martes, 27 de enero de 2009

Mujeres a solas

Cuando en una casa se rompe la lamparita, suceso que suele ocurrir a menudo, una, además de pensar que él, (de cualquier él, que vayamos a hablar: marido hasta que la muerte lo separe, actual, ex, ocasional o cualquier variante, vecino o amigo con y sin derecho a roce, etc.) va pensar seguramente, esbozando una sonrisita: “ahora te quiero ver bailar” si acaso se enterara de la situación o si fuera adivino y la situación ocurriese cuando “él” no estuviese presente.

Entonces, una, además de lamentar la malicia de la lamparita que se rompió, va a tener en cuenta que generalmente lo hace en el momento menos oportuno. Por ejemplo, una se va a maquillar al toilette y zas, ocurre, se extingue la luz. O una va a depilarse y está en medio de la faena y zas, también puede ocurrir.

O una viene muy “cargada” del trabajo, los chicos, el marido, la madre, la suegra, la gata, el perro y el loro y sácate hace estallar la bombita por exceso de energía propia y ajena. En esos momentos, en que la creatividad alcanza y sobra para la cantidad de improperios que una se permite esbozar, de paso alcanza para sopesar meditar: cuán necesario es un hombre en la vida de una mujer.

Antes que esto ocurra con insistencia, nuevamente, y antes de solicitarles ayuda, abro el paragua antes de que llueva. Se ve a la legua que, los departamentos y todo lo que hay en él, está, la mayoría de las veces, en función de hombres y encima altos.

Cuando una es mujer, sola, madre sin niñera y encima petisa, ahí te quiero ver mascarita. Por empezar no hay escalera suficientemente alta, porque el ex cromagñón de la casa, en el caso de que lo hayamos constituido en ex, con unos pocos escaloncitos, le alcanzaba y sobraba.

Entonces para que, en su debido momento, íbamos, según él, a tener necesidad de comprar una escalera como la gente, si la única miniatura de la casa era yo y ninguna otra. Pero cuando la miniatura en cuestión quedó sola, quedó a solas con la escalera para Watusis, no para enanos.

A nosotras no nos alcanza ni siquiera para llegar al cuarto de altura que debemos alcanzar. Y si nos podemos a medir el último peldaño de la escalera, más nuestra altura, más la distancia a la que está enrollado el porta lámparas o en su defecto, la tulipa o la mar en coche, donde debería ir la lamparita propiamente dicha, menos.

Prueba irrefutable de dicha situación son las ganas de gritar: o “Houston: I have a problem”, como los astronautas, a la base en la Nasa, o: “se necesita un hombre a la derecha, por favor”. Y encima, si justo al benemérito instrumento que nos ilumina se le da por romperse antes de ir a trabajar, decimos: ¡santas luciérnagas! que venga la amiga de Harry Potter a alumbrar un poco, por lo menos hasta que me maquille.

Entonces nos rompemos la cabeza, previamente a rompernos un hueso, para arreglar el asunto a solas. Además, para no dar brazo a torcer y reconocer que solas no podemos. Y también porque nos sobran las excusas mejores para molestar al vecino, de al lado, que dicho sea de paso está muy fuerte, pero es casado.

Entonces nos las arreglamos como podemos sin ellos y comprobamos lo incómodo del dicho de cabecera de nuestro ex: “el buey solo, bien se lame”. Ya que estamos por los techos, para colmo, vemos en que calidad quedó nuestro departamento desde que no está él.

Por empezar, primero y principal le falta una muy buena mano de pintura. Porque la última vez que pagamos nos costó un dineral que todavía nos estamos reponiendo y a esta altura del partido no hay esa plata toda junta. La anteúltima vez desde que se convirtió en ex, pintamos nosotras, “pa” demostrarle, nomás, a todos y a todas, que nosotras nos valemos por nosotras mismas.

Eso sí, quedó bárbaro, lo que no demostró valerse por si mismo fue el ciático que de tanto subir, bajar, trepar y mirar para arriba nos agarró una tortícolis desde el cogote hasta los pies y nos tuvo a maltraer su buena porción de tiempo. Después hubimos de luchar a brazo partido con las manchas de pintura.

Había que correr al más chico y a la gata por todos lados para que se las pudiéramos sacar. Al más chico le encantó la idea que mamá pinte; por lo cual, sus manchitas eran su marca guerrera como diciendo: “aguante mamá todavía, esa es mi mami” y la gata, de puro curiosa prototipo de gatubela propiamente dicha, metió bigotes y hocicos por todos lados, porque no puede con su genio y quedó poco menos que molestamente overa. El look “rasguño” que porto es una prueba irrebatible de lo que afirmo. Fue lo que me costó a cambio de sacarle las manchas de pintura.

En otro orden de cosas yo me la paso gritando. Parezco la loca del edificio. Nene, hace los deberes. Deja la gata que ya estás cuadriculado y lucís un look scarface, cara cortada versión 2008, nene veni para acá, (dicho sea de paso nunca viene, por otra parte) que todavía tenes pintura. Gataaaaaaaa, felino inútil, deja de poner los bigotes donde no debes.

Ese enchufe que no anda bien te va a dar una patada de 320 volteos y vas a quedar con el pelo peor que Einsten y lo repito siete veces siete todos los días. Se supone que además de cuidar, debo entender que la gata no entiende porque es un animal y el nene no entiende porque es chico; pero de todas maneras debo evitar que una se electrocute y el otro se ahogue en el tarro de pintura o viceversa.

