domingo, 14 de diciembre de 2008

Especulo----Revista de Estudios Literarios



Revista de Estudios Literarios
Departamento de Filología Española III
Facultad de Ciencias de la Información
Universidad Complutense de Madrid

Nº 16. Noviembre 2000
-febrero 2001
Año VI Revista Digital Cuatrimestral
ISSN: 1139-3637


Espéculo (del lat. speculum): espejo. Nombre aplicado en la Edad Media a ciertas obras de carácter didáctico, moral, ascético o científico.

Literatura y humor


Literatura y humor

Algunos sitios que exploran el vínculo entre la literatura y el humor.

Literatura de humor en “Wikipedia”
Un extenso artículo sobre las relaciones entre la literatura y el humor desde la Antigüedad hasta nuestros días.

Políticas del humor en la Argentina de los ‘90
Un artículo que analiza el humor en la literatura, la publicidad, la cultura juvenil y los diarios digitales argentinos en la década de los ‘90.

El humor en la literatura
Un artículo publicado por el sitio “textosentido”, que analiza las características del humor en la obra del dramaturgo Eugène Ionesco.

Fuente: Educared : http://www.educared.org.ar/biblioteca/guiadeletras/?p=2086

Trailer de : La lance de la Destinée

Plus d'infos sur cette série

Saisons : 1 - Episodes : 6 - Statut : en production

Série créée par Anthony Maugendre en 2007

Format : 52 mn. - Genre : Thriller, Historique, Aventure - Nationalité : Française
Synopsis
Il y a 2000 ans... une lance perçait le flanc du Christ. Selon la légende, celui qui la possède ne peut être vaincu et, depuis des siècles, les hommes se sont battus pour maîtriser son fabuleux pouvoir. On raconte qu'après Clovis et Charlemagne, Napoléon fut le dernier à la posséder, jusqu'à ce qu'elle disparaisse mystérieusement... Une jeune archéologue, Sophia Béranger, retrouve sa trace dans une crypte récemment découverte. Commence alors un jeu de pistes à travers Paris et ses monuments. Mais la quête de la lance attise les convoitises... meurtres et trahisons se succèdent autour de Sophia et de ses proches.

Le personnage que vous détestez le plus !


Vous ne pouvez pas les supporter... et vous êtes obligés de suivre leurs aventures ? Quels sont les personnages de séries qui vous sortent par les yeux ? Vous avez voté...



9èmes

Beaucoup de candidats pour la neuvième place !

  • Chris Keller (Les Frères Scott)
    S'il n'a été que récurrent parmi le casting de la série, l'arrogant musicien vous a marqué ! Sa tendance à créer les ennuis là où il passe vous énerve particulièrement...


  • Maya (Heroes)
    Survenu lors de la saison 2, le personnage peine à s'installer dans le coeur du public. Il faut dire que son utilité n'a pour le moment pas été avérée !


  • Hiro (Heroes)
    Amusant au début de la série, le personnage commence à vous agacer... Serait-ce son trop plein d'enthousiasme ?


  • Dawson (Dawson)
    Au moment de la diffusion de la série, on se rappelle fort bien comment le personnage a pu être critiqué. Trop gentil, trop inconstant... Dawson n'a jamais été le plus aimé de Capeside.


  • Jenny ( The L Word)
    Complexe, torturée, fragile, manipulatrice, parfois égocentrique... Jenny est un personnage très compliqué. Certains l'aiment pour cela. D'autres ne peuvent plus supporter ses intrigues...


  • Et la liste continue avec le timide Micro (Les Frères Scott), la fambloyante Eddie (Desperate Housewives), le couple Jack et Kate de Lost ou encore la fragile Rita (Dexter) !

    Quelqu'un pour les défendre ?

    La isla de los hombres solos José León Sanchez

    La novela más leída

    La editorial Grijalbo acaba de publicar una nueva edición de La isla
    de los hombres solos, la cual completa las 150 veces en esta, la
    novela costarricense más leída, ha sido publicada a lo largo de cuatro
    décadas.

    La edición ha servido de excusa para algo que de todos modos no
    requiere de excusa alguna: volver a conversar con este hombre cuya
    vida es ejemplo para muchos.

    Novela y testimonio

    José León Sánchez tenía apenas 19 años cuando llegó a presión, acusado
    de un crimen «espantoso», tanto, que ya en la prisión de la isla de
    San Lucas, los boteros organizaban tours turísticos que incluían,
    entre sus atractivos, poder ver «al monstruo de la Basílica».

