miércoles, 8 de octubre de 2008

Gérard de Nerval

Je suis le ténébreux, -le veuf, -l'inconsolé,
Le prince d'Aquitaine à la tour abolie:
Ma seule étoile est morte, -et mon luth constellé
Gérard de NervalPorte le soleil noir de la Mélancolie.

Dans la nuit du tombeau, toi qui m'as consolé,
Rends-moi le Pausilippe et la mer d'Italie,
La fleur qui plaisait tant à mon coeur désolé,
Et la treille où le pampre à la rose s'allie.

Suis-je Amour ou Phébus, Lusignan ou Biron?
Mon front est rouge encor du baiser de la reine;
J'ai rêvé dans la grotte où nage la sirène...

Et j'ai deux fois vainqueur traversé l'Achéron,
Modulant tour à tour sur la lyre d'Orphée
Les soupirs de la sainte et les cris de la fée.



Yo soy el tenebroso, -el viudo, -el desdichado,
Yo soy el tenebroso, -el viudo, -el desdichado,
el príncipe de Aquitania de la torre abolida:
mi sola estrella ha muerto, -y mi laúd constelado
ostenta el negro Sol de la Melancolía.


En la noche de la tumba, tú que me has consolado,
devuélveme el Posílipo y el mar de Italia,
la flor que tanto gustaba a mi corazón desolado,
y el ramaje donde la vid se une a la rosa.

¿Soy Amor o Febo?… ¿Lusignan o Biron?
Mi frente aún está roja del beso de la reina;
he soñado con la gruta donde nada la sirena…

Y dos veces vencedor crucé el Aqueronte:
modulando por turno en la lira de Orfeo
los suspiros de la santa y los gritos del hada.


Fuente: http://www.herreros.com.ar/melanco/nerval.htm

REFERENCIAS ACERCA DEL FOLKLORE MUSICAL MALLORQUIN EN LOS ESCRITOS DE GEORGE SAND

Autor: PICO PASCUAL, Miguel Angel

Tema: Música

Título del artículo:
-.- La estancia de Aurora Dupin (1804-1876), ex baronesa de Dudevant, en la isla de Mallorca durante el invierno de 1838-39, acompañando al pianista y compositor Fryderyck Chopin con quien había iniciado una relación amorosa en julio de 1838, le inspiró toda una serie de escritos (1), de los que sin duda alguna el más importante es Un invierno en Mallorca (2), en los que plasma sus impresiones acerca de aquel viaje desventurado. Si bien aquella isla exótica y pintoresca les sedujo a ambos, como a cualquier otro viajero romántico, toda una serie de condicionantes y de adversidades tales como el reparo del campesinado mallorquín a lo extranjero y a la enfermedad, influyeron considerablemente en el desencadenamiento de un odio hacia los mallorquines por parte de aquella burguesa con una cultura diferente y con distintos estándares de inteligibilidad, acostumbrada a un modus vivendi y a un tipo de sociedad determinado por la moda, la necesidad del lujo, las comodidades de la vida, la cultura y la vida intelectual. George Sand llegó a sentir por los mallorquines una antipatía desmesurada, a quienes no dudó en momentos de enfurecimiento colérico de calificar como "desgraciados", "animales sarnosos", "ladrones", e incluso "raza inhumana ". La escritora francesa no duda en manifestar sobremanera el atraso e incluso primitivismo del pueblo retratado: "pueblos infantiles, a quienes algún día iniciaremos en la verdadera civilización" (3), "C'est un pays en arriere de trois cents ans au moins" (4). Estas opiniones de tan mal gusto no parecen propias de una mujer tan abierta a la cultura, al cambio y a la libertad, y que sin embargo no llegó a comprender valores, concepciones, costumbres y realidades diferentes a la suya. El choque de culturas y costumbres era desmedido, no nos cabe la menor duda, no obstante las calamidades que sufrieron en la isla arraigaron tan profundamente en ella que la llevaron a que adoptara esta postura tan intransigente hacia la sociedad tradicional mallorquina. Pese a todo, sus sugerentes relatos no dejan en ningún momento de ser interesantes a los ojos del estudioso del folklore, pues a través de los mismos reconstruimos una realidad, la sociedad campesina mallorquina de aquella época y sus costumbres. A lo largo de este trabajo me detendré en presentar las manifestaciones populares musicales que aparecen reflejadas en su obra.

