de culturas en aquel tiempo .Entre una parisina y los mallorquines

Desventajas: yo no se las veo

Puede que a mucha gente le parezca que este libro no le va a resultar interesante puesto que esta referido a la estancia de George Sand en Mallorca.Sin embargo me parece un libro interesante para leer.

George Sand y Chopin vivieron como amantes en un pueblo de Mallorca, Valldemossa.Ella se trajo a sus dos hijos ,fruto de un matrimonio anterior.Era el año 1838 y estuvo hasta 1839.De ahi salió esta obra.

Esta escritora romantica, nacida en Francia, narra su estancia en la isla y en especial en este pequeño pueblo.

Cuando llegó a Mallorca se encontró con una isla paradisiaca y hermosa, pero con unos habitantes de costumbres ancestrales que nada tenian que ver con Paris, lugar del que procedía ella.Este libro ahonda en la critica hacia los mallorquines de aquella epoca ,cerrados a todo lo que viniera de fuera, puritanos, aferrados a antiguas costumbres.En Valldemossa la mayoria son campesinos que no entienden de las costumbres de esa extraña mujer que vive sin estar casada con su amante y los dos hijos de un anterior matrimonio.Viste de hombre y fuma, imposible para los payeses entender esa forma de actuar en una mujer.Y en su estancia en la ciudad, aunque conoce gentes de un nivel economico mas alto,ve en ellos los mismos prejuicios hacia ella.

En el pueblo que he mencionado antes piensan que es el diablo por su forma de vivir y porque no va a misa.El cura del pueblo la introduce en sus sermones como mal ejemplo a seguir.Para ella aquella estancia resulta un infierno.



Para que os hagais una idea del escandalo que supuso esta mujer para los mallorquines de aquella epoca, os introduzco una fragmento de otra obra que habla de la estancia de la escritora.La escribió Carlos Dembowski y lo he extraido del libro "Historia de Valldemossa".Dembowsky visitó Valldemossa como mensajero,traia un paquete de cartas y periodicos para ella



(El fragmento se refiere a un dia en que el pueblo celebraba la bendicion de los animales, George Sand no asistió.Dubowsky fué a visitarla como mensajero, y ella le invitó a comer)

"...No podeis figuraros cuan molestos estaban estas buenas gentes, porque George Sand, no se habia dignado asistir a la ceremonia de la mañana.

El cura, sobre todo, que había administrado el agua bendita, estaba realmente mortificado.

Por cierto, me dijo que esta señora francesa no habla con alma viviente,no sale nunca de la Cartuja y no aparece jamás en la Iglesia,ni los domingos, acumulando así sobre su alma,Dios sabe cuantos pecados mortales.

El boticario dice que la señora hace cigarrillos como nadie,toma café a todas horas y no hace mas que escribir y fumar.

No creo exagerar diciendo que desde el intento de insurrecion carlista causado por el campanero de Manacor en 1835 y que costo la cabeza al pobre diablo no hay ningun otro acontecimiento que haya producido tal sensacion...."


Fuente: http://www.dooyoo.es/libros/un-invierno-en-mallorca-george-sand/98142/
Marguerite Duras

(Francia, 1914-1996)
Duras
Novelista, dramaturga, guionista y directora francesa. Nació en Saigón, Indochina, pero se trasladó a París a comienzos de 1930. Su primera novela importante, Un dique contra el Pacífico (1950), narra la vida de una familia francesa empobrecida en Indochina. Otras novelas importantes son Moderato cantabile (1958) y la novela semiautobiográfica El amante (1984), que obtuvo el premio Goncourt. En 1960 Duras escribió el guión para la película de Alain Resnais Hiroshima mon amour. De tendencia existencialista en un principio, evolucionó hacia las formas del nouveau roman. Entre sus películas cabe destacar India Song (1975). Murió en París en 1996, tras una larga enfermedad. © eMe

Textos:
El amante (fragmento)

Galardones:
Goncourt (1984)

Fuente: El Poder de la Palabra

http://www.epdlp.com/escritor.php?id=1666


El amante (fragmento)

Marguerite Duras


" Un día, ya entrada en años, en el vestíbulo de un edificio público, un hombre se me acercó. Se dio a conocer y me dijo. La conozco desde siempre. Todo el mundo dice que de joven era usted hermosa, me he acercado para decirle que en mi opinión la considero más hermosa ahora que en su juventud. Su rostro de muchacha me gustaba mucho menos que el de ahora, devastado.
(...)
Entre los dieciocho y veinticinco años mi rostro emprendió un camino imprevisto, ese envejecimiento fue brutal. Ví como se apoderaba de mis rasgos uno a uno... He conservado aquel rostro nuevo. Ha sido mi rostro. Ha envejecido más por supuesto, pero relativamente menos de lo que hubiera debido. Tengo un rostro lacerado por arrugas secas, la piel resquebrajada. No se ha deshecho... ha conservado los mismos contornos pero la materia está destruida. Tengo un rostro destruido...
"


El Poder de la Palabra
www.epdlp.com

Marguerite Duras y el amante chino



Eternas amantes...


Amor inmortal


Una francesa de 15 años viaja en un transbordador y no tarda en notar que un hombre de negocios chino, de 26, la mira. Él, loco con la belleza de la niña, se presenta. Ella acepta su invitación de llevarla en limusina al internado. Desde entonces, sabe que tiene a ese hombre en sus manos.

Marguerite Duras cuenta el transcurso de la relación en la novela autobiográfica El amante, una historia que la escritora plasmó con 70 años y con la que alcanzó tal fama que la convirtió en la amante del chino.

La relación en la película de Jean Jacques Annaud es más bella que en la realidad. La familia Duras vivía casi en la miseria y el sexo con el aristócrata era una mezcla de curiosidad y transacción comercial con la que la madre estaba de acuerdo. Él, ciego de pasión, no entiende cómo la niña no se entrega como antes, lo que le vuelve violento.

La aventura dura un año, Marguerite se va a París y no se vuelven a ver. Años después, la escritora recibe una llamada, nadie contesta. Es el amante y ella, que lo sabe, también calla.