lunes, 9 de febrero de 2009
Acoso Sexual
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| Por Mirta Rodriguez Calderon | |||||
| IMAGEN Exteriores e interiores/Calle/ Un joven cajero de banco avanza
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Detenido un hombre por acoso sexual en el barrio de Sarrià de Barcelona
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Los Mossos d'Esquadra han detenido a un hombre que presuntamente acosó sexualmente a por lo menos nueve chicas en poco más de un año en el barrio de Sarrià de Barcelona. El chico se encuentra en prisión por abusos sexuales tras pasar a disposición judicial.
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Los Mossos d'Esquadra han detenido a un hombre que presuntamente acosó sexualmente a por lo menos nueve chicas en poco más de un año en el barrio de Sarrià de Barcelona. El chico se encuentra en prisión por abusos sexuales tras pasar a disposición judicial.
Daniel V., de 32 años, actuaba casi siempre con el mismo modus operandi. Aprovechando la noche, se acercaba a las chicas que iban solas por la calle, les hacía comentarios obscenos e intentaba convencerlas para mantener relaciones sexuales. Ante la negativa, podía llegar a forcejear con ellas y les hacía tocamientos. Incluso llegó a subir al rellano del piso de algunas de ellas o a masturbarse en su presencia.
Entre el 19 de noviembre de 2006 y el 28 de diciembre de 2007 el hombre habría actuado así en nueve ocasiones. Los Mossos recibieron las denuncias y llegaron a elaborar un retrato robot para intentar identificarle y detenerle.
Hace unos días un agente le reconoció en plena calle y le pidió identificación. Con ella, consiguieron identificar al sospechoso, que ya tenía antecedentes por resistencia y desobediencia a la autoridad. Las víctimas fueron citadas en comisaría y le identificaron sin dudar.
Finalmente, el domingo los agentes acudieron al domicilio de los padres del sospechoso, los cuales colaboraron con la Policía y admitieron los problemas psicológicos de su hijo. El individuo pasó ayer a disposición judicial e ingresó en prisión.
Acoso sexual en el trabajo: las víctimas podrán considerarse despedidas
Es la primera vez que una nor ma argentina tipifica qué actitudes serán consideradas violencia laboral y/o acoso sexual en el ámbito del trabajo, sea éste público o privado. A diferencia de leyes similares de otros países, no se limita a regular el acoso sexual en el ámbito laboral sino que incluye su tipificación en otras espacios: educativos, políticos, sindicales y de la salud, y en las fuerzas armadas y de seguridad.
Si el Senado la ratifica, serán punibles las actitudes que:
Inducen a acceder a requerimientos sexuales no deseados.
Discriminan, excluyen, subordinan o estereotipan a las personas en función de su sexo.
Manifiestan rechazo o discriminación por la orientación sexual de la víctima (homofobia).
La norma establece que se está en presencia de una situación de acoso ante "todo acto de naturaleza sexual, sexista u homofóbica que, sin estar dirigido a una persona en particular, cree un clima de intimidación, humillación u hostilidad". Se presumirá la configuración de un delito cuando:
El denunciante haya advertido varias veces al denunciado molestia por sus actitudes o dichos.
Se compruebe la persecución telefónica al denunciante.
Hayan existido forcejeos entre denunciante y denunciado.
El denunciado haya demorado reiteradamente al denunciante más allá de su jornada laboral, tiempo de clase o duración de una entrevista, sin justificación.
Se hayan requerido datos sobre la vida sexual del denunciante en el contexto del trabajo, entrevista, consulta o clase.
El denunciante haya recibido regalos con connotación sexual.
Se confine al denunciante a una ubicación o tratamiento segregativo en relación al resto del personal o de los compañeros.
El denunciado haya perseguido al denunciante en espacios no destinados a su relación laboral.
El denunciado haya realizado averiguaciones respecto del denunciante en relación con su sexualidad, vida privada o cuestiones no vinculadas a su relación.