O en el peor de los casos deba volar al hospital porque al más chico se le ocurrió probar que gusto tiene la pintura. Sin embargo cualquier masculino que viene a casa, de una sola mirada y una con una sola palabra suya, basta para que gato, nene, adolescente y la mar en coche entiendan, acaten y procedan en consecuencia.

A veces siento que la vida me carga. Prosigo con las cosas que además de la dueña necesitan un hombre. El horno, por ejemplo, pero ese necesita un hombre matriculado, ahí estamos más quisquillosas, porque nosotras de mil amores le diríamos al vecino, cuidándonos de la vecina, pero y si lo arregla y volamos por el aire…no, queremos cocinar no viajar en horno.

Bajar lámparas y porta lámparas aptas para Gulliver pero no apta para pigmeos. Hacer la mezcla de enduido y todas esas cosas que se mezclan para tapar o reparar agujeros. Y la mezcla para cementar el lavatorio que sino alguno de la casa lo va a lucir de sombrero.

Para otras cosas lúdicas y para las de afuera del horario de protección al menor, más, pero ya da más pudor enumerarlas. Con lo cual se reafirma la teoría, ellos son lindos, útiles y encima un mal necesario como nosotras le parecemos a ellos, “viceversamente”.

Eso por lo menos me consuela un poco mientras sigo postergando los cursos de plomería, electricidad junto con el de perfeccionamiento gastronómico, bordado y taller literario. En fin, son las leyes de la vida, son las leyes del querer…


Por Mónica Beatriz Gervasoni

Desnudos frente a los hijos: ¿sí o no?

Enciende tus bocinas o parlantes para ver y escuchar la entrevista en video con la Lic. Virginia Martínez Verdier sobre los hijos y la desnudez:





http://www.enplenitud.com/familia/desnudez.asp

Planta e Raiz - Planta que brota da terra

lunes, 26 de enero de 2009

las12

Viernes, 6 de Febrero de 2004

PERSONAJES

El lugar deseado

Después de 33 años de periodismo –entre los que se destacan esos que pasó en la revista Humor haciendo entrevistas memorables–, Mona Moncalvillo ocupa por primera vez un lugar en la función pública: la dirección de Radio Nacional. No sólo está cómoda en ese sitio: para alguien que se crió en un pueblo donde el único medio que llegaba era la radio, ese lugar es el “indicado”.

