jueves, 5 de agosto de 2010
miércoles, 4 de agosto de 2010
Medusa (Leyendas VII)

Posted on 21 Julio, 2010 by kiram
Llora ante el espejo,
reza a los dioses sordos
buscando la paz, negada por celos.
Víctima del deseo más oscuro,
por ayuda y venganza clamó a Athenea,
que sólo vio que ya no era doncella,
maldiciéndola hasta el último día del mundo.
Ahora, ningún hombre le presenta batalla,
pues su pétrea mirada es la mejor de sus armas.
Y llorando se mira en el espejo
y espera con paciencia su destino,
aquel que bajará por su cabeza al Abismo,
víctima también de los dioses y sus juegos.
Las serpientes susurran su nombre,
un hijo de Zeus y su hambre,
un joven llamado Perseo.
reza a los dioses sordos
buscando la paz, negada por celos.
Víctima del deseo más oscuro,
por ayuda y venganza clamó a Athenea,
que sólo vio que ya no era doncella,
maldiciéndola hasta el último día del mundo.
Ahora, ningún hombre le presenta batalla,
pues su pétrea mirada es la mejor de sus armas.
Y llorando se mira en el espejo
y espera con paciencia su destino,
aquel que bajará por su cabeza al Abismo,
víctima también de los dioses y sus juegos.
Las serpientes susurran su nombre,
un hijo de Zeus y su hambre,
un joven llamado Perseo.
Poema 8 – Espantapájaros (Oliverio Girondo)

Apuntes de Milo
Poema 8 – Espantapájaros (Oliverio Girondo)
Publicado en Girondo, Literatura, Poesía, Prosa por Milo en Julio 16, 2009
girondoYo no tengo una personalidad; yo soy un cocktail, un conglomerado, una manifestación de personalidades.
En mí, la personalidad es una especie de furunculosis anímica en estado crónico de erupción; no pasa media hora sin que me nazca una nueva personalidad.
Desde que estoy conmigo mismo, es tal la aglomeración de las que me rodean, que mi casa parece el consultorio de una quiromántica de moda. Hay personalidades en todas partes: en el vestíbulo, en el corredor, en la cocina, hasta en el W. C.
¡Imposible lograr un momento de tregua, de descanso! ¡Imposible saber cuál es la verdadera!
Aunque me veo forzado a convivir en la promiscuidad más absoluta con todas ellas, no me convenzo de que me pertenezcan.
¿Qué clase de contacto pueden tener conmigo —me pregunto— todas estas personalidades inconfesables, que harían ruborizar a un carnicero? ¿Habré de permitir que se me identifique, por ejemplo, con este pederasta marchito que no tuvo ni el coraje de realizarse, o con este cretinoide cuya sonrisa es capaz de congelar una locomotora?
El hecho de que se hospeden en mi cuerpo es suficiente, sin embargo, para enfermarse de indignación. Ya que no puedo ignorar su existencia, quisiera obligarlas a que se oculten en los repliegues más profundos de mi cerebro. Pero son de una petulancia… de un egoísmo… de una falta de tacto…
Hasta las personalidades más insignificantes se dan unos aires de trasatlántico. Todas, sin ninguna clase de excepción, se consideran con derecho a manifestar un desprecio olímpico por las otras, y naturalmente, hay peleas, conflictos de toda especie, discusiones que no terminan nunca. En vez de contemporizar, ya que tienen que vivir juntas, ¡pues no señor!, cada una pretende imponer su voluntad, sin tomar en cuenta las opiniones y los gustos de las demás. Si alguna tiene una ocurrencia, que me hace reír a carcajadas, en el acto sale cualquier otra, proponiéndome un paseíto al cementerio. Ni bien aquélla desea que me acueste con todas las mujeres de la ciudad, ésta se empeña en demostrarme las ventajas de la abstinencia, y mientras una abusa de la noche y no me deja dormir hasta la madrugada, la otra me despierta con el amanecer y exige que me levante junto con las gallinas.
Mi vida resulta así una preñez de posibilidades que no se realizan nunca, una explosión de fuerzas encontradas que se entrechocan y se destruyen mutuamente. El hecho de tomar la menor determinación me cuesta un tal cúmulo de dificultades, antes de cometer el acto más insignificante necesito poner tantas personalidades de acuerdo, que prefiero renunciar a cualquier cosa y esperar que se extenúen discutiendo lo que han de hacer con mi persona, para tener, al menos, la satisfacción de mandarlas a todas juntas a la mierda.
martes, 3 de agosto de 2010
Vie héroïque

Gainsbourg on line [BRScreener,Castellano]
Gainsbourg on line [BRScreener,Castellano]
TÍTULO ORIGINAL Serge Gainsbourg, vie héroïque
AÑO 2010
DURACIÓN 130 min.
PAÍS [Francia]
DIRECTOR Joann Sfar
GUIÓN Joann Sfar
MÚSICA Olivier Daviaud
FOTOGRAFÍA Guillaume Schiffman
REPARTO Eric Elmosnino, Laetitia Casta, Lucy Gordon, Doug Jones, Mylène Jampanoï, Anna Mouglalis, Sara Forestier, Kacey Mottet Klein
PRODUCTORA One World Films / Studio 37 / Universal Pictures International France / France 2 Cinéma / Xilam
WEB OFICIAL Solo miembros de foroxd.com
GÉNERO Drama | Biográfico
SINOPSIS Serge Gainsbourg, hoy un icono francés, fue cantante, escritor, compositor y pintor, pero mayormente durante casi todo el tiempo fue un infatigable provocador, un tipo de impredecible comportamiento en su vida pública. Ya de crío Serge era un niño judío que fanfarronea por las calles de un París bajo la ocupación alemana; y luego un joven y tímido poeta que abandona su pintura y su habitación para dejarse embaucar por los cabarés de transformistas de los años 60. Esta es una "vida heroica" donde las criaturas de la mente se plasman en la pantalla y la elocuencia se conjuga con los escándalos amorosos. Así nace una obra subversiva, con un ciudadano leal y rebelde como protagonista que hará vibrar al mundo entero.
viernes, 30 de julio de 2010
El libro más grande del mundo pesa 1.420 kilos

7 comentarios
avatar Sarah Manzano 29 de julio de 2010
Libro gigante
Reconozco que nunca he entendido muy bien la finalidad de los récord Guinnes ni la obsesión de algunos por formar parte de tan selecto club, pero hoy os traigo uno que nos toca muy de cerca. Y es que se trata, nada más y nada menos, del libro más grande del mundo. ¿Utilidad? Ninguna, pero mola un rato largo…
Además, Our Fragile Natural Heritage, que así es como se llama el libro gigante, pretende ser una llamada a la conciencia ecológica, aunque yo no termino de verle el sentido dadas las dimensiones. El libro en cuestión pesa la friolera de 1420 kilos y cuenta con 346 páginas. Las medidas exactas son 4,18 × 3,77 metros, por si queréis ir haciéndole un hueco…
El artífice ha sido el húngaro Bela Varga, pero contó con la ayuda de su esposa y de veinticinco voluntarios. Como os decía, no le veo ninguna utilidad más allá de la simple curiosidad, y estaría bien para un Museo del Libro o algo parecido. Y ahora ¿alguien se anima a diseñarle un marcapáginas bonito?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)