Mónica Plaut fue la primera mujer que ganó en el país una demanda por acoso sexual contra la empresa en la que trabajaba. Se desempeñaba en el área de seguridad del hotel Alvear, y en 1996 denunció ante sus superiores que estaba siendo acosada por el jefe de seguridad. Se tomó licencia por enfermedad y, cuando ésta venció, inició una demanda civil contra sus empleadores. En agosto de 2001, la Cámara Civil porteña consideró probado el acoso y condenó al hotel a indemnizarla en 18.600 pesos. Luego de la sentencia judicial, el acosador fue echado.
320
Denuncias de violencia laboral recibió la Comisión Tripartita de Igualdad de Trato en el Mundo Laboral desde enero de 2006.
59.4%
De las denuncias de violencia y acoso recibidas fueron realizadas por mujeres, que son las principales víctimas de estas actitudes.
61,3%
De los casos de violencia se inician después de que el trabajador efectuó algún reclamo laboral, según surge de las denuncias.
17,3%
De los acosos empezaron tras una enfermedad. Otro 10% fue luego de un accidente laboral y un 5,3%, tras un embarazo.
Amrit Dhillon
Fuente:www.elmundo.es / REUTERS
De acuerdo a las estadísticas en la India dos millones mujeres fueron víctimas de acoso sexual en los lugares públicos, particularmente en el transporte público. El presente artículo se refiere a este fenómeno.
Para las mujeres en la India, el acoso sexual es parte de la vida diaria. Pero ahora le están haciendo frente. Un hombre en una calle de Nueva Delhi le toca un pecho a una joven británica y sale corriendo. Si no fuera por el hecho de que era la hija de un diplomático británico, es poco probable que la policía se hubiera enterado y mucho menos que el hecho hubiera llegado a la prensa. La cosa es que, para dos millones de mujeres en la India, el acoso sexual de los hombres a las mujeres en público es algo cotidiano cuando se aventuran a la calle o usan el transporte público.
Sin embargo, ahora algunas mujeres están presentando batalla con un proyecto, Blank Noise, inspirado en el blog de la artista Jasmeen Patheja, 26, donde había subido fotos de hombres que la habían acosado en la calle.
Recientemente, algunas mujeres que participan en el proyecto fueron al South Extension, un centro comercial muy concurrido en Nueva Delhi, para participar en un híbrido de acción callejera y performance artística que apuntaba a hacerle frente a los hombres que miran lascivamente a las mujeres en público. Cuando un hombre mira con ojos insinuantes, las mujeres lo rodean en silencio y lo miran fijo. Frente a una docena de pares de ojos que los escudriñan, todos se echan atrás.
Como para subrayar el punto, las mujeres llevan ropa con la inscripción "Me estás mirando", al mismo tiempo que repartían panfletos donde se explicaba que el acoso sexual viola el respeto y la dignidad de una mujer.
Las ideas poderosas de Patheja surgen de su propia experiencia como víctima de acoso sexual y como alguien que tuvo que cambiar su actitud y su manera de vestirse por la mirada lasciva y el manoseo de los hombres en público.
Su último proyecto es una muestra de 1.000 prendas utilizadas por mujeres en el momento de sufrir un acoso sexual que estará en exhibición en septiembre y que no muestra ninguna asociación con una vestimenta indecente.
Otro proyecto consistió en leer en voz alta en el transporte público los comentarios de víctimas de acoso sexual en el sitio web de Blank Noise. Uno habla de tres amigas que salieron a cenar una noche y fueron manoseadas en un ómnibus. Otro habla del miedo "de que alguien me agarre y viole mi espacio".
Los hombres se quedan mudos cuando escuchan las lecturas. "A veces las mujeres se ponen de pie y dicen que describimos exactamente sus experiencias y que quieren participar", dice Nirmala Ravindran, una periodista que hizo una lectura en un ómnibus.
El contexto de la situación es un triste indicio de la incapacidad de la India para enfrentar el tema de la desigualdad femenina. En Nueva Delhi, el acoso sexual es un hecho de la vida diaria y las encuestas demuestran que el 90% de las estudiantes universitarias dicen haberlo sufrido alguna vez. Las cifras oficiales de la India difundidas en agosto –y que para muchos apenas reflejan la superficie del problema- demuestran que en la India violan a una mujer cada media hora.
Las mujeres extranjeras son particularmente vulnerables ya que algunos hombres indios piensan que las mujeres occidentales están sexualmente disponibles, una situación agravada por la exposición a la pornografía occidental. Recientemente encarcelaron al hijo de un político por violar a una turista alemana en Rajasthan.