Por Sonia Santoro

Es un día de ésos para Mona Moncalvillo. Se quemó la planta transmisora de Córdoba y todavía no sabe la gravedad del asunto. Aunque sí sabe que afrontar cualquier gasto extra es un problema más a los de su rutina diaria desde que asumió como Directora Ejecutiva de Radio Nacional. Así y todo, detrás de su escritorio, la voz de Moncalvillo suena amable y campechana. Primera impresión que se refuerza cuando se remonta a sus primeros años vividos en un pueblito tan chiquito que ni plaza ni iglesia tenía. Lo que sí había en Curacó era una radio, a la que rodeaba toda la familia para escuchar Los Pérez García o Tarzanito. Y desde entonces, ella supo que lo suyo alguna vez iba a pasar por un micrófono.
Son famosos su reportajes en la revista Humor. Hoy conduce Dos ideas juntas, programa que empezó en Plus Satelital y ahora está en el 7. Y Las 40, un programa de radio donde, dice, federaliza la información. En fin, hace 33 años que Moncalvillo anda dando vueltas por el periodismo pero es la primera vez que es funcionaria.
–¿Cómo se siente en este nuevo rol?
–Es una mezcla de sensaciones. Una desearía destrabar un montón de cosas que no se pueden destrabar como una piensa, que es todo rápido, fácil y que con trabajar un montón de horas solucionás todo. Entonces, estoy trabajando un montón de horas y trato de seleccionar las cosas y no me empecino en lo que no sale sino que sigo haciendo. Acá hay problemas con el personal, con los gremios, con las plantas transmisoras. Tenemos 75 radios con tecnología muy atrasada. Pero además hay que escuchar a la gente de cada uno de esos lugares, porque todos cumplen una función fundamental y uno que no la cumpla... Es una urdimbre que se ha ido tejiendo pero que está rota en varios lugares.
–Era esperable.
–Estamos de acuerdo, yo sabía que esta radio venía desde hace muchos años en un estado muy crítico. Porque creo que cuando los directores aceptaban estar al frente de esta emisora, pasadas las fotos, las notas, seguían su vida común. A mí me transformó mi vida como un guante. Yo no estoy prácticamente en mi casa nunca, he tenido que dejar parte de mi tarea profesional.
–Ahora está en Canal 7 y en Radio Nacional.
–Sí, pero soy funcionaria y no puedo cobrar por mi trabajo. Esto yo ya lo sabía pero yo tampoco quiero dejar morir al periodismo ni la parte creativa que pueda tener, entonces, sumé; cosa que solemos hacer las mujeres, nunca liberamos, sumamos.
–Más allá de una directora interina, es la primera mujer en este puesto, ¿cree que puede aportar algo distinto desde el género?
–Yo creo que no es una cuestión de género. Las mujeres tenemos una sensibilidad especial, que podemos hacer doscientas cosas, pero mejor no lo digo así no se avivan –risas–. Creo que las mujeres tenemos una gran capacidad de desdoblar. El chiste de que los hombres no pueden mascar chicle y cruzar la calle. Nosotras podemos mascar chicle, cruzar la calle, llevar a los chicos, las bolsas de las compras y hasta ir fumando. ¿O no? Eso es lo que hacemos las mujeres, desdoblamos.
–¿Por qué un medio estatal siempre está asociado a programas aburridos?
–Te voy a corregir porque Canal 7 está haciendo cambios de programación muy interesantes. Lo que pasa es que la gente apela a lo más fácil, hay pueblos que todavía como el nuestro necesitan un poco más de educación. Y bueno, los gustos se van modelando de acuerdo a la oferta de cosas que les van dando. Si vos a una persona nunca le diste un libro para que leyera, ¿qué amor puede tener por la lectura? Esto se va cambiando de a poco pero yo soy una batalladora en el tema educación y trabajo, que creo que son los dos ingredientes que van a transformar a este país.
–Desde que asumió habló de la necesidad de lograr el federalismo de la comunicación. ¿Qué ha hecho en ese sentido?
–Las 40 es eso, manejar el interés de la información desde otros lugares que no son Buenos Aires. Digo que renunció un miembro de la Corte pero también estoy contando lo que está pasando en Salta con el aumento del precio de los tomates, a raíz de las inundaciones; y al mismo tiempo en Jacobacci empezó a andar La Trochita. Yo no sé si a la gente de Buenos Aires la sensibiliza pero es lo más importante que pudo pasar en Jacobacci, fue un notón. Entonces, no centralicemos todo acá, en cada lugar cada uno tiene su vida, su historia, su sensibilidad, sus intereses, me parece fantástico eso. Hay que abrir un poco la cabeza a qué piensa y siente otra gente que no es la que vive en la city y en Puerto Madero.
–Y en algunos lugares es el único medio de comunicación.
–Vital, vital para todo. Para enfermos, para catástrofes, para alegrías, para lo que te imagines. Esto hay que explicarlo mucho en Buenos Aires, por desgracia, porque acá tenemos muchas opciones.
–Usted es de la generación que nació y se crió con la radio.
–Yo soy de un pueblo muy pero muy chiquito donde la radio y el tren eran lo más importante que sucedía por año en nuestras vidas. El tren porque mi pueblo, que se llama Curarú, está cerquita de Pehuajó, se hizo porque en la zona había estancias importantes y necesitaban el traslado del cereal y el medio más económico era el tren. Cuando llegaba una vez por semana, nos bañaban y cambiaban para ir a la estación, no porque llegaran familiares, para ver llegar al tren. Y la radio porque nos criamos escuchando la radio, no había ninguna otra cosa en ninguna casa más que radio. Nosotros teníamos batería que cuando había viento se cargaba con el molino. Y me acuerdo de la alegría cuando venía el viento y el molino empezaba a hacer el ruidito, íbamos corriendo con el cargador. Y mi vieja escuchaba Los Pérez García, nosotros escuchábamos a Tarzanito. Imaginate, nosotros éramos de los que nos sentábamos al lado de la radio y la mirábamos como si fuera televisión. La radio era el medio de comunicación, al pueblo no llegaban diarios excepto que alguno fuese a Pehuajó y comprara algún diario o alguna cosa que llegaba por ahí de vez en cuando.
–Con tan pocos medios, ¿pensó que iba a ser periodista?
–A mí me encantaba, yo era muy payasa, de ahí mi sobrenombre. Agarrábamos la escoba y con la escoba trasmitíamos frente a un micrófono. Y siempre decía que iba a ser periodista porque a mí me gustaba estudiar muchas cosas y entonces todos me decían que ninguna carrera abarca todo. Entonces, yo siempre decía: no importa porque si yo quiero saber de todo, si yo quiero escribir esto es lo mío.
–Ha hecho prensa gráfica, radio, televisión; ¿hoy qué prefiere?
–Me gusta todo. Me ha ido muy bien en todos pero si me tuviera que inclinar por uno de los tres te diría que el que más me gusta es la radio.
–Así que está en el lugar.
–Sí, en el lugar indicado.

Derechos de la Mujer Violencia contra la mujer


Artículo



Violencia Contra la Mujer PDF DOC



Grupo:

Dra. Diana Galimberti

Dr. Jorge Escobedo

Dr. Daniel Aspilcueta


Derechos sexuales y reproductivos como Derechos humanos


Salud sexual y reproductiva: es el estado general de bienestar físico, mental y social, en todos los aspectos relacionados con el sistema reproductivo, sus funciones y sus procesos. Es decir, es la capacidad de los individuos y de la pareja de disfrutar una vida sexual y reproductiva satisfactoria, saludable y sin riesgos, sin coacción y sin violencia como la absoluta libertad para decidir de manera responsable y bien informada sobre el número y espaciamiento de los hijos, procurando que los embarazos sean deseados, oportunos, de bajo riesgo, y que el proceso reproductivo termine, en lo posible, en la formación de un nuevo ser humano sano.

En el año 1994, los países miembros de la Organización de las Naciones Unidas establecieron una serie de compromisos tendientes a garantizar que las personas pudieran gozar de una plena salud sexual y reproductiva a través del ejercicio de lo que se conoce como: "Los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres".


Estos son los siguientes:


1. Derecho a la vida
2. Derecho a la libertad y la seguridad
3. Derecho a la igualdad y a ser libre de toda forma de discriminación
4. Derecho a la privacidad
5. Derecho a la libertad de pensamiento
6. Derecho a la información y a la educación
7. Derecho a casarse o no y a planear formar una familia
8. Derecho a tener o no hijos y cuándo tenerlos
9. Derecho a la atención y protección de su salud
10. Derecho a los beneficios del progreso científico
11. Derecho a la libertad de asamblea y la participación política
12. Derecho a ser libre de torturas y maltratos

Existe una serie de factores de orden social, cultural y económico que limitan el pleno ejercicio de los Derechos Sexuales y Reproductivos.

