martes, 19 de enero de 2010

Lobos marinos EN PELIGRO (Mar del Plata) Grupo de Facebook

A la Ciudad de Mar del Plata se la conoce como “La ciudad feliz” o simplemente “La Feliz”, pero por malas políticas y administraciones de feliz no tiene nada.
Esta hermosa ciudad situada al sudeste de la Provincia de Buenos Aires, fue fundada el 10 de febrero de 1874 por Patricio Peralta Ramos. El primer español que toco tierras marplatenses fue Fernando de Magallanes en 1519. Debemos aclarar que los primeros pobladores de estas tierras fueron las tribus de los nativos llamados “pampas” cuyo modo de vida se basaba en la caza de animales y en la recolección de frutos que obtenían durante sus desplazamientos por la región.

Hay quienes dicen, que los blancos se asombraron cuando llegaron a las costas por las grandes colonias de lobos marinos que se asentaban a lo largo de la costa marplatense. Lo que hoy se conoce como Cabo Corrientes era una gran lobería.

A medida que el pueblo fue creciendo, se fue redujendo la población de los lobos marinos, muchos migraron hacia playas mas descampas en busca de tranquilidad, otros fueron cazados por su cuero y aceite. De esta forma, a lo largo de los años, la población de lobos marinos en Mar del Plata fue disminuyendo hasta “en un 80% en muy poco tiempo”. “A finales del siglo XIX y principios del siglo XX una de las actividades principales fue la caza de lobos marinos. En esa época prácticamente toda la costa local era lobería.”

En diferentes zonas de la costa argentina, la interacción de los lobos marinos con pesquerías comerciales, provoca ocasionalmente el enmallamiento incidental de ejemplares en zunchos plásticos utilizados para el embalaje de pescado, los que quedan enganