sábado, 6 de septiembre de 2014

El tiempo nunca muere




CINERGIA
"El tiempo nunca muere"
Abraham Quintana


Before the rain (Antes de la lluvia).
Milco Mancevski
Macedonia 1994
Aim Prod./Noe Prod./Vardar Film
113 min
Mas que un ensayo sobre la realidad violenta que es el tiempo, Antes de la lluvia es el tiempo comprimido en una realidad violenta que es [im]posible de vivir. La imposibilidad radica en la estructura de un cuento en tres historias, cuyos tiempos independientes transgreden los tiempos de las otras historias y se convierten en acciones sin cronología posible. La posibilidad de la película radica en la definición de un tiempo que no es lineal, que puede repetirse hasta el infinito, mientras la realidad que se presenta no cambie. Así la historia se cuenta en: palabras, rostros, imágenes , todo, antes de la lluvia.
Kiril, un monje ortodoxo quien lleva dos años con voto de silencio, se ve comprometido a esconder a una joven albanesa musulmana que es acusada de asesinato. Descubierto por sus superiores, el joven monje escapa con Zamira quien se enfrentará violentamente con su familia. Kiril revelará posteriormente que su compromiso no fue total.
El joven vive en medio de paisajes impresionantes. La estilización al extremo (una luna deliberadamente irreal) envuelve a un personaje alejado de un compromiso total con sus creencias. Es la fantasía aterradora, la belleza de una escenografí que no puede existir. "Kiril no se compromete, no actúa, no decide. Es de los que sufren las cosas", dice el propio director sobre este personaje. Zamira se ha enamorado de este enemigo ancestral/familiar/religioso; no le importa y quiere estar con él.
Las entrañas del cielo se estremecen antes de la lluvia, en un lugar en donde el tiempo nunca muere, [donde] el círculo no es redondo. Las palabras son la diferencia entre las personas, y los conflictos comienzan por las diferencias. Los fundamentalismos surgen y el ritual mítico de prevalecer puros se hace presente. El ámbito religioso se ve acechado por las diferencias, la globalización con sus Tortugas Ninja y la música hip hop parecen ser lo único común posible, en un territorio en donde la cruz es el arma; en donde las palabras son las acciones en nombre de la cruz, que salvan el orgullo colectivo, el egoísmo hermanado en el tribalismo vestido de violencia y odio.
Antes de la lluvia, la ópera prima del cineasta macedonio Milcho Manchevski, nos muestra también la histria de Anne, una inglesa quien trabaja en una agencia fotográfica. Se entera de su embarazo justo en el momento en que el fotógrafo Aleksander Krokof (quien es su amante) regresa de Macedonia para pedirle que vivan juntos otra vez. Él resultará relacionado con los dos personejes del principio y terminará tomando partido a favor de sus propias convicciones.
Si los productos del capitalismo trastocan los fundamentalistas en sus formas de vida, los fundamentalistas pueden trastocar con balas la cotidianidad urbana. Antes de la lluvia exhibe que la sangre que se derrama en nombre de la guerra, se derrama en el propio cuerpo. Ante las armas las palabras sobran.
Los rostros de las personas no son los mismos ante la religiosidad llevada al límite: la iglesia citadina es el refugio de la espiritualidad que no se tiene; en las zonas rurales, es la propia casa del espíritu ya dañado. La realidad es la del tiempo que se vive, en un lugar en donde la paz es una excepción, no la regla.
Antes de la lluvia son los rostros que no se conocen, el de la violencia que se fundamenta en el nacionalismo retrograda, es un rostro envejecido por las balas, por todo el tiempo de guerras. Aleksander ha envejecido, ha cambiado en dos semanas en donde la violencia lo convirtió en parte de la guerra; decide regresar con los suyos, vuelve y se da cuenta que esa tierra ya no es la suya, pero tampoco puede ser de quien la habita, si en ellos sólo pueden existir ellos mismos; regresa a un lugar en donde la fuerza que es la unión, se convierte en una incontrolable necesidad de corresponder el daño con el exterminio.
Antes de la lluvia es la imagen del miedo que provoca el instante antes de caer la lluvia. El funeral de uno de los personajes no es la muerte de la lucha contra la violencia, es el aviso lleno de miedo: que ésta muera antes de la lluvia.
Las imágenes no pueden ser reflejo de las palabras y de los rostros, las imágenes son en si mismas palabras y rostros, como éstos a su vez son también imágenes. Pero en la película cada una de estas partes toma partido, al igual que Aleksander, al igual que Zamira. Hay que tomar partido para atacar al tiempo, la decisión debe existitr. Antes de la lluvia lo hace en contra de la violencia, ataca a un problema multilocal que se vive en cualquiera de los continentes, en cualquiera de las tierras. El tiempo es el círculo que no es redondo, es el tiempo que nunca muere. El tiempo morirá cuando el círculo se cierre redondo.
http://www.razonypalabra.org.mx/anteriores/n13/cine13.html