Entre ellos:

  • Distancia de los centros de salud
  • Falta de transporte
  • Costos
  • Múltiples demandas con relación al tiempo de la mujer
  • Falta de fuerza para tomar su propia decisión en el seno de la familia
  • Acceso limitado a la educación
  • Servicios de salud inadecuados
  • Leyes o políticas de salud discriminatorias
  • Factores sociales: violencia, abuso y explotación, prácticas laborales discriminatorias.

Adicionalmente, la violencia ha sido considerada como otro de los factores que limitare el ejercicio de los Derechos Sexuales y Reproductivos. Cuando visualizamos la relación entre salud reproductiva y violencia, podemos observar que: estudios sugieren que la violencia doméstica es común a la mayoría de sociedades y se registran aumento de violaciones y violencia sexual en todo el mundo. Dos millones de niñas de entre 5 y 15 años son introducidas en el mercado comercial del sexo cada año (UNFPA, Estado de la población mundial 2000). Se registran embarazos no deseados y acceso restringido a información de planificación familiar y anticonceptivos como así también abortos en situación de riesgo y sus complicaciones.

Las más frecuentes ETS/ HIV, problemas ginecológicos persistentes, psicólogos, incluyendo miedo al sexo y pérdida del placer.

¿Cuál sería el rol de los profesionales de la salud para el resguardo de los Derechos Sexuales y Reproductivos? Deberían tener entrenamiento para intervenciones en atención de salud reproductiva. A su vez, participar en niveles locales y nacionales para hacer del tema una prioridad. Capacitarse en forma continua para resolución de emergencias obstétricas, consejería, sexualidad, etc.

Como resumen podríamos decir:

  • Promover los derechos de las mujeres a los servicios esenciales
  • Prevención y manejo de embarazos no deseados
  • Embarazo y parto seguro
  • Prevención y manejo de embarazos no deseados
  • Prevención y manejo de ETS, HIV
  • Servicios de emergencias obstétricas
  • Promoción de prácticas de salud positivas: sexo seguro, nutrición adecuada, calidad de atención con elecciones informadas
  • Evitar el abuso de tecnologías médicas: cesárea, episiotomía, etc.

Las sociedades científicas, las universidades y el Estado deben tener como objetivo común el bienestar de las mujeres y, por ende, su familia. Solamente si se trabaja articuladamente, podremos decir que la salud sexual y reproductiva no es un privilegio sino un derecho.


Violencia contra la mujer:
Definición y alcance

Todo acto de violencia basado en el genero que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual, o psicológico, incluidas las amenazas, la coerción, y la privación arbitraria de la libertad, sea en la vida publica o privada.

La violencia contra la mujer y la niña es un importante tema de salud y derechos humanos. Por lo menos una de cada cinco mujeres ha sido maltratada física o sexualmente por un hombre o varios hombres en su vida.

En América Latina es una importante causa de muerte o incapacidad en mujeres en edad reproductiva, tan grave como el cáncer, los accidentes de transito y el paludismo juntos.

Prevención de la Violencia debe ser una prioridad de salud publica.

En conferencias internacionales los estados acordaron que la Violencia contra la Mujer es una prioridad de salud publica y se comprometieron a abordar sus consecuencias para la salud.

¿Por que nos importa a los trabajadores de la salud este tema?

· Mas del 20% de la población femenina sufren las negativas consecuencias de violencia en lo físico, sexual, y psicológico.
· Impacto negativo directo sobre la maternidad sin riesgos, la planificación familiar y la prevención de infecciones de transmisión sexual.
· Para muchas mujeres maltratadas los trabajadores de salud son los únicos y mas importantes contactos con los servicios públicos, que les pueden ofrecer algún apoyo e información.


Características del problema

La forma mas común de violencia contra la mujer es en el hogar o en la familia, investigaciones muestran que tiene mayor probabilidad de ser violada, lastimada o asesinada por su compañero actual o anterior, que por otra persona.
La naturaleza de la violencia contra la mujer ha propiciado comparaciones con la tortura. Al igual que la tortura guardan poca proporción con el comportamiento de la mujer.
Las agresiones pueden sucederse unas semanas tras otras durante años y suelen progresivas.

Maltrato Físico:

Existe un subregistro del problema en función de que muchas mujeres no denuncian el problema o creen que merecen las gozas por una acción equivocada de su parte, también algunas piensan que la denuncia puede agravar su situación y puede generar represalias. En países donde se han hecho estudios fiables los resultados indican que entre el 16 y 52% de las mujeres han sido agredidas por un compañero intimo.

En Chile, Larrain en 1993, dice que mujeres entre 22 y 55 anos de edad con mas de 2 anos de unión estable, 26%, notifican un episodio de violencia del compañero y 15% al menos informan un episodio grave.

En Colombia, 11% informaban al menos un episodio de violencia.

Rodríguez y Becerra de México en 1997, en una muestra de 650 mujeres de Guadalajara, el 30% notificaban al menos un episodio de violencia física de un compañero, mientras que Shiroma de Monterrey en 1996, reporta que el 16% de las mujeres había sido objeto de maltrato físico desde la edad de los 15 anos.
En Nicaragua en la ciudad de León, Ellsberg en 1996, informa que el 52% de las mujeres habían sido objeto de maltrato al menos una vez y el 27%, al menos en el ano anterior.