Salta a la vista enseguida que en aquel tipo de sociedad tradicional mallorquina que conocieron Chopin y George Sand, se cantaba mucho más que en la nuestra, la música era uno de sus principales fundamentos de toda su vida social, particularmente el canto. Las alusiones al canto que encontramos en "Un invierno en Mallorca" son importantes, sin duda alguna esta manifestación popular debió llamar la atención de nuestra escritora, de ahí que decidiera incluirla en su relato. Del campesinado mallorquín dirá: "no sabe hacer más que rogar, cantar y trabajar" (5). Cualquier momento del día era aprovechado para expresar con música los más hondos sentimientos del alma, en el trabajo, en la casa, en la vida social, etc... Las mujeres, a las que llega a calificar como "las más charlatanas del mundo", cantaban "incansablemente" sobre todo mientras trabajaban recosiendo las redes o los calzones (6). La propia María Antonia, el ama de llaves de la Cartuja, lo hacía hasta comiendo: "mientras canturreaba una canción o un bolero" (7). Otra manifestación popular ligada a las mujeres y señalada por George Sand en su libro ya que le llamaría poderosamente la atención, fue la canción de cuna, uno de los gozos más importantes que puede aportamos la vida. De ella nos dirá: "En la granja vecina oía el llanto de un niño y también cómo la madre, para dormirle, le cantaba una hermosa cancioncilla del país, muy monótona, muy triste, muy árabe" (8). La dulzura de la escena debió quedar grabada en su memoria, pues años más tarde no dudará en incluirla en su relato.

Otros cantos populares fuera del contexto de Mallorca que lograron impresionarle a lo largo de su viaje y que plasmó en su obra fueron el del sereno de Barcelona, un cuerpo que había surgido en toda España en pleno siglo ilustrado, y el de un timonel que cantó durante toda la noche de travesía de Barcelona a Palma. Del primero nos señala que era extremadamente "melancólico" (9), del segundo manifestará que era "una especie de divagación perezosa" (10).

El instrumento popular más arraigado entre la población insular es, sin duda alguna, la guitarra; al campesino mallorquín que pasaba la vida en rutina, contentándose sencillamente con lo poco que poseía, lejos de la vida intelectual a la que estaba acostumbrada la artista, le gustaba acompañarse de la guitarra, "su guitarra y su rosario, con los que mata el tiempo" (11), "tres bien costumés, jouant de la guitare et dansant le fandango" (12). Cualquier momento del día y de la noche era aprovechado para tocar la guitarra: "Casi siempre, cuando van al campo o cuando regresan, va uno de ellos a la cabeza tocando la guitarra o la flauta" (13). Incluso Chopin en una carta dirigida a su amigo J. Fontana resalta la impresión que le produjo este evocador instrumento durante la noche: "La nuit, on entend des chants et le son des guitares pendant des heures entieres" (14).

Las formas instrumentales mencionadas en el texto son el fandango, la jota y el bolero. De este último dirá George Sand: "El bolero resuena en los lugares más desiertos y en las noches más sombrías. No hay campesino que no tenga su guitarra y que no cargue con ella a todas horas" (15). "Los boleros mallorquines tienen la gravedad de los antepasados, aunque carezcan de esa gracia especial que distingue a los de Andalucía. Hombres y mujeres bailan con los brazos extendidos e inmóviles, mientras los dedos repican con brío y continuidad sobre las castañuelas" (16).

El baile y la danza popular eran manifestaciones habituales en las celebraciones caseras mallorquinas, particularmente en los días de fiesta y los domingos, sobre todo por la noche, como ya ha quedado patente, e incluso como colofón a ciertos trabajos como por ejemplo la vendimia, la trilla, etc... Especialmente importante es la descripción que nos ofrece de las fiestas de Carnaval que se celebraron en la Cartuja:

"Eran gentes del pueblo, ricos labradores y pequeños burgueses, que festejaban el martes de Carnaval y venían a realizar su baile rústico en la celda de María Antonia. El sorprendente ruido que acompañaba su marcha era el de las castañuelas que tocaban, al mismo tiempo, muchos jóvenes, cubiertos con sucias y asquerosas máscaras. Las castañuelas sonaban al mismo tiempo, pero no con un ritmo tajante y medido como en España, sino con un redoble continuo parecido al de los tambores batientes en los campos de batalla. Este ruido, compañía de sus bailes, es tan seco y tan áspero, que se necesita mucho valor para soportarlo un cuarto de hora. Cuando están en una fiesta la interrumpen de repente para cantar una coplita sobre una frase musical que se repite siempre, produciendo la sensación de no terminar jamás. Después las castañuelas continúan su redoble, que dura tres o cuatro minutos. Nada más salvaje que esta manera de divertirse rompiendo los tímpanos con el crujido de la madera. La frase musical, poco considerable en sí misma, adquiere un gran carácter al ser dicha después de estos largos intervalos y por voces que no tienen, a su vez, un carácter excesivo. Son voces veladas en su momento de mayor intensidad y lánguidas cuando mayor es su animación.

