domingo, 28 de junio de 2015

Revelan enigmas en la lápida de Borges

Edición del Lunes 22 de agosto de 2011

Opinión / Revelan enigmas en la lápida de Borges


Natalia Kidd
(EFE)
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Frente de la lápida de Jorge Luis Borges en el cementerio de Ginebra.
La lápida de la tumba de Jorge Luis Borges en el cementerio de Plainpalais, en Ginebra, esconde varios misterios, desde leyendas en antiguas lenguas hasta grabados sajones y vikingos, de íntima y profunda relación con la vida y la obra del célebre escritor argentino.
Estos enigmáticos elementos han sido rastreados y escudriñados en su significado por el investigador argentino Martín Hadis, quien reflejó su trabajo en el libro “Siete guerreros nortumbrios”, que acaba de editar Emecé en la Argentina.
El título hace referencia a la figura principal que aparece en la pétrea lápida de la tumba de Borges (1899-1986) en el cementerio de Ginebra, esculpida por el argentino Eduardo Longato según un diseño hecho por la viuda del escritor, María Kodama, quien escogió elementos que fueron significativos para el autor de El Aleph.
“Es un monumento con muchos niveles de significado. La selección de los elementos de la lápida, profundamente ligados a la historia personal de Borges y con un amplio valor referencial hacia sus fuentes y sus obras, cumple con creces el objetivo de recordarlo”, asegura Hadis.
Los “siete guerreros” de la tumba de Borges fueron tomados de una lápida del siglo IX hallada en Inglaterra y la imagen conmemora un ataque vikingo a un monasterio en la isla de Lindisfarne (Nortumbria) en 793.
Borges, un apasionado por lo vikingo y lo sajón, menciona a los “siete guerreros” de la lápida en su obra Literaturas germánicas medievales (1966) y asociaba este ataque con la Batalla de Maldon, acaecida en 991 en Essex.
En su anverso, la lápida de Borges también contiene el nombre grabado del escritor y una frase en inglés antiguo, extraída de un poema sajón sobre la Batalla de Maldon, traducida como “y que no temieran”, una alusión al coraje que el escritor tanto admiraba como cualidad en otras personas.
“El combate de Maldon, a Borges le recordaba la íntima discordia entre sus dos linajes, el inglés, culto y erudito, por un lado, y el criollo y marcial, por otro. Y encontrar algo bélico y sajón al mismo tiempo fue como cerrar esa discordia”, explica Hadis.
Borges, que así halló una fusión entre lo bélico y lo anglosajón, empezó a estudiar inglés antiguo cuando se quedó ciego, hacia 1955, cuando es nombrado director de la Biblioteca Nacional argentina y junto con un grupo de estudiantes aprende e investiga profundamente esa lengua y la literatura anglosajona.
“Alguna vez pensé que mi destino de mero lector era pobre. Ahora, a los 70 años, he dado en sospechar que haber leído y releído la Balada de Maldon es quizá una experiencia no menos vívida y valiosa que la de haber batallado en Maldon”, dijo alguna vez Borges.
También en el anverso de la lápida hay una cruz celta, que remite a la cruz de Gosforth, erigida en Inglaterra en el siglo X por descendientes de vikingos y que en su columna, de cuatro metros, contiene grabadas escenas de tradiciones paganas y cristianas.
“Esto remite al cristianismo anglosajón de Borges, que no fue un hombre de fe pero continuó buscando una certeza religiosa hasta el fin de sus días. Era agnóstico pero no ateo y así se convirtió en un peregrino de muchas religiones”, dijo Hadis, quien recordó los antepasados metodistas del autor de Ficciones.
En el reverso de la lápida están grabadas dos frases y un barco vikingo.
Una de las frases está escrita en escandinavo antiguo y, traducida, dice: “Él toma la espada Gram y la coloca entre ellos desenvainada”, tomada de la Volsunga Saga, texto islandés de finales del siglo XIII que relata la historia del héroe germánico Sigurd y que Borges menciona en su obra.
“Borges atribuye su amor a lo escandinavo a que su padre le regalara cuando él tenía 10 años un ejemplar de la Volsunga Saga”, explica Hadis, quien señala a esta obra como “inspiradora” del cuento “Ulrica”, de Borges, texto que en su epígrafe contiene la frase grabada posteriormente en la lápida.
El navío vikingo representa el “viaje a la eternidad” y fue tomado de una de las llamadas “piedras ilustradas” de la isla de Gotland, Suecia.
La otra frase es la dedicatoria “De Ulrica a Javier Otárola”, nombres de los personajes del cuento “Ulrica” y que secretamente utilizaban Borges y Kodama para llamarse entre si.
“La lápida, desde el punto de vista estético y de significado, por su simpleza aparente y su complejidad secreta, por el vasto poder referencial de los símbolos y alusiones talladas en la roca, es un monumento realmente extraordinario, afín a muchos cuentos de Borges”, sintetiza Hadis.
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Reverso de la lápida.