jueves, 4 de septiembre de 2014

Solo sé que Sócrates sabía algo (además de saber que no sabía nada)


Solo sé que Sócrates sabía algo (además de saber que no sabía nada)


"Sólo sé que no sé nada", en griego, ἓν οἶδα ὅτι οὐδὲν οἶδα, es quizás la única declaración de la ignorancia que se admite como prueba irrefutable de sabiduría.

La frase pertenece a Sócrates, o mejor dicho, a Platón asignándole ese dudoso mérito que fue reconocido incluso por el oscuro oráculo de Delfos, que frente a la pregunta: "¿quién es el hombre más sabio de Grecia?, respondió lacónicamente: "Sócrates".

Lo cierto es que Sócrates jamás pronunció tal aberración filosófica."Solo saber que no se sabe nada" es una frase tan contradictoria como impropia del filósofo. En todo caso debería haber sido: "Solo sé que no sé casi nada", ya que el saber que no se sabe es al menos saber algo.

En realidad, lo que Sócrates dijo fue lo siguiente:


Este hombre cree que sabe algo, mientras que no sabe nada. Por otra parte, yo, que igualmente no sé nada, tampoco creo saber algo.
La interpretación reduccionista de esta frase de Sócrates en el célebre: "solo sé que no sé nada" fracasa rotundamente. Sócrates no pone el acento en saber o no saber algo, sino en la imposibilidad de alcanzar cierto grado de certeza aún en lo que uno cree saber.

"Sólo sé que no sé nada" enmascara —bajo la forma de cierta humildad intelectual— el poderoso método de razonamiento que Sócrates empleaba para destrozar a sus adversarios. No saber difícilmente puede ser admitido como un síntoma de sabiduría, lo cual nos lleva a preguntarnos por qué Sócrates lo utilizaba tan a menudo.

En esa aparente humildad del "solo sé que no sé nada" se esconde una estrategia retórica. Evidentemente Sócrates sabía algo más que no saber nada; de hecho, sabía con certeza que sus conocimientos e inteligencia estaban por encima de sus pares, por eso buscaba destrozar los argumentos de sus rivales intelectuales haciendo que ellos mismos los refutaran.

¿Cómo?

Fingiendo ignorancia, es decir, fingiendo que solo sabía no saber nada.

Este era el estilo de Sócrates, o al menos el estilo que Platón logró capturar. Sócrates no proyectaba su sabiduría con argumentos complejos, sino que la reducía a la ignorancia, como un niño que hace preguntas tan simples, tan básicas, que cualquier respuesta lógica termina contradiciéndose a sí misma.

De ese modo operaba Sócrates. Cuando alguien intentaba probarle algún concepto él se empequeñecía, se volvía niño, y formulaba una sucesión de preguntas aparentemente inocentes que terminaban forzando a su adversario a contradecirse a sí mismo.

Lo que Sócrates sabía, además de no saber nada, era que la verdadera sabiduría, es decir, la reflexión sobre las grandes abstracciones, consiste en liberarse de los prejuicios y los supuestos conocimientos que uno hereda de los demás.

Por eso el "solo sé que no sé nada" es una frase contraria a las intenciones de Sócrates, que indudablemente algo sabía sobre el saber.