Violación y Agresión Sexual:

En los países de nuestra región si bien son escasos los datos, todo parece indicar que son considerablemente altos. En 6 investigaciones independientes de Estados Unidos indican que entre 14 y 20% de las mujeres experimentaron una violación completa por lo menos una vez en la vida.

Aunque muchas violaciones son causadas por desconocidos de la victima, en mayor proporción los violadores son conocidos, "amigos", familiares y personas en posición de poder y confianza.

Debe estar en conocimiento de los prestadores de salud y de las usuarias, las Píldoras anticonceptivas de emergencia PAE, y tratamiento antiretroviral, en el mismo esquema que el utilizado para accidentes laborales, los que deben administrarse lo antes posible y no mas tarde de 72 horas. La anticoncepción de emergencia puede evitar los embarazos no deseados, entre un 75 y 85%, dependiendo la combinación y la prontitud de su administración antes de las 72 horas.

Las mujeres también son objeto de lo que se denomina maltrato sexual sin contacto, en el cual por ejemplo los hombres le muestran su pene o hacen llamadas obscenas. Un 50% de las mujeres interrogadas, refirieron al menos un episodio de estos en su vida. Las mujeres trabajadoras domesticas, las recluidas en prisión y las obligadas a prostituirse son blanco de agresiones físicas, psicológicas y sexuales.

Violación en una relación intima:

Muchas mujeres casadas o en pareja estable no catalogan el coito forzado en contra de sus deseos como una violación. En algunos países ya se reconoce la violación en el matrimonio como un delito penal, otros siguen aduciendo que el esposo tiene el derecho legal de acceso sexual ilimitado a la esposa.

En encuestas de la región entre el 10 y 15% de las mujeres son obligadas a tener relaciones sexuales en contra de su voluntad.

Violencia Psicológica y sus consecuencias:

Las mujeres opinan que es mas grave el maltrato emocional que la violencia física, los insultos incesantes y la tiranía que constituyen el maltrato emocional, son mas dolorosos que los ataque físicos, porque socavan la seguridad y confianza en si mismas.

Las consecuencias para la salud, pueden no ser mortales y adoptar la forma de lesiones físicas menores a discapacidad crónica y problemas de salud mental, también, pueden ser mortales, ya sea por homicidio intencional, por muerte como resultado de lesiones permanentes, también la infección por HIV Sida, o el suicidio, usado como ultimo recurso para escapar de la violencia.

Maltrato Sexual de Niño, Nina:

El maltrato sexual de la niña o del niño, es un abuso de poder que abarca muchas formas de actividad sexual entre la niña y una persona mayor, que en la gran mayoría de los casos la victima conoce. La actividad puede ser forzada físicamente o lograda mediante tácticas coercitivas como ofertas de dinero para la escuela o amenazas de revelar la situación. A veces adopta la forma de abuso de confianza cuando un líder religioso, profesor o medico en que el niño deposito su confianza usa esta para asegurar favores sexuales. Estudios han revelado que entre el 36 y 62% de todas las victimas tienen 15 anos de edad o menos. Una investigación de Jamaica informa que el 17% de una muestra aleatoria de 452 niñas de escuela primaria experimentaron un intento o completa agresión sexual antes de los 12 anos.
Las consecuencias para la salud si bien son negativos, son difíciles de evaluar, esto se debe a que los registros médicos carecen generalmente de detalles vitales en cuanto a las causas violentas de las lesiones o la mala salud. Sin embargo en numerosos estudios se ha relacionado a la violencia de la mujer con dolor pélvico crónico, trastornos menstruales graves, infecciones de las vías urinarias a repetición, síndrome de intestino irritable y estrés.

Numerosos estudios informan que la mayoría de mujeres que mueren de homicidio son asesinadas por su compañero actual o anterior.

Lesiones durante el embarazo.

Las investigaciones recientes han identificado a la violencia como un riesgo muy importante para la salud tanto de la madre como para el feto. El embarazo y el puerperio puede ser el inicio de situaciones de violencia y en investigaciones recientes se asocia la violencia con el bajo peso al nacer, infecciones intraamnioticas, anemia y bajo peso materno.

Lesiones a los niños.

Los niños en las familias violentas generalmente son victimas de maltrato. En un estudio de Bogota Colombia, sobre mujeres maltratadas 49% informaron que sus hijos también habían sido golpeados.

Embarazos no deseados y a temprana edad.

La violencia de la mujer puede producir un embarazo no deseado ya sea por violación o por tener disminuida la capacidad de negociar el uso de métodos anticonceptivos. Adolescentes que han sido maltratadas de niña, tienen menos probabilidades de desarrollar un sentido de autoestima y pertenencia que las que no han experimentado maltrato. Un numero creciente de estudio indica que este grupo puede tener comportamientos arriesgados o sexo sin protección.

Un estudio de Estados Unidos determino que mujeres que experimentaron maltrato durante la niñez, tienen 3 veces mas probabilidad de quedar embarazadas antes de los 18 anos.

Cuando se produce un embarazo no deseado muchas tratan de resolver el problema por medio del aborto exponiéndose en los países de la región, salvo Cuba a abortos ilegales en condiciones insalubres.

Enfermedades de transmisión sexual incluyendo VIH SIDA.

Las mujeres maltratadas son mas vulnerables a contraer ETS, ya que no pueden negociar la protección, sobretodo las que son agredidas sexualmente en forma violenta, ya que el desgarro consiguiente del tejido de la vagina, facilita la entrada del virus a la corriente sanguínea.

Función de los trabajadores de Salud.