Me imagino que los árabes cantaban así, y M. Tastu que ha hecho investigaciones al respecto, se ha convencido de que los principales ritmos mallorquines, sus florituras favoritas y su manera, en una palabra, son de tipo y tradición árabes (...).

Su danza no es más alegre que su canto. Les seguimos a la celda de María Antonia, que aparecía decorada por pequeñas linternas, pendientes a través de la sala de guirnaldas de hiedra. Su orquesta, compuesta de una guitarra grande y otra pequeña, una especie de violín agudo y tres o cuatro pares de castañuelas, comenzó a tocar las jotas y los fandangos indígenas, similares a los de España, aunque el ritmo sea más original y el giro más atrevido todavía (...).

Los boleros mallorquines tienen la gravedad de los antepasados, aunque carezcan de esa gracia especial que distingue a los de Andalucía. Hombres y mujeres bailan con los brazos extendidos e inmóviles, mientras los dedos repican con brío y continuidad sobre las castañuelas" (17).

De la misma manera se expresaba Chopin por lo que respecta a los orígenes de estos bailes: "J'ai paifois des bals arabes, un soleil d'Afrique" (18). Muy equivocados se hallaban estos insignes personajes que siguiendo la tónica general de la época, no dudaban en poner en los Pirineos la frontera de lo africano.

A este baile al que alude la escritora francesa corresponde un dibujo titulado "Baile de Carnaval en casa de María Antonia" que efectuó su hijo Maurice y que se conserva actualmente en la Colección Celda Museo Chopin y George Sand de Mallorca. Otro dibujo de Maurice en que se halla presente el baile y la música es el titulado "Dibujo del país en Valldemosa", igualmente en la Colección Celda Museo Chopin y George Sand de Mallorca. En él observamos una pareja danzando acompañada de una guitarra pequeña y castañuelas, elemento imprescindible en gran parte de danzas populares, particularmente boleros, fandangos y jotas.

Los únicos aerófanos tradicionales que nos menciona la escritora en su obra son la flauta y la trompeta. De este último instrumento destinado a la comunicación nos dirá lo siguiente: "La trompeta que resonaba los domingos en la aldea y en los caminos para avisar a los retardados que se dirigían a los oficios nos perseguía" (19).

Muy pormenorizada es la descripción que nos ofrece de los trajes tradicionales de la época, motivo por el cual me ha parecido oportuno incluirla en esta reseña a pesar de salirme del cometido propuesto. Dice así:

"Estos son muy elegantes y graciosos. Las mujeres llevan una especie de toca blanca de encaje o de muselina llamada rebozillo, compuesta de dos piezas superpuestas, una que se sujeta a la cabeza un poco hacia atrás, pasando bajo la barbilla como una gola monjil, y que llaman rebozillo en amount, y la otra, que flota en forma de esclavina sobre los hombros, llamada rebozillo en volant; los cabellos, separados en dos bandas lisas sobre la frente, se atan detrás para caer en una gruesa trenza que, saliendo del rebozillo, flota sobre la espalda y se levanta por un lado, apoyándose en la cintura. En el descuidado vestir cotidiano, la cabellera sin trenzar queda al desgaire sobre la espalda. El corpiño es de merino o de seda negra descotado, con mangas cortas y adornado, por debajo del codo y sobre las costuras de la espalda, con botonaduras de metales preciosos y cadenas de plata pasadas por entre los botones con buen gusto y riqueza. Tienen el talle fino y airoso, el pie muy pequeño y calzado con primor los días festivos. Una simple campesina tiene medias caladas, zapatos de satén, una cadena de oro para el cuello y muchas vueltas de cadenas de plata alrededor del talle y de la cintura...

