martes, 22 de mayo de 2018
Los reyes malditos de Maurice Druon
Los reyes malditos. Maurice Druon. 7 novelas PDF EPUB



Los Reyes Malditos • Maurice Druon • 7 Novelas • PDF - EPUB
Los reyes malditos (título original en francés, Les Rois maudits) es una serie de siete novelas históricas escritas por el autor francés Maurice Druon, publicadas entre 1955 y 1977 por Del Duca y posteriormente adaptada, por dos veces, como miniseries por la televisión francesa.
Los seis primeros volúmenes han sido objeto de una nueva edición corregida, entre 1965 y 1966.


Los Reyes Malditos es una serie de novelas históricas escritas por Maurice Druon y publicada entre 1955 y 1977 por Del Duca:. La saga trata de cómo Felipe IV el Hermoso fue maldecido por el gran maestre de los Caballeros Templarios, Jacobo de Molay, o Jacques de Molay, ya que este monarca francés suprimió la orden debido a que debía una gran suma de dinero a los Caballeros del Temple, por el rescate que su abuelo Luis IX había pedido a éstos para liberarse de los egipcios en la VII Cruzada. Esta serie de siete libros cuenta cómo la Dinastía Capeto se extinguió....
¡Malditos, todos malditos hasta vuestra decimo tercera generación! Maldiciendo al rey de Francia Felipe IV (Felipe I de Navarra), así como a toda su descendencia, Jacques de Molay, Gran Maestre de la Orden de los Templarios fue quemado en 1314. Durante más de medio siglo, los reyes se fueron sucediendo en el trono de Francia, rodeados de altos personajes de todo jaez como Roberto de Artois. De intrigas de palacio y muertes súbitas, de revoluciones dinásticas y luchas mortales... un gran fresco épico que vivió Francia durante algunos años negros en el transcurso de los cuales Francia se transformó profundamente saliendo de la Edad Media.
Los seis primeros volúmenes han sido objeto de una nueva edición corregida, entre 1965 y 1966.
El séptimo tomo está escrito en primera persona a diferencia de los seis anteriores. El que habla en dicho libro es el Cardenal Périgord quien se la pasa recordando hechos alrededor de los reyes Juan II el Bueno de Francia y Carlos II el Malo de Navarra. No existe prácticamente ninguno de los personajes de las novelas anteriores (aun con vida) y para muchos es un libro independiente de la saga.




Títulos que componen la saga • año de publicación
I. El rey de Hierro. (Le Roi de fer) (1955)
II. La reina estrangulada. (La Reine étranglée) (1955)
III. Los venenos de la corona. (Les Poisons de la couronne) (1956)
IV. La ley de los varones. (La Loi des mâles) (1957)
V. La loba de Francia. (La Louve de France) (1959)
VI. La flor de Lis y el león. (Le Lis et le Lion) (1960)
VII. De cómo un rey perdió Francia. (Quand un Roi perd la France ) (1977)














| Formato: PDF - EPUB | Tamaño: 10,2MB | Idioma: Español |
NINGÚN ENLACE DE DESCARGA FUE COMPARTIDO EN ESTE POST CUALQUIER INFORMACIÓN TÉCNICA QUE PUEDA POSEER SOLO CUMPLE UNA FUNCIÓN COMPLEMENTARIA

lunes, 21 de mayo de 2018
Los diez CUENTOS favoritos de los Moderadores de Ciudad Seva