    Una parte muy importante de esta vida comenzada en 1930 está señalada
    por el dolor, el desamparo y la marginalidad. La otra, por el éxito de
    ser, pese al prejuicio y al menosprecio de muchos de los sectores
    «académicos», el escritor costarricense más célebre en el extranjero.

    Ese éxito se concentra en su primera y, pese a todo, más conmovedora
    de sus obras: La isla de los hombres solos, que este año ha alcanzado
    la edición número 150 en español, y acerca de la cual se han hecho una
    película, una telenovela y una tira cómica.

    De esta obra el Premio Nóbel español Camilo José Cela ha dicho: «Dos
    paralelismos tétricos y asombrosos hermanan dos de los libros que más
    me han impresionado a lo largo de mi vida. La lucha de Phoolan Devi,
    en su libro publicado en Nueva Delhi, 1995, y La isla de los hombres
    solos, del escritor mesoamericano José León Sánchez. Las autoridades
    de Madhya Pradesh vedaron a la primera hasta el permiso para pisar la
    tierra donde nació; al segundo, el hombre aviesamente convertido en
    lobo despiadado, durante muchos a os le fueron negados los diez
    minutos de sol a los que tenían derecho según la ley...»

    La isla de los hombres solos reúne tres tipos diferentes de emoción.
    La primera es su valor intrínseco, obra de un autor que aprende a
    escribir casi sin saber qué cosa es la literatura, pero cuyo talento
    logra un resultado enternecedor, a veces apabullante; la segunda, es
    la historia del autor, el carácter testimonial de cada una de las
    palabras que allí se contienen, y que le quitan a uno el resuello; la
    tercera es la historia misma de la obra, apenas conocida.

    José León Sánchez la escribió con cabos de lápices diferentes en
    pedazos del papel que se utiliza en la confección de los sacos del
    cemento y que los presos usualmente utilizaban como cama. Él lo cuenta
    como sigue:

    «Yo les escribía a los compañeros cartas, porque éramos muy pocos los
    que sabíamos escribir. Les cobraba cinco centavos por hoja, y era
    exactamente una hoja por un solo lado lo que se podía escribir, porque
    el penal no permitía que se escribiera más, como no se permitía
    tampoco enviar ni recibir malas noticias, quejas o expresiones de
    tristeza o malestar.

    »Entonces un día vino un preso ya muy anciano, Juan Valderrama, con
    uno de esos pliegos de bolsa de cemento y un lápiz, un lápiz grande, y
    me dijo: 'Loco ( porque a mí me decían Loco), te voy a pagar un
    cuatro, si me escribes una carta'. Un cuatro eran cincuenta centavos.
    Imagínate: ¡un cuatro!, cuando yo lo que cobraba eran cinco centavos
    por carta, es decir, diez veces menos.

    »Y empezó a contarme la historia, que yo sabía que él no iba a poder
    enviar por correo, menos escrito es ese tipo de papel. Pero él
    insistía: 'Te voy a pagar un cuatro'.

    »Aquel primer día yo le pedí que me dejara lo que había escrito, y por
    la noche se los leí a los compañeros, y todos estaban
    entusiasmadísimos con la historia. Así nació La isla de los hombres
    solos».

    No era la primera vez que José León Sánchez se enfrentaba a la palabra
    escrita. Unos años atrás había emprendido la tarea que sorprende a
    cualquiera: la redacción de un escrito que rebela la inocencia de los
    condenados por uno de los crímenes más recordados, el llamado «crimen
    de Colima».

    Pero lo que aquel reo despreciado por todos tenía ahora frente a sí
    era algo mucho más grande: era enfrentarse con su propia vida. Porque
    aquella historia del joven acusado de lanzar a río a su esposa y su
    peque a niña, y que se narra en las primeras páginas de la novela, era
    solo el pretexto para contar su propio padecimiento, esa vida suya
    truncada a los 19 años por una condena de 45 años, que para efectos de
    la época era una cadena perpetua (se decía que quien llegaba a la isla
    con una condena superior a cinco años, no saldría de allí sino
    muerto).

    En esas páginas José León Sánchez reflejó no sólo su propia
    experiencia, sino la de todos sus compañeros.

    «La isla de los hombres solos fue el primer libro oral de Costa Rica--
    agrega José León Sánchez. Nosotros hacíamos con latas de sardina,
    carbolina o aceite y una mecha, unas pequeñas lámparas que empleábamos
    para jugar dados durante las noches. Allí, alumbrados por esas
    pequeñas velitas, yo les leía cada noche los capítulos de mi novela.