Los analistas encuentran varias explicaciones para la situación, además del hecho de que la India es una sociedad sexualmente reprimida que segrega a los sexos desde la niñez, prohibiendo el contacto inocente.
Como tuvieron tan poca interacción, los hombres en la India están totalmente desinformados sobre las mujeres. "No perciben qué es aceptable o cuáles son los límites", dice Laura Neuhaus, una texana de 23 años que trabaja para una multinacional en Bangalore.
También se les echa la culpa a las películas de Bollywood. El héroe persigue a la mujer y ella actúa de manera recatada, rechazando sus avances. Pero él la sigue acosando y, al final, ella responde. Los hombres piensan así de las mujeres", dice Usay Prakash, ingeniero de software en Bangalore y miembro de Blank Noise.
Otro factor es que la India no prepara bien a sus hijas para defenderse. Pocas le devuelven la mirada a un extraño y le gritan que se aleje. El condicionamiento cultural les enseña a ser dóciles y sumisas. Sólo toparse con la mirada de un hombre hace que las mujeres se sonrojen.
Los hombres también salen perdiendo con el acoso. Un comentario publicado en el sitio web sugiere que quizás una propuesta de un hombre pueda tomarse de manera negativa. En un caso, en el sitio aparece la foto de un hombre sólo por invitar a una mujer en una parada de colectivos a tomar una taza de café.
Un comentario en el sitio observaba lo siguiente: "Esto muestra lo conservadora que es la India como país y cómo salen perdiendo las chicas indias. Un extraño te invita a tomar un café y dicen que es acoso sexual".
Pero para Patheja éste no es un ejemplo de una zona gris. "Cada cultura tiene sus reglas y todos las conocemos. En la India no se acepta que un perfecto desconocido le empiece a hablar a una mujer en la calle a menos que se la hayan presentado antes", dice.
Editado por Mujeres Hoy
Fuentes: Clarín, "En India, las mujeres se unen para luchar contra el acoso sexual", septiembre 2006.
SOCIEDAD › MALTRATO ENTRE CHICOS EN LAS ESCUELAS. PREOCUPACION PARA DOCENTES Y ESPECIALISTAS
El “gaste” al diferente, al que menos se puede defender, al que fue tomado de punto es histórico en las aulas. Pero el fenómeno ahora preocupa a los educadores. Ya tiene nombre: acoso escolar o bullying. Y se estudia cómo disminuir su impacto. España está conmovida por el intento de suicidio de un chico de 13 años. En Argentina, el debate se profundizó tras la tragedia de Patagones.
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Por Sonia Santoro
En primer grado, tres nenes decidieron que Martín ya no sería Martín sino Catalina Sexi y empezaron a alternar el sugestivo apodo con otro menos ingenioso pero bastante más remanido: gordo. Tras las quejas e intervenciones de su madre, en segundo grado, dejaron de molestarlo. Ahora tiene ocho años y está en tercero de una escuela privada de Quilmes, sur del conurbano, pero su pesadilla renació este año cuando hace un par de días uno de esos nenes volvió a decir “¿te acordás cuando a Marcos le decíamos Catalina Sexi?” y todo volvió a empezar. “Me molestan y me gastan mucho. Yo les digo ¿y vos qué sos? Una vez en un acto me tiraron Coca-Cola, por molestar nomás”, cuenta él. Las cargadas y tomadas de punto en la escuela no son nuevas, apelativos históricos como gorda, traga, chupamedias y demás variantes reflejan un modo de relación que parece tan viejo como la existencia misma de las escuelas. Desde hace un tiempo, sin embargo, las agresiones entre alumnos empiezan a preocupar no sólo a las víctimas sino a docentes y especialistas, sobre todo desde que en Carmen de Patagones un adolescente mató a tres compañeros y otros casos donde hubo heridos graves. En el año 2000, un adolescente mató a otro en Rafael Calzada porque no soportaba más que le dijeran Pantriste. Llaman a esto bullying o acoso escolar. ¿Cuál es el límite entre crueldad infantil y violencia sistemática?