Paseando por la Historia: El asalto a Lindisfarne, comienzo de la era vikinga en Europa



1 de noviembre de 2013

El asalto a Lindisfarne, comienzo de la era vikinga en Europa


Monasterio de Lindisfarne
El monasterio de Lindisfarne fue fundado por el monje irlandés San Aidan, que en el año 636 llegó a Northumbria, al noreste de Gran Bretaña, por encargo del rey Oswald con la misión de evangelizarla. Su ubicación en una pequeña isla, conocida hoy como Holy Island, que las mareas unía y separaba de la costa según su flujo, aseguraba el aislamiento y recogimiento que una comunidad monástica de la época andaba buscando.

Con los años, el monasterio se consolidó como una importante base de operaciones de la comunidad cristiana del norte de Inglaterra, con un creciente flujo de entrada en la comunidad de monjes deseosos de extender su religión por aquellas inhóspitas tierras. Su miembro más ilustre fue San Cuthbert, primero monje, abad del monasterio después, y finalmente obispo.

De su scriptorium salieron en los primeros años del S. VIII los famosos Evangelios de Lindisfarne, una copia en latín manuscrita e ilustrada de los textos de Mateo, Marcos, Lucas y Juan. En la segunda mitad del siglo X al texto latino se añadieron comentarios en lengua anglosajona (el inglés antiguo), lo que los convirtió en la copia en inglés más antigua de las Sagradas Escrituras.

Según refiere la Crónica anglosajona, en los primeros meses del año 793 las gentes de Northumbria asistieron a una sucesión de inquietantes prodigios seguidos de una gran hambruna. Violentos tornados se abatieron sobre el país, en el cielo se vieron dragones de fuego y en York cayeron gotas de sangre del tejado de la iglesia de San Pedro. Aquellos signos turbadores se concretaron el 8 de junio, cuando en las costas del país aparecieron unos barcos desconocidos.


Los tripulantes de los barcos eran piratas noruegos, y su objetivo no era otro que el antiguo y prestigioso monasterio de la isla de Lindisfarne. Los vikingos, paganos, asesinaron a los monjes, se hicieron con sus ropas y se adueñaron del tesoro del monasterio, mataron el ganado de la isla y todo lo llevaron, junto con numerosos cautivos, a bordo de sus naves. Luego prendieron fuego a los edificios y abandonaron el lugar dejándolo devastado.


El saqueo de Lindisfarne causó gran conmoción en Europa. Alcuino de York, eclesiástico y consejero del rey franco Carlomagno, escribió al obispo Higbald, en Northumbria: «Vuestros trágicos padecimientos me llenan de dolor, puesto que los paganos han profanado el santuario de Dios, han derramado la sangre de los santos alrededor del altar, han arrasado la casa de nuestra esperanza y han pisoteado los cuerpos de los santos como estiércol en la calle». Y se preguntaba: «¿Es el comienzo de un gran sufrimiento o bien el resultado de los pecados de quienes viven allí?»

El asalto a Lindisfarne dio comienzo a la era vikinga en Europa. En Gran Bretaña, donde el reino de Wessex acababa de afirmar su supremacía sobre los otros reinos de la isla, las correrías de noruegos y daneses dieron paso en la segunda mitad del siglo IX a la conquista del territorio y al cobro de tributos, el danegeld, por parte de los daneses. Aunque Alfredo de Wessex los derrotó en Ethanburt y recuperó Londres, los daneses conservaron un amplio territorio: el Danelaw, el país del derecho danés. En él surgió el reino danés de York, la Jorvik vikinga.


Fuentes:
- José Enrique Ruiz-Domènec: Los vikingos en Inglaterra. Historia National Geographic nº107
Historia de la Humanidad


Para saber más:
San Aidan de Lindisfarne
Evangelios de Lindisfarne
Oldnews: El primer asalto vikingo

http://paseandohistoria.blogspot.com.ar/2013/11/el-asalto-lindisfarne-comienzo-de-la.html

Jorge Luis Borges: Funes el Memorioso (Imaginantes)

Maria Kodama en "El libro como universo"