¤
Categoría:
Autores clásicos que ya no están vivos
Mara Daisy CruzAdministradora de Ciudad Seva y NotiPoesía
- “La carta”: José Luis González
- “Patriotismo”: Yukio Mishima
- “Después”: Guy de Maupassant
- “Wakefield”: Nathaniel Hawthorne
- “El mendigo de almas”: Giovanni Papini
- “En la popa hay un cuerpo reclinado”: René Marqués
- “La muerte de Iván Illich”: León Tolstoi
- “Lejana”: Julio Cortázar
- “La tercera orilla del río”: João Guimarães Rosa
- “La madre del monstruo”: Máximo Gorki
- “Continuidad de los parques”: Julio Cortázar
- “La autopista del sur”: Julio Cortázar
- “El aleph”: Jorge Luis Borges
- “El milagro secreto”: Jorge Luis Borges
- “Bola de Sebo”: Guy de Maupassant
- “El collar”: Guy de Maupassant
- “Partir es morir un poco”: Jaques Sternberg
- “La tristeza”: Anton Chejov
- “A la deriva”: Horacio Quiroga
- “Los asesinos”: Earnest Hemingway
- “Un recuerdo navideño”: Truman Capote
- “Esa mujer”: Rodolfo Walsh
- “La señorita Cora”: Julio Cortázar
- “El aleph”: Jorge Luis Borges
- “La última clase”: Alphonse Daudet
- “Una elegía”: Azorin (José Martínez Ruiz)
- “En el bosque”: Ryunosuke Akutagawa
- “La tristeza”: Anton Chejov
- “Los asesinos”: Ernest Hemingway
- “La última hoja”: O. Henry
- “Lo que pasó a un deán de Santiago”: Juan Manuel
- “El tiesto de albahaca”: Boccaccio
- “La sombra”: Hans Christian Andersen
- “La mujer del boticario”: Anton Chejov
- “El drama del desencantado”: Gabriel García Márquez
- “La nochebuena de Encarnación Mendoza”: Juan Bosch
- “La noche de los feos”: Mario Benedetti
- “En la popa hay un cuerpo reclinado”: René Marqués
- “El cuento de la isla desconocida”: José Saramago
- “A la deriva”: Horacio Quiroga
- “El encaje roto”: Emilia Pardo Bazán
- “Rip Van Winkle”: Washington Irvin
- “Cándido”: Voltaire
- “Una caja que no se podía abrir”: José Luis González
- “Los asesinos”: Ernest Hemingway
- “Colinas como elefantes blancos”: Ernest Hemingway
- “Un jurado de sus pares”: Susan Glaspell
- “Leyenda”: Emilio S. Belaval
- “La muerte de Marko Kralievitch”: Marguerite Yourcenar
- “A la deriva”: Horacio Quiroga
- “El regalo de los Reyes Magos”: O. Henry
- “El ahogado más hermoso del mundo”: Gabriel García Márquez
- “El principito”: Antoine de Saint-Exupéry
- “En el fondo del caño hay un negrito”: José Luis González
- “El hijo”: Horacio Quiroga
- “Un canario como regalo”: Ernest Hemingway
- “Viaje a la semilla”: Alejo Carpertier
- “El sueño realizado”: Juan Carlos Onetti
- “Obras completas”: Augusto Monterroso
- “Cartas de mamá”: Julio Cortázar
- “La muerte de Ivan Illich”: León Tolstói
- “El recto”: Juan Ramón Jiménez
- “La garganta de acero”: Mijaíl Bulgákov
- “La noche que volvimos a ser gente”: José Luis González
- “El loco”: Gibrán Jalil Gibrán
- “Algo muy grave va a suceder en este pueblo”: Gabriel García Márquez
- “Casa tomada”: Julio Cortázar
- “Ylla”: Ray Bradbury
- “Renuncia”: Italo Calvino
- “Olor a cebolla”: Camilo José Cela
- “El cumpleaños de la infanta”: Oscar Wilde
- “Los muertos”: James Joyce
- “Los asesinos”: Ernest Hemingway
- “Un día perfecto para el pez plátano”: J.D. Salinger
- “Sueños de robot”: Isaac Asimov
- “La pata de mono”: William Jacobs
- “El almohadón de plumas”: Horacio Quiroga
- “Silvio en El Rosedal”: Julio Ramón Ribeyro
- “El Aleph”: Jorge Luis Borges
- “Catedral”: Raymond Carver
- La noche que volvimos a ser gente”: José Luis González
- “El josco”: Abelardo Díaz Alfaro
- “La muñeca de modista”: Ágatha Christie
- “Bola de sebo”: Guy de Maupassant
- “Juan Darién”: Horacio Quiroga
- “El aleph”: Jorge Luis Borges
- “Algo muy grave va a suceder en este pueblo”: Gabriel García Márquez
- “La metamorfosis”: Franz Kafka
- “El matadero”: Esteban Echeverría
- “El deán de Santiago”: Juan Manuel
- “Calila y Dimna”: Anónimo
- “La caída de la Casa Usher”: Edgar Allan Poe
- “Hansel y Gretel”: Anónimo
- “La bella y la bestia”: Anónimo
- “Las mil y una noche”: Anónimo
- “La muñeca reina”: Carlos Fuentes
- “La noche en que volvimos a ser gente”: José Luis González
- “El rastro de tu sangre en la nieve”: Gabriel García Márquez
- “La casa encantada”: Virginia Woolf
- “Cruce de caminos”: Miguel de Unamuno
- “La mujer”: Juan Bosch
- “El Aleph”: Jorge Luis Borges
- “La mujer del boticario”: Antón Chejov
- “Continuidad de los parques”: Julio Cortázar
- “La metamorfosis”: Franz Kafka
- “Bola de sebo”: Guy de Maupassant
- “El gato negro”: Edgar Allan Poe
- “A la deriva”: Horacio Quiroga
- “Macario”: Juan Rulfo
- “Cómo se salvó Wang-Fó”: Marguerite Yourcenar
- “Después del almuerzo”: Julio Cortázar
- “Ladrón de sábado”: Gabriel García Márquez
- “El péndulo”: O.Henry
- “El árbol”: Maria Luisa Bombal
- “El avión de la bella durmiente”: Gabriel García Márquez
- “La muñeca modista”: Agatha Christie
- “La prostituta autorizada o la esposa”: Patricia Highsmith
- “Míster Taylor”: Augusto Monterroso
- “Una noche de espanto”: Anton Chejov
- “La noche de los feos”: Mario Benedetti
domingo, 20 de mayo de 2018
Irse por los cerros de Úbeda: significados
Irse por los cerros de Úbeda es una frase española que equivale a otras expresiones coloquiales como irse por las ramas o irse por la tangente. Todas ellas significan: divagar, alejarse del tema central de la conversación, disgregar el discurso con argumentos innecesarios o que no guardan relación.
Esta locución se suele utilizar en sentido imperativo no te vayas por los cerros de Úbeda cuando hay una marcada intención del interlocutor de evadir una respuesta.
Úbeda es una ciudad española de la provincia de Jaén (Andalucía) y el origen de este proverbio toponímico irse por los cerros de Úbeda, según el Diccionario de dichos y frases hechas, de Alberto Buitrago, se remonta a 1234, cuando la reconquista a los almohades de esta ciudad. Según cuentan, un importante capitán (el conocido Álvar Fáñez) del rey Fernando III, El Santo, desapareció poco antes de comenzar el combate y se presentó en la ciudad una vez que había sido reconquistada. Al preguntarle el rey dónde había estado, el interpelado respondió que se había perdido por los cerros de Úbeda. Desde entonces, la frase permaneció entre soldados y cortesanos como sinónimo de cobardía, aunque con el paso del tiempo esa acepción se ha disipado y ahora irse por los cerros de Úbeda significa más evasión y dispersión.
Otros significados de este proverbio también se han perdido durante los siglos de evolución de esta locución. En Don Quijote de la Mancha, en el capítulo XXXIII, Sancho Panza dice a Dulcinea: “(…) conviene saber: lo del encanto de mi señora doña Dulcinea, que le he dado a entender que está encantada, no siendo más verdad que por los cerros de Úbeda.” Y aquí la mención a estos cerros quiere decir, según la RAE: estando muy lejos de la verdad. En otro de los capítulos de la gran obra de Cervantes, el LVII, vuelve Sancho, respondiendo a una pregunta de Don Quijote, a echar mano del mismo refrán: “Los tres tocadores sí llevo, pero las ligas, como por los cerros de Úbeda“, para referirse a: en modo alguno, como si las ligas se hubieran ido por caminos inexistentes.
Con esa misma idea de lugar remoto, Antonio Machado, quien vivió cerca de Úbeda, escribe en uno de sus poemas: Cerca de Úbeda la grande,
cuyos cerros nadie verá,
me iba siguiendo la luna
sobre el olivar.
cuyos cerros nadie verá,
me iba siguiendo la luna
sobre el olivar.
Andarse por los cerros de Úbeda, echarse por los cerros de Úbeda, tirar por los cerros de Úbeda e irse por los cerros son las variantes lexicales de esta expresión que en Argentina adquiere su peculiaridad: irse por las nubes de Úbeda.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