Los hombres... El traje dominguero se compone de un chaleco (guarde-pits) de tela de seda multicolor; recortado en forma de corazón y muy abierto sobre el pecho, aparte la chaqueta negra (sayo ), corta y ceñida al cuerpo, como el corpiño de una mujer. Una camisa de un blanco magnífico, cerrada en el cuello y en las mangas por una pieza bordada que deja el cuello libre y permite ver una pechera de un bellísimo lienzo, lo que le proporciona un gran realce al conjunto. Llevan el talle ceñido por una faja de color y largos calzones bombachos como los de los turcos, de telas rayadas de seda y algodón fabricadas en el país. Con este traje lucen medias de hilo blanco, negro o leonado y zapatos de piel de ternero sin apresto y sin tinte. El sombrero de anchas alas, de pelo de gato salvaje (moxina) con cordones y borlas negras de hilo de seda y de oro, perjudica el carácter oriental de este vestido. En sus casas cubren sus cabezas con un pañuelo de seda o de percal en forma de turbante que les favorece aún más. En invierno usan con frecuencia un casquete de lana negra que cubre su tonsura, pues, como los sacerdotes, estas gentes se afeitan la coronilla, bien como medida higiénica, ¡aunque bien sabe Dios lo poco que les sirve!, o bien por devoción. Su vigorosa pelambrera, hueca, áspera y rizada, flota (hasta donde pueden flotar las crines) alrededor de su cuello. Un corte de tijera sobre la frente completa este peinado que, cortado exactamente a la moda de la Edad Media, comunica energía a sufisonomía" (20).

NOTAS

(1) SAND. G.: Correspondance, a cargo de G. Lubin, París, Garnier, 1968-1971. Consúltese también: Lettres de Chopin et de George Sand 1836-1839. Recueil établi, traduit et annoté par B. E. Sydow, D. Colfs-Chainaye et S. Chainaye, Palma de Mallorca, 1975; SAND, G.: Historie de ma vie, París, Gallimard, 1970-1971. El capítulo concerniente a su estancia en Mallorca fue publicado en España como: Majorque et Chopin, Panorama Balear, 1951.

(2) SAND, G.: Un invierno en Mallorca, Edaf, Madrid, 1990.

(3) op. cit., Capítulo VII, Primera parte.

(4) Carta de G. Sand a François Buloz de Paris, noviembre de 1838. (Lettres de Chopin et de George Sand 1836-1839, op. cit.).

(5) SAND, G.: Un invierno en Mallorca, Capítulo II, Primera parte.

(6) Op. cit., Capítulo III, Tercera parte.

(7) Op. cit., Capítulo I, Tercera parte.

(8) Op. cit., Capítulo VII, Primera parte.

(9) Op. cit., Capítulo VII, Primera parte.

(10) Op. cit., Capítulo I, Tercera parte (en nota).

(11) Op. cit., Capítulo VI, Primera parte.

(12) Carta de George Sand a Duteil, 20 de enero de 1839 (Lettres de Chopin et de George Sand 1836-1839, op. cit.).

(13) SAND, G.: Un invierno... Capítulo I, Tercera parte.

(14) Carta de Chopin a J. Fontana, 15 de noviembre de 1838 (Lettres de Chopin et de George Sand 1836-1839, op. cit.).

(15) SAND, G.: Un invierno..., Capítulo VII, Primera parte.

(16) Op. cit., Capítulo Primero, Tercera parte.

(17) Ibidem.

(18) Carta de Chopin a J. Fontana, 21 de enero de 1839 (Lettres de Chopin et de George Sand 18~6-1839, op. cit.).

(19) SAND, G.: un invierno..., Capítulo III, Tercera parte.

(20) Dp. cit., Capítulo I, Tercera parte.



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Sand, George

Sand, George, el socialismo feminista

(París 1804 - Nohant 1876)

George Sand fue conocida tanto por sus obras como por sus aventuras amorosas. Escritora idealista, defensora del socialismo y de la Revolución Francesa de 1848, supuso una versión femenina de lo que sucedía en la Francia del siglo XIX.

George Sand nace en París el 1 de julio de 1804. Su verdadero nombre es Amandine Aurore Lucie Dupin, baronesa Dudevant, hija de un oficial del ejército francés llamado Dupin que descendía del rey Augusto II de Polonia. Esta novelista francesa del movimiento romántico destacó no sólo por sus obras humanistas y comprometidas, sino también por su estilo de vida anticonvencional y sus escandalosos romances.

