sábado, 20 de febrero de 2016

Muere Umberto Eco, el humanista total

Muere Umberto Eco, el humanista total

Fallece a los 84 años el escritor, filósofo y semiólogo italiano, autor de ‘El nombre de la rosa’. Su figura y su obra ejercieron una enorme influencia desde la curiosidad crítica

Umberto Eco, en la Universidad de Burgos, en 2013. Cristóbal Manuel / REUTERS-QUALITY
A los 84 años, y sin perder en ningún momento la curiosidad crítica, murió anoche en Milán el escritor, filósofo y semiólogo italiano Umberto Eco. La noticia fue comunicada al diario italiano La Repubblica por la familia. Falleció a las 22.30 en su casa. El autor de obras imprescindibles como El nombre de la rosa, en 1980, o El péndulo de Foucault, en 1988, había nacido en Alessandria el 5 de enero de 1932. La última de las obras de su fecunda carrera como autor de novelas de éxito y ensayos de semiótica, estética medieval o filosofía, fueNúmero cero, una mirada crítica del gran experto de la comunicación sobre una crisis del periodismo que, advertía, empezó “en los cincuenta y sesenta, justo cuando llegó la televisión”.
“Hasta entonces”, contaba en una entrevista de Juan Cruz publicada por EL PAÍS en marzo de 2015, “el periódico te contaba lo que pasaba la tarde anterior, por eso muchos se llamaban diarios de la tarde: Corriere della Sera, Le Soir, La Tarde, Evening Standard… Desde la invención de la televisión, el periódico te dice por la mañana lo que tú ya sabías. Y ahora pasa igual. ¿Qué debe hacer un diario?”. Esa era la duda —la curiosidad vestida de pesimismo— que lo llevó a publicar su último libro y a mantener su mirada despierta hacia todo lo que ocurría a su alrededor.
La trama de Número cero está ambientada en 1992, un año clave de la historia italiana por el caso Tangentópolis, y se desarrolla en la redacción de un periódico en ciernes donde confluyen la logia masónica P2, las Brigadas Rojas, el fin de una era y la aparición de otra —con Silvio Berlusconi a punto de saltar al escenario— que desvaneció muchas esperanzas hasta convertirse en la Italia desorientada de hoy. Todo ello lo miró, lo analizó y lo escribió Eco.
Tras difundir la noticia de su fallecimiento —pocas veces la expresión Italia está de luto ha tenido tanto sentido—, el diario La Repubblica escribió en su web un titular que resume muy bien la personalidad de Eco y el respeto, casi unánime, que despertaba en Italia: “Muere Umberto Eco, el hombre que lo sabía todo”. Como destacaba Il Corriere della Sera, Eco ha sido una presencia constante e imprescindible de la vida cultural italiana del último medio siglo, pero su fama, a nivel mundial, se debe al extraordinario éxito de El nombre de la rosa, del que se vendieron millones de copias en todo el mundo. “Recorrer la vida y la carrera de Umberto Eco”, explica el diario de Milán, “significa también reconstruir un pedazo importante de nuestra historia cultural”.
La vida académica de Eco se inició en 1954 en Turín. Aquel año se doctoró en Filosofía, pero también participó en un concurso de la RAI —la televisión pública italiana— en el que venció y que lo convirtió en compañero del periodista Furio Colombo y del filósofo Gianni Vattimo en una aventura de complicidades siempre ligada al mundo de la cultura. En los sesenta trabajó como profesor agregado de Estética en las universidades de Turín y Milán y participó en el Grupo 63 publicando ensayos sobre arte contemporáneo, cultura de masas y medios de comunicación. Entre estos ensayos los más conocidos son Apocalípticos e integrados y Opera aperta. El semiólogo piamontés también fue catedrático de Filosofía en la Universidad de Bolonia, donde puso en marcha la Escuela Superior de Estudios Humanísticos, conocida como la Superescuela, porque su objetivo es difundir la cultura internacional entre licenciados con un alto nivel de conocimientos. También fundó la Asociación Nacional de Semiótica.
Entre sus innumerables premios está el Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades del 2000. Inquieto hasta el fin, acababa de lanzar una nueva editorial, La Nave de Teseo.
En un discurso en la Universidad de Turín, Eco aplicó su mirada crítica –no todo es positivo ni negativo en su totalidad—a las redes sociales: “El fenómeno de Twitter es por una parte positivo, pensemos en China o en Erdogan. Hay quien llega a sostener que Auschwitz no habría sido posible con Internet, porque la noticia se habría difundido viralmente. Pero por otra parte da derecho de palabra a legiones de imbéciles”.

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Falleció Umberto Eco

Uno de los más prolíficos semiólogos del mundo. Novelista como pocos portador de una escritura clara y erudita a la vez. Cada vez que leamos sus libros vivirá por siempre en sus palabras. Qué gran pérdida esta muerte para la ciencia linguistica la teoría literaria la novelístca y la semiótica. Hace unos días recordaba con mi madre y mi tía un libro que me regaló mi hijo menor "El cementerio de Praga" y "Número cero" a partir del regalo de cumpleaños de mi madre ":Nadie acabará con los libros" . Nadie acabará con su memoria. ¡Memento mori ! Hasta siempre Umberto Eco




El escritor, filósofo y lingüista italiano Umberto Eco murió hoy a los 84 años, según confirmó su familia a los medios italianos.

El autor de obras como ‘El nombre de la rosa‘ murió este viernes en su casa a las 22:30 hora local (21:30 GMT), agrega la fuente.  

Umberto Eco nació el 5 de enero de 1932 en Alessandría, en la región del Piamonte, y se erigió en uno de los intelectuales italianos más dedicados y conocidos.  

Premiado con el Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en el año 2000, Eco fue uno de los grandes de la literatura universal contemporánea que no recibió el Premio Nobel.  

Su última novela ‘Número cero‘, que fue publicada en 2015, describe la redacción de un periódico imaginario.  

El escrito italiano llevó al lector por laberintos de pensamiento científico-histórico en novelas como ‘El Péndulo de Focault‘, ‘La Isla del día de antes‘, ‘Baudolino‘ o ‘El cementerio de Praga‘, que narra sobre el antisemitismo y las trascendentales teorías de las conspiración al respecto.  

El ‘Nombre de la Rosa‘ (1980) fue la primera novela y el punto de inflexión de Eco, que impresionó al mundo con una de las historias más tortuosas y misteriosas de la literatura universal. La obra fue llevada al cine por Jean-Jacques Annaud con Sean Connery en el papel de protagonista, le catapultó a la fama hace tres décadas.  

Eco era sobre todo y desde el principio un científico: hijo de un contable, estudió filosofía en Turín, trabajo para medios y editoriales, en 1971 se convirtió en profesor de semiótica, la ciencia de los signos lingüísticos y no lingüísticos. Tras ser profesor invitado y recibir más de 30 títulos de doctor honoris causa dejó la enseñanza en 2007.  

Estaba casado con una alemana desde hacía más de medio siglo y era padre de dos hijos.


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