martes, 24 de marzo de 2020

No me digas “buen provecho”



Maira Álvarezel 24 ago, 2017  

Me gustaría saber qué piensan ustedes sobre el uso de la expresión “buen provecho“, bastante extendida en nuestra cultura.  Hay quien la utiliza pretendiendo ser educado, quien considera que implica buena educación y quien se horroriza al oírla pues implica una verdadera grosería. 
Realmente, desde el punto del protocolo y la etiqueta, no debería usarse por varios motivos, desde el práctico hasta su origen histórico. 
Seguramente ustedes mismos han dicho “provechines” o alguna expresión similar al bebé que eructa al terminar de mamar, y es que el “provecho” es ese gas, a veces acompañado de un pequeño vómito, que los padres promueven dando palmaditas en la espalda al pequeño. Desde luego, este panorama no es admisible entre los adultos: eructar en la mesa es una de las peores conductas que se pueden contemplar en Occidente. 
En El Quijote, éste le decía a su inseparable Sancho “Ten en cuenta Sancho de no mascar a dos carrillos, ni de eructar delante de nadie“.
Por otra parte, cuando un comensal dice el consabido “buen provecho”, la educación marca que el resto de personas de la mesa le deben contestar al menos con un “gracias”, y muchas veces esto se hace con la boca llena… hecho que tampoco es demasiado oportuno. 

Entonces… ¿de dónde viene pensar que es de buena educación desearle a alguien que interrumpa su bocado o directamente que nos eructe en la cara? 
Si nos remontamos históricamente hasta el siglo VII, los árabes conquistaron el norte de África y luego gran parte de España: sometieron a las poblaciones autóctonas y éstas adoptaron la lengua y las costumbres, entre ellas el eructo en la mesa como muestra de una buena comida. 
Como se sabe, los Reyes Católicos terminaron persiguiéndolos, echándolos y renegando de su religión. Seguramente también ese fuese el momento final del regüeldo en la mesa (y de ahí la labor educativa de Cervantes); sin embargo, aunque el eructo era repudiado por la clase alta, sobrevivió entre la sociedad, al igual que el decir “buen provecho”. 
El “buen provecho” ha sobrevivido como un resabio que debería ser reemplazado por un “buen apetito” si lo que se busca es ser gentil y educado. Mejor aún sería desear un “que disfruten de la cena“, fórmula que no exige necesariamente una respuesta. 
De hecho, si se fijan en otros idiomas, en Estados Unidos se utiliza la frase “Enjoy your meal“, en frances “bon appétit” y en italiano “buon appetito“. Sin provechines de por medio.
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