Tras educarse en un convento parisino, la autora contrajo matrimonio con el acaudalado Casimir Dudevant, con quien tuvo dos hijos. En 1831 abandonó a su marido y se unió a un grupo de distinguidos artistas como Honoré de Balzac y Franz Lizst. Se hizo famosa tanto por sus obras como por sus relaciones amorosas con Musset, Didier y Gransagne. Pero su relación afectiva más famosa fue la que le mantuvo unida al compositor polaco Frédéric Chopin. Con él realizó un viaje a la isla de Mallorca, que narró en “Un invierno en Mallorca”, plasmando narrativamente su preocupación por los problemas humanos y los ideales feministas.

Sus dos primeras novelas las escribió en colaboración con Jules Sandeau y utilizando el pseudónimo de Jules Sand. Su siguiente obra, “Indiana” (1832) es la primera que firma como George Sand. Su producción literaria se divide en cuatro etapas. La primera la llenan obras que exaltan el amor libre y los principios idealistas y románticos. Cabe destacar “Valentine” (1832) y “Lélia” (1833). La segunda etapa va desde 1840 a 1848 y le sirve a la autora para proclamar sus ideales socialistas y humanitarios. Tras la Revolución de 1848 se retira a su casa de Nohant para escribir, durante doce años, obras sobre la vida campestre, abarcando así su tercera etapa literaria con producciones de la talla de “François el Champi” (1848) o “La pequeña Fadette” (1849). Por último, su cuarta etapa como escritora le valió para elaborar las mejores obras de su producción. “El marqués de Villemer” (1861) y “Jean de la Roche” (1860) son unos claros ejemplos de ello.

En 1855 aparece su autobiografía, “Histoire de ma vie” y en 1873 “Contes d’une grand mère”, cuentos escritos para sus nietos. Murió en la ciudad que la vio crecer, en Nohant, el 8 de junio de 1876. Sus novelas fueron perdiendo poco a poco la popularidad, pero el resurgir de la crítica feminista ha puesto otra vez en boca de todos la importante aportación literaria de George Sand.



Principales Obras

Indiana (1832)
Valentine (1832)
Un invierno en Mallorca (1841)
Horace (1841)
La pequeña Fadette (1849)
El marqués de Villemer (1861)
Histoire de ma vie (1855)
Contes d’une grand mere (1873)


Fuente: http://www.ciberoteca.com/search/autor_mes.asp?idAutor=18

Un invierno en Mallorca (George Sand)

Un invierno en Mallorca(George Sand) (Un invierno en Mallorca (George Sand))

Valerya

Nombre: Valerya





Fecha: 25/08/00 (838 Número de veces leída)
Valoración::

Ventajas: Es muy ameno de leer aunque uno no sea mallorquin es interesante conocer la diferencia de culturas en aquel tiempo .Entre una parisina y los mallorquines

Desventajas: yo no se las veo

Puede que a mucha gente le parezca que este libro no le va a resultar interesante puesto que esta referido a la estancia de George Sand en Mallorca.Sin embargo me parece un libro interesante para leer.

George Sand y Chopin vivieron como amantes en un pueblo de Mallorca, Valldemossa.Ella se trajo a sus dos hijos ,fruto de un matrimonio anterior.Era el año 1838 y estuvo hasta 1839.De ahi salió esta obra.

Esta escritora romantica, nacida en Francia, narra su estancia en la isla y en especial en este pequeño pueblo.

Cuando llegó a Mallorca se encontró con una isla paradisiaca y hermosa, pero con unos habitantes de costumbres ancestrales que nada tenian que ver con Paris, lugar del que procedía ella.Este libro ahonda en la critica hacia los mallorquines de aquella epoca ,cerrados a todo lo que viniera de fuera, puritanos, aferrados a antiguas costumbres.En Valldemossa la mayoria son campesinos que no entienden de las costumbres de esa extraña mujer que vive sin estar casada con su amante y los dos hijos de un anterior matrimonio.Viste de hombre y fuma, imposible para los payeses entender esa forma de actuar en una mujer.Y en su estancia en la ciudad, aunque conoce gentes de un nivel economico mas alto,ve en ellos los mismos prejuicios hacia ella.

En el pueblo que he mencionado antes piensan que es el diablo por su forma de vivir y porque no va a misa.El cura del pueblo la introduce en sus sermones como mal ejemplo a seguir.Para ella aquella estancia resulta un infierno.