    »Como estaban escritas en papel de bolsa de cemento, algunos reos me
    las robaban para hacer una cama con ellos (recuerda que no teníamos
    cama, que todos dormíamos en el suelo). Por eso yo cargaba con mis
    escritos día y noche. Y por eso me decían el loco del rollo de papel.

    »A San Lucas llegaban los turistas los fines de semana a conocer al
    'monstruo de la Basílica', y yo les leía capítulos de mi novela a
    cambio de algunas monedas. Mucho tiempo duró esa práctica, hasta que
    las autoridades del penal decidieron cancelarla».

    De aquellas hojas, escritas con trazos casi ilegibles desde un extremo
    hasta el otro, se conserva solamente una, que el escritor muestra con
    esa mirada socarrona, cargada de ironía y buen humor, aunque no puede
    ocultar esa resaca de dolor que dejan los recuerdos.

    Igualmente impresionante es cómo este novel escritor pudo haber
    publicado, con sus propias manos, una obra que hoy ocupa 300 páginas
    en cualquier edición moderna.

    José León Sánchez cuanta que él mismo construyó el mimeógrafo de
    madera donde se imprimieron una a una los cien ejemplares de la
    edición príncipe. «La tomé de un ejemplar de (la revista) Mecánica
    popular, y la construimos en el taller del penal», confiesa.

    Personajes cuyos nombres hoy son muy conocidos le ayudaron entonces,
    entre ellos René Picado Esquivel, fundador del primer canal de
    televisión del país, con quien había trabado conocimiento a partir del
    trabajo noticioso de este canal. En ese noticiero, hoy convertido en
    el primero del país, Picado dio a conocer la existencia de la obra.

    «René Picado se había propuesto regalar un aparato de televisión a
    cada penal, y allí veíamos un noticiero en el que él actuaba como
    director, presentador y único periodista», recuerda José León.

    «Ese fue el hombre que me regaló las resmas de papel para imprimir esa
    primera edición».

    Pero la historia no podría ser tan simple. Esa primera edición fue
    destruida por órdenes del penal, quemada ante el llanto de rabia de su
    autor. La quema de la primera edición tiene como figura a uno de los
    personajes más siniestros de los penales de Costa Rica, Graciano
    Acuña, verdugo implacable. Este individuo, sin embargo, rescató diez
    ejemplares de la edición mimeografiada, las cuales vendió por
    centavos. Para gloria de las letras nacionales, uno de esos ejemplares
    llegó a manos del periodista Joaquín Vargas Gené, quien entonces era
    Ministro de Justicia, y quien se convirtió en su puente para la
    inmortalidad.

    Algunos de esos ejemplares se han recuperado. El Centro de
    Documentación «José León Sánchez» de la Universidad Autónoma de
    Centroamérica conserva uno de ellos, al lado de aquel mimeógrafo
    casero y de una vieja máquina de escribir que el reo utilizó años más
    tarde en su trabajo literario. Otro lo guarda con celo el mismo
    novelista.

    Entonces corría el año de 1963.

    Primer premio

    Ese año había de ser marco para otro acontecimiento histórico.

    «Un compañero de prisión, vino y me dijo que había un concurso de
    cuentos, y que el premio eran 2.000 pesos», relata (esa cifra
    equivalía aproximadamente a 312 dólares de la época). «Imagínate.
    Imagínate que podrían ser 2.000 pesos para mí, si en nueve a os de
    prisión yo nunca había logrado tener más de un dólar. Y me puse a
    escribir.

    Constantino Láscaris Conmemo había venido a Costa Rica a impulsar el
    desarrollo de los Estudios Generales o Humanidades en la Universidad
    de Costa Rica, y le intrigó que en el país no hubiera concursos
    literarios. El sabio español impulsó entonces los Juegos Florales. Lo
    que él no podía imaginar siquiera es que el primer premio de aquel
    primer concurso podía ser ganado por el más temido reo de la
    penitenciaría de San Lucas.

    La historia no es corta. Uno de los jurados, se opuso hasta el final a
    ese premio, y adujo que se trataba posiblemente de un plagio. Pero sus
    reclamos no pudieron imponerse ante la terquedad de los hechos.

    La noche en que se entregaron los premios, una silla vacía del
    escenario del Teatro Nacional fue engalanada, por petición de Láscaris
    Conmeno, con un ramo de rosas. Y el cuento El poeta, el niño y el río
    recibía, en ausencia de su autor, el premio de los primeros Juegos
    Florales.

    Dos años más tarde la obra Cuando canta el caracol recibía el premio
    del Festival Centroamericano de Cultura de Guatemala, el primer
    reconocimiento internacional del más internacional de los autores
    costarricenses.

    En 1967 recibió el Premio Nacional de Literatura por su obra La
    Cattleya negra. Dos años después, la mención de honor por la novela La
    colina del buey.

    Luego habían de venir otros dos premios por sus obras Campanas para
    llamar al viento y Tenochtitlan, pero ya para entonces José León
    Sánchez vivía en México y era un escritor reconocido en todo el mundo.

    El 8 de junio de 1980, treinta años después de haber entrado a
    prisión, José León Sánchez recobró su libertad.

    El 24 de junio de 1998, 48 años después de la condena, la Sala
    Constitucional de la Corte Suprema de Justicia declaró «con lugar» una
    solicitud de inocencia del escritor.

    Por fin, el 21 de julio de ese mismo año, la Sala III de esa misma
    Corte por unanimidad declaró que «al señor José León Sánchez se le
    libera de toda pena y responsabilidad» y abre la puerta para una
    demanda civil, que el escritor ha cifrado en 2 millones de dólares,
    dinero que donará a la policía para un laboratorio técnico de ADN y la
    Universidad de Costa Rica para la creación de la cátedra de derecho
    penitenciario.

    Con lágrimas en los ojos, José León Sánchez declaró en aquella
    oportunidad: «Ahora puedo andar por la calle con la frente en alto»,
    él, cuya frente es una de las más altas con que ha contado la Patria
    en siglo y medio de vida independiente.

    Quizá falten algunas palabras

    Sí, quizá hagan falta.

    Siento siempre que José León no goza del reconocimiento que él se
    merece. No me extraña, por otra parte. Tampoco tuvieron el
    reconocimiento merecido ni Max Jiménez ni Genaro Cardona. La verdad,
    tampoco lo tuvo en vida Jorge Debravo. En este país, los talentos más
    auténticos no tienen reconocimiento. Por eso comprendo cuando José
    León se declara «mexicano nacido en el país más bello del mundo (Costa
    Rica)».

    La gente pregunta, con fuerte dosis de intriga, cómo es José León, si
    guarda rencores, si es un hombre amargado.

    Quizá haya amargura en sus recuerdos, pero hay que decir que José León
    es un hombre jovial y alegre, bromista y despreocupado, modesto y
    amigable como pocos.

    No me gusta preguntarle por aquellos años oscuros, pero a veces, por
    razones profesionales, he inquirido alguna que otra cosa.

    Él, la verdad, no quiere recordar, y por eso La isla de los hombres
    solos nunca le fue un libro querido. Su otra obra, Cuando nos alcanza
    el ayer, es un poco esa reconciliación con el pasado, una ventana por
    la que José León puede ver su juventud con mayor sosiego.

    Un día le pregunté también por los otros, por los verdaderos monstruos
    de su historia. Me respondió mirándome a los ojos, sin un solo dejo de
    mentira, que no guarda ningún rencor. «Los perdono a todos», dijo.

    Fuente: Libros Gratis.

    sábado, 13 de diciembre de 2008

    Madonna - The Power Of Good-Bye




    EL PODER DEL ADIOS 

    Tu corazón no está abierto así que debo irme. 
    El conjuro se ha roto, yo te amaba tanto. 
    La libertad llega cuando aprendes a soltarte, 
    La creación llega cuando aprendes a decir no. 

    Tu fuiste la lección que yo tenía que aprender. 
    Yo fui tu fortaleza que tu tenias que arrasar. 
    El dolor es una advertencia de que algo va mal. 
    Rezo a Dios para que no dure mucho. 
    ¿Quieres subir aún más alto? 

    No queda nada que intentar. 
    No queda sitio en el que ocultarse. 
    No hay mayor poder 
    Que el poder del adiós. 

    Tu corazón no está abierto así que debo irme. 
    El conjuro se ha roto, yo te amaba tanto. 
    Tu fuiste la lección que yo tenía que aprender. 
    Yo fui tu fortaleza. 

    No queda nada que perder. 
    Ningún corazón más que magullar. 
    No hay mayor poder 
    Que el poder del adiós. 

    No queda nada que intentar. 
    Ningún lugar más que esconder. 
    No hay mayor poder 
    Que el poder del adiós. 

    No queda nada que perder. 
    Ningún corazón más que magullar. 
    No hay mayor poder 
    Que el poder del adiós.
    http://www.musica.com/letras.asp?letra=815787