Pueden identificar y remitir a las victimas del maltrato de violencia para proveerle su atención. Deben capacitarse para poder detectar signos y síntomas y hacer un seguimiento, (no dañar), actitudes no solidarias o que culpabilizan a la victima pueden reforzar el aislamiento y minar la confianza en si misma, restando la posibilidad de búsqueda de ayuda.

Deben documentar detalladamente en la historia clínica, circunstancias del maltrato, inclusive detalles del perpetrador. Mantener la privacidad y el carácter confidencial de la información.

Es necesario realizar un tamizaje universal de las mujeres y las niñas, para detectar situaciones de maltrato y creación de protocolos de acción, que definan los procedimientos que deben seguirse para tratar y ayudar a las mujeres victimas de maltrato.

Se deben promover en el caso de no existir la creación de equipos multidisciplinarios para darle asesora, contención y atención a estas mujeres y hacer alianzas con organizaciones de la comunidad y equipos de autoayuda que puedan dar un soporte de pares.

Estudios realizados en la Universidad Medica de Pensilvania, en el departamento de urgencias, demostró que después del adiestramiento e introducción de protocolos de violencia, la proporción de pacientes mujeres con traumatismo que se determino provenían de ser golpeadas, aumento 5 veces, de 6 a 30%.

Promoción de la salud comunitaria.

Debe incorporarse a los programas de actividades para promotores de salud comunitaria el tema de violencia. Existe en Honduras el programa de las mujeres de Uraco Pueblo, que incluye dramatización y escenificación de situaciones de violencia en el hogar y el acoso sexual, como parte del programa de adiestramiento.


PROPUESTA DE ACCION DE LOS INTEGRANTES DEL GRUPO AL CELSAM

La meta general es promover investigación que generen a nivel de la región datos sobre la prevalencia, los factores determinante, y los factores de riesgo y protectores relacionados, al igual que las consecuencias sobre la salud que tiene la violencia contra la mujer.

Los miembros de Celsam que pertenecen a instituciones científicas nacionales o regionales o universidades o sistemas de salud privados o públicos, implementar el protocolo de detección para ambulatorio o interacción que pueda ser consensuado y adaptarlo localmente para detectar el maltrato.




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Viernes, 6 de Febrero de 2004

A MANO ALZADA › A MANO ALZADA

Qué se lee en un velo

(Notas sobre lo prohibido y las veleidades laicas de los Estados)

Por María Moreno

Probablemente, y en nombre del 57 por ciento de los ciudadanos, se aprobará en Francia una ley que prohíba el velo islámico en las escuelas y los espacios donde la república tenga derecho a dejar su impronta laica. Y, como siempre, detrás del velo está menos el rostro de la mujer árabe que la coalición política y sus necesidades electorales del 2007. Porque las encuestas que le bajaron el dedo a Chirac cuando se opuso a la guerra de Irak ahora lo subieron en 8 puntos, seguramente debido a la aprobación de los racistas de Le Pen y los musulmanes enfrentados con los sectores más fundamentalistas de sus filas. Mientras, el ministro Jean-Pierre Raffarin se blanquea de todo ese asunto de los ancianos muertos de calor que pusieron en la mira su responsabilidad. Y el alineamiento de los pro-prohibición es aún más extraño que el que unió en los años ‘80 a feministas radicales norteamericanas junto a Ronald Reagan en pos de una ley antipornografía. Intelectuales pro-prohibición del velo islámico como Julia Kristeva no pueden ignorar que la prohibición de un símbolo no es un acto simbólico sino jurídico, aunque la actualidad político-cultural sea homologar ambas categorías. Y que toda prohibición favorece la transgresión y la vía clandestina. Como búlgara integrada a título de excepción dentro de la comunidad intelectual francesa, adonde su presencia siempre pareció útil como suficiente vacuna de otredad, y que nunca eligió el victimismo como estrategia para definir sus primeros años en París, ahora parece todavía necesitar asegurarse su marsellesa. Hoy ella, que sospechó siempre de lo que llama el feminismo de masas, coincide con la revista Elle, que viene haciendo una abierta campaña pro-prohibición: el velo es signo de inadmisible discriminación sexual. “El uso de foulard impuesto por las corrientes fundamentalistas significa que una mujer debe esconder sus cabellos para no ser objeto de deseo. Es una señal de que es inabordable e intocable para todos los hombres que no sean de la familia. Sin él, no sólo es provocadora sino que carga con la responsabilidad de esa provocación y de sus consecuencias. Para empezar, la mujer es culpable de provocar deseos impuros mientras que se exculpa al hombre que los siente. Su cuerpo no tiene el mismo valor que el del hombre. Es una amenaza que hay que disimular para asexuarlo y volverlo inofensivo”, cacarea Elisabeth Badinter en su libro Fausse route, y la afirmación nos provoca un inconsciente movimiento de barbilla de arriba hacia abajo como toda idea de lógica demócrata abstracta. Pero hay que recordar que en los años ‘70 gran parte de la intelectualidad francesa concentró su inteligencia en declarar la autonomía de los discursos de sus referentes y de las intenciones de los autores, pero tuvo que invertir más inteligencia para reconocer que no todo es discurso y que sí importa quien habla. O sea: qué bonita frase. Pero sucede que un símbolo no es impermeable a la historia. Porque existe un feminismo musulmán que no se reconoce en los slogans paternalistas de las mujeres del iluminismo que a menudo hablan del velo en términos de barbarie ejercida sobre salvajes ignorantes. Este feminismo se apropia, en cambio, de una tradición del feminismo occidental y, en general, de las políticas de minorías: la de resignificar el estigma o lo impuesto como insulto por la discriminación. Por ejemplo, la palabra “lesbiana” o la palabra “queer”. Para estos movimientos de mujeres árabes que también reinterpretan los libros religiosos para denunciar precisamente el uso totalitario de textos de fecunda ambigüedad, el velo tiene hoy otro rostro. Por ejemplo, el de la identidad cultural de ese otro al que la Francia que necesitaba mano de obra barata dio una bienvenida multiculturalista y hoy empuja a los bordes de su sociedad, a sus barracas y sus guetos. Siete millones de musulmanes. En ese contexto, poder verle la cara a sus mujeres no puede confundirse con justicia de género sino con identificar, en el sentido policial del término, a parte de aquellos a quienes se les niega documentación, es decir su condición de ciudadanos.
Reforzar el laicismo es que el Estado no intervenga, no que transforme las tres palabras emblemáticas de la Revolución Francesa en igualdad para prohibir la kippa, la cruz y el velo, y libertad para abrir colegios privados, lo cual no garantiza la fraternidad de los excluidos, divididos, por ejemplo, ante la guerra de Medio Oriente.
Badinter pretende que, según testimonio de mujeres musulmanas, el permiso al velo refuerza la violencia de los varones árabes contra sus mujeres y que en sus barrios han aumentado las palizas y los crímenes. ¿Por qué un símbolo naturalizado de los derechos de los hombres sobre las mujeres constituiría un refuerzo? ¿Quién necesita reforzar lo instituido por Dios en manos de quienes deciden? No se puede reducir la violencia contra las mujeres árabes al uso de un derecho patriarcal significado por el velo. Pero es probable que la prohibición de su uso desate en los sectores más fundamentalistas –entre otras violencias– la de atacar el derecho de las mujeres a la educación y al espacio público. Entonces, ¿dónde está la justicia de género de quienes creen ver en la prohibición del velo la garantía de la “igualdad de los sexos en todo el territorio nacional”?
Este debate, un signo superficial del estatuto que ha logrado la religión en la política, ahora traducida en términos del bien y del mal donde siempre se está al borde de una justificación del exterminio, suena bizantino en la Argentina. Hace unas semana, la declaración de ateísmo por parte de una candidata a formar parte de la Corte Suprema de Justicia desencadenó una serie de reacciones donde quedó demostrado no sólo que la separación de Iglesia y Estado siempre es aquí una ilusión sino que parecería que la Iglesia siempre tiene sus pies sobre el Estado. Por eso se tardaron dos años en advertir que Nuestra Señora del Rosario estaba a la entrada del Palacio de los Tribunales paseando su mirada vacía de estatua sobre, por ejemplo, los manifestantes que exigen el esclarecimiento del atentado a la AMIA, en lugar de aparecer en San Nicolás donde se le saca jugo turístico, es ocasión de changas para desocupados y esperanza para los dejados de la mano de Dios. Y Dios quiera que, según la costumbre nacional de mirarse en Francia, a nadie se le ocurra, en un exabrupto democrático, pedir una ley que prohíba el uso del pañuelo y el pasamontañas a los piqueteros en nombre de un país que debería garantizar que la protesta se haga a cara descubierta, puesto que la lucha y el pedido de justicia son honorables, por lo que debería dejar de lado los atuendos de la clandestinidad. La radicalidad –que en la Argentina adquiere un confuso sentido– da para todo.





las12

Viernes, 6 de Febrero de 2004

SECRETOS

La educación sentimental

del corazon En ejemplares quizás un poco ajados pero de lectura irresistible para chicas de corazón tierno y desprejuiciado, Susy ha vuelto a circular con sus secretos del corazón tan ingenuos como irreales. Cuentos románticos de hadas, ideales para tenerlos en la mesita de luz y leerlos a escondidas.

Por Moira Soto

La novela rosa es indecorosa, empalagosa e inverosímil, pero así es la fantasía sentimental de cualquier mortal”, decía con certera franqueza el escritor Eduardo Mendicutti, hace pocos años en un curso sobre ese denigrado género que condujo en El Escorial, España, Guillermo Cabrera Infante, otro defensor de esta literatura considerada “femenina” (con todo el desprestigio inherente a este adjetivo). Lo de Mendicutti, de todos modos, remitía a “la otra novela rosa”, la de la temática gay, pero para el caso Susy, secretos del corazón que hoy nos desvela con sus ensueños idílicos, viene totalmente a cuento. El interés de Cabrera Infante por este color encarnado pálido que se suele aplicar tanto a novelas (novelitas, claro), historietas, películas, fotonovelas (cuando las había) y telenovelas viene desde la época en que era corrector de la revista (femenina) Vanidades, y editaba los relatos de Corín Tellado (tan vilipendiada a priori por tantos/as que no la leyeron lo suficiente), y ya en 1967 había escrito el ensayo Una inocente pornógrafa. Otra escritora que escapó al lugar común de desacreditar el género en la persona de Tellado es Rosa Regás, expresando en reiteradas ocasiones el aprecio por sus novelas, particularmente las escritas antes de la censura franquista.
No hay tu tía: el género rosa en cualquiera de sus manifestaciones hay que mirarlo, leerlo con mirada rosa. De otra manera, nos perdemos en el prejuicio, en el desdén por el desdén. Obvio es aclarar que en este género el tema es el AMOR, y el camino para conquistarlo siempre será escarpado, difícil, tachonado de obstáculos. Pero si se trata de AMOR VERDADERO con el HOMBRE CORRECTO, la felicidad quedará misteriosamente garantizada en el cuadro final (beso en primer plano), a salvo de traiciones, deterioros y otras malas yerbas que nos aquejan en la vida cotidiana. Pero sin duda sería una estupidez buscar atisbos de realismo en producciones que responden sin vueltas a leyes del género que indican que lo único que realmente le da sentido a la vida es el AMOR.
Y si hubo una historieta consagrada a este tipo de romance excluyente fue –habría que decir es, porque han vuelto a circular codiciados ejemplares de antaño que se consiguen en subastas por Internet– Susy, secretos del corazón. Esta publicación de la mexicana Editorial Novaro, distribuida en la Argentina por Acme, se promocionaba como “una interesante serie sobre el más hermoso sentimiento humano” (¿hace falta decir cuál?). Susy prometía revelar “con apasionada ternura la edad de los románticos idilios, cuando la vida es tan bella y al mismo tiempo tan complicada por sus dulces alegrías y tristezas. 32 páginas a todo color”. La verdad es que Susy cumplía sus promesas a través de historietas como Entre dos amores, El hombre de mi futuro, No quiero amar, Tímida para el amor, Los amo a los dos, Mi amor secreto, No me quites a mi hombre.

Parientas próximas
Las historietas de Susy, a menudo con una calidad de diseño que se inscribe en la línea pop instalada por Roy Lichtenstein, no exhiben firma de dibujantes ni de guionistas. Basadas en originales norteamericanos de los ‘40 y los ‘50 (Secret Hearts, Heart Throbs, Young Love y otros), las publicaciones mexicanas eran una adaptación, a veces simplificada, de sus fuentes. Fuentes que no siempre fueron tan conformistas como se suele creer, aunque por lo general el sexo prematrimonial no existía, el divorcio resultaba algo chocante y si alguna chica no era virgen se debía a que había estado casada antes, como señala Trina Robbins en From Girls to Grrrls, un ensayo sobre la historia de los comics de mujeres. En las historietas de amor de los ‘40 podía aparecer una chica con veleidades de autonomía (“¡Sin escape!”, de Girl Comics) y hacer su experiencia como dueña de un restaurante en Alaska, con modales desenvueltos y jeans bien puestos. Hasta que aparecía el hombre indicado, una situación de riesgo, ella se ponía un vestidito y se acicalaba, y él sentenciaba: “No hay nada más poderoso en el mundo que una chica bonita”. Ella asentía: “Creo que en adelante olvidaré mi tonta idea de actuar como un hombre”. Corría 1949, y las mujeres en los Estados Unidos tenían que volver al hogar.
En 1947, Jack Kirby y Joe Simon (creadores de superhéroes famosos) largaron Young Romance con gran suceso. Hasta fines de la década se multiplicaron los títulos románticos –llegó a haber 120 títulos en el mercado–, algunos de los cuales, antes de que empezara a tallar el Código Hays, se acercaban a temas adultos. Varias de estas historietas –como las de Kirby y Simon– tenían excelentes dibujos, pero se notaba a la legua que estaban hechas por hombres que –además de alimentar los sueños románticos de las mujeres– daban forma a sus fantasías masculinas, particularmente en lo relativo a la mujer ideal (guapa, curvilínea, pelo largo, etc.), cuyo principal objetivo en la vida era casarse. En los ‘50, Archie Comics seguía en el candelero con menos títulos y en 1962 apareció Sabrina, la bruja adolescente. Pero a fines de esa década, la mayoría de las editoras de comic books se habían fundido, y ya en los ‘60 apenas sobrevivían Charlton, Marvel y DC. Las cosas estaban cambiando y algunas heroínas pasaron de ser camareras o amas de casa a estudiantes universitarias o estrellas de rock, siempre desde el punto de vista masculino. Pese al intento de Simon y Kirby con la notable Mod Love (una única edición) con dibujos estilo Yellow Submarine, el comic de amor se moría en los Estados Unidos mientras renacía en México y llegaba a estas playas para el deleite de chicas de toda edad y condición.

Bésame mucho, dulce amor mío
Los secretos del corazón de las heroínas de Susy se despejan cuando, luego de sufrir un poquito, meter la pata o resistirse, encuentran al hombre que el destino les tenía reservado para hacerlas felices. En general, son historias cortas –hay pocas por entregas–, que se resuelven en ocho o diez páginas y, a diferencia de las novelas rosa o las telenovelas al tono, en Susy no suele haber fortunas en danza, ni villanos de una pieza, ni poderes en juego: sólo importa el amor. Todo lo demás -trabajo, salud, problemas familiares, carrera, labores domésticas– queda rigurosamente excluido, salvo como apoyatura circunstancial.
En Susy jamás de los jamases las protagonistas tendrán relaciones sexuales con sus novios: sólo bailarán y se besarán. Los besos son el test definitivo para descubrir el VERDADERO AMOR. Por ejemplo, en Entre dos amores, Ana no sabe si ama a Adán, el formal, o a Jaime, el mundano. Cuando desfallece en brazos de Adán, comprende que él es el hombre de su vida. Sin embargo, en la fiesta de compromiso aparece Jaime, la atracción resurge, Ana se deja engatusar y huye con él. Por fortuna no llega lejos: se acaba la gasolina, y Jaime hace un comentario despreciativo sobre Adán. A ella se le hace la luz y regresa rauda a la fiesta. El bueno de Adán ya se estaba inquietando:
–¿Dónde estabas? ¿Te perdiste?
–Sólo un momento, Adán, pero aquí estoy.
SUPERBESO. Fin.