Para que os hagais una idea del escandalo que supuso esta mujer para los mallorquines de aquella epoca, os introduzco una fragmento de otra obra que habla de la estancia de la escritora.La escribió Carlos Dembowski y lo he extraido del libro "Historia de Valldemossa".Dembowsky visitó Valldemossa como mensajero,traia un paquete de cartas y periodicos para ella



(El fragmento se refiere a un dia en que el pueblo celebraba la bendicion de los animales, George Sand no asistió.Dubowsky fué a visitarla como mensajero, y ella le invitó a comer)

"...No podeis figuraros cuan molestos estaban estas buenas gentes, porque George Sand, no se habia dignado asistir a la ceremonia de la mañana.

El cura, sobre todo, que había administrado el agua bendita, estaba realmente mortificado.

Por cierto, me dijo que esta señora francesa no habla con alma viviente,no sale nunca de la Cartuja y no aparece jamás en la Iglesia,ni los domingos, acumulando así sobre su alma,Dios sabe cuantos pecados mortales.

El boticario dice que la señora hace cigarrillos como nadie,toma café a todas horas y no hace mas que escribir y fumar.

No creo exagerar diciendo que desde el intento de insurrecion carlista causado por el campanero de Manacor en 1835 y que costo la cabeza al pobre diablo no hay ningun otro acontecimiento que haya producido tal sensacion...."


Fuente: http://www.dooyoo.es/libros/un-invierno-en-mallorca-george-sand/98142/
Marguerite Duras

(Francia, 1914-1996)
Duras
Novelista, dramaturga, guionista y directora francesa. Nació en Saigón, Indochina, pero se trasladó a París a comienzos de 1930. Su primera novela importante, Un dique contra el Pacífico (1950), narra la vida de una familia francesa empobrecida en Indochina. Otras novelas importantes son Moderato cantabile (1958) y la novela semiautobiográfica El amante (1984), que obtuvo el premio Goncourt. En 1960 Duras escribió el guión para la película de Alain Resnais Hiroshima mon amour. De tendencia existencialista en un principio, evolucionó hacia las formas del nouveau roman. Entre sus películas cabe destacar India Song (1975). Murió en París en 1996, tras una larga enfermedad. © eMe

Textos:
El amante (fragmento)

Galardones:
Goncourt (1984)

Fuente: El Poder de la Palabra

http://www.epdlp.com/escritor.php?id=1666


El amante (fragmento)

Marguerite Duras


" Un día, ya entrada en años, en el vestíbulo de un edificio público, un hombre se me acercó. Se dio a conocer y me dijo. La conozco desde siempre. Todo el mundo dice que de joven era usted hermosa, me he acercado para decirle que en mi opinión la considero más hermosa ahora que en su juventud. Su rostro de muchacha me gustaba mucho menos que el de ahora, devastado.
(...)
Entre los dieciocho y veinticinco años mi rostro emprendió un camino imprevisto, ese envejecimiento fue brutal. Ví como se apoderaba de mis rasgos uno a uno... He conservado aquel rostro nuevo. Ha sido mi rostro. Ha envejecido más por supuesto, pero relativamente menos de lo que hubiera debido. Tengo un rostro lacerado por arrugas secas, la piel resquebrajada. No se ha deshecho... ha conservado los mismos contornos pero la materia está destruida. Tengo un rostro destruido...
"


El Poder de la Palabra
www.epdlp.com

Marguerite Duras y el amante chino



Eternas amantes...


Amor inmortal


Una francesa de 15 años viaja en un transbordador y no tarda en notar que un hombre de negocios chino, de 26, la mira. Él, loco con la belleza de la niña, se presenta. Ella acepta su invitación de llevarla en limusina al internado. Desde entonces, sabe que tiene a ese hombre en sus manos.

Marguerite Duras cuenta el transcurso de la relación en la novela autobiográfica El amante, una historia que la escritora plasmó con 70 años y con la que alcanzó tal fama que la convirtió en la amante del chino.

La relación en la película de Jean Jacques Annaud es más bella que en la realidad. La familia Duras vivía casi en la miseria y el sexo con el aristócrata era una mezcla de curiosidad y transacción comercial con la que la madre estaba de acuerdo. Él, ciego de pasión, no entiende cómo la niña no se entrega como antes, lo que le vuelve violento.

La aventura dura un año, Marguerite se va a París y no se vuelven a ver. Años después, la escritora recibe una llamada, nadie contesta. Es el amante y ella, que lo sabe, también calla.