De mayor a menor, los docentes señalan cinco tipos de situaciones conflictivas producidas en las aulas: robo; agresión verbal (cargar, provocar, ofender); agresión física (abusos, golpes, empujones); discriminación (ignorar, no dejar participar de un juego), e incumplimiento de normas, según la investigación de Celia Paladino, magister en Psicología Educacional y docente de la Universidad Nacional de La Plata, recogida en el libro Conflictos en el aula.
Se trató de una investigación cualitativa basada en entrevistas a 30 docentes de escuelas de nivel socioeconómico medio de la ciudad de La Plata. El robo, “querer lo que el otro tiene”, es tomado por los docentes consultados como “rasgos comunes de la conducta infantil”. Lo mismo pasa con las agresiones verbales, que señalan como específicas de los chicos, sobre todo varones; aunque consideran que deben intervenir porque suelen derivar en golpes o agresiones físicas. La violencia física, apuntan, es “cada vez más frecuente en la escuela y preferentemente en los alumnos varones, aunque últimamente han observado que las mujeres también se agraden físicamente”.
Una investigación de la Dirección Nacional de Política Criminal del Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de la Nación, coordinada por Daniel Pedro, entre 600 jóvenes de entre 14 y 20 años de la ciudad –que durante 2002 cursaron nivel secundario tanto de escuelas públicas como privadas–, arrojó como conclusión preliminar que casi la mitad de los encuestados menciona la existencia de peleas frecuentes con agresiones físicas en la escuela.
Tomás, alumno de ocho años de una escuela de Caballito, cuenta: “En segundo grado un compañerito me pegaba siempre cuando salíamos al recreo. Todo el año igual. Me pegaba piñas y me lastimó varias veces. Se la agarraba conmigo, no sé por qué lo hacía. Yo siempre iba y se lo decía a la señorita. Ahora no me molesta más. Era el único del grado y también le pegaba a otros compañeritos”.
Las situaciones de acoso son de lo más variadas: chicos a los que se les clava un punzón en la espalda, en el brazo, en la mano (en este momento se prohíbe a los alumnos que lleven punzones); otros cortados con trinchetas o mordidos por sus propios compañeros, nenes o nenas que le escupen la comida a otro en el almuerzo y le obligan a comer bajo amenaza de golpes a la salida. “Es tan común que un alumno sea tomado como ‘candidato’ fácil de agredir que muchas veces se cambian las conductas más comunes con tal de no ser la ‘víctima escogida’.” Por ejemplo, un alumno al que agredían por ser prolijo “decidió terminar su hoja de tarea y luego mancharla con tinta para que no le dijeran maricón”; un alumno de primer grado tuvo que ser intervenido quirúrgicamente porque se le tenía prohibido ir al baño. Se le hizo un bolo fecal. Si iba al baño lo agarraban entre varios y lo lastimaban”, explica Isabel Fernández, licenciada en Psicología, especialista en violencia escolar.
En inglés, bully quiere decir intimidador, matón, agresor, abusador. Por eso se define bullying como “el maltrato entre iguales por abuso de poder”, explican Elida Penecino y María Ester Ferroni, de la Universidad Nacional de Rosario. Ambas licenciadas en Psicología trabajan con talleres para docentes para resolver esta temática desde hace cinco años. Las primeras investigaciones sobre el tema empezaron en Suecia, Noruega y Finlandia en los años ’70 a partir del suicidio de escolares de entre 10 y 12 años, explican. En Argentina, la investigación comenzó en los ’90. Sin embargo, se instaló definitivamente desde que Rafael, un adolescente de la ciudad de Carmen de Patagones, Río Negro, asesinó a tres compañeros en septiembre de 2004.
¿Esto significa que hay más violencia que antes o simplemente que el tema se ha hecho más visible? Ana Villanueva analizó el rol de los medios de comunicación al informar sobre estos hechos, partiendo de la hipótesis de que los medios naturalizan la violencia. Analizó el tratamiento de los diarios Clarín, La Nación y Crónica en el año 2002 y encontró que los involucrados en actos de violencia son “adolescentes, entre 12 y 16 años, quienes se ven envueltos en situaciones de violencia, vinculadas en un 40 por ciento a la portación de armas, igual porcentaje para los actos de vandalismo contra la institución y en un 20 por ciento manifestando violencia entre pares. Este análisis pone en evidencia que la violencia escolar ocupa un lugar en la agenda de los medios cuando se producen picos de episodios que se asocian a la figura de niños delincuentes”.
Según la escuela donde trabajen, la percepción de los docentes parece variar bastante. Mientras Liliana Bruno, maestra de la Escuela Nº2, de Devoto, dice que en la suya no hay problemas serios, Marcela Medez, profesora de de educación física de la Escuela Nº3 de Floresta, cree que la violencia se fue “acrecentando” con los años: “Este año, un nene, tras haber golpeado a otro, me pidió por favor que no le pusiera una mala nota ni que les contara a los padres, porque si no ellos lo castigarían con una percha. Entonces tuve que arreglar ponerle una buena nota a cambio de que nunca más se portara de esa forma. Y con él me dio resultado, pero no ocurre lo mismo con todos”, cuenta. Otra profesora de educación física de una escuela de Flores y otra de Caballito dicen que “en este momento, la escuela es como está la sociedad y así se tratan ahí adentro, se amenazan, se dicen ‘te voy a cagar a trompadas’, y a veces se acciona también en las aulas o en los recreos. La piña es fácil, no hay arreglos verbales, cuesta mucho”.
Para Guillermo Greco, docente de la escuela 44 de Del Viso, Pilar, en cambio, “son un mito los casos de violencia extrema en la escuela. En realidad hay situaciones de violencia, pero que tienen que ver con formas de afrontar otros conflictos internos. Cuando se habla con ellos se resuelve. El problema de fondo es la vida familiar y social violenta que atraviesan los pibes”. “Lo que sí se ve –agrega– son las gastadas, la violencia psicológica. Pero aquí se mezclan cuestiones del desarrollo de los niños, de su etapa de crecimiento. Esto ocurrió siempre, a lo largo de todos los años, y seguirá ocurriendo. Sucede que los chicos desde los 10 años operan con el pensamiento lógico y son tan tajantes que enseguida hacen notar las diferencias, ya sea de etnias, físicas, económicas, etc, y a veces pasa al terreno de la agresión. Pero esto de las cargadas es el juego de los chicos. Tenemos que transmitir otra mirada de ellos, no como violentos sino como protagonistas de hechos positivos, cambiar la mirada despectiva que se tiene de los niños y jóvenes.”
El acoso entre chicos y chicas está presente durante toda la vida escolar, desde el jardín de infantes hasta el término de la secundaria. Las edades marcan distintos tipos de agresiones. “Cuando la agresión se da entre mujeres, hay más casos entre los 13 y 15 años, hay rivalidad por el compañero varón y envidia por el éxito de unas en relación al no éxito de otras. Entre los varones se ve más incidencia durante la primaria”, explica Fernández. Los especialistas coinciden en que hay diferentes modalidades de agresión según el género: “En general, las niñas son más agudas en lo psicológico y los varones hacen más acting, es decir, más rápidamente llegan a la violencia física”, dice Fernández.
Sin embargo, esta tendencia parecería estar revirtiéndose. Según Daniel Miguez, coordinador del Observatorio Argentino de Violencia en las Escuelas –creado en 2004 por el Ministerio de Educación de la Nación, la Universidad Nacional de San Martín y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura para monitorear los niveles de violencia en las escuelas–, “el hostigamiento es más frecuente en los varones aunque las diferencias de género se están restringiendo”.
¿Cómo se soluciona? Graciela Pérez, preceptora de una escuela Polimodal y Técnica de Lomas de Zamora, dice que “falta prevención, normativas de disciplina resguardada del Estado. Hoy la escuela es quien tiene el derecho de fijar pautas propias, pero desde el Estado se prohibieron las amonestaciones y las expulsiones, ya que la escuela debe ser para todos. Entonces, al no estar nada especificado, toda medida que puedas cumplir está en duda, y por eso se cae sobre el docente, y tira abajo el ánimo del docente. Están mal pagados, están tan baqueteados, tan destruidos porque se sabe que siempre va a perder”.
SUBNOTAS
* Qué es el “bullying”
* Los casos que terminaron en violencia
* El agredido y el agresor
* Los casos de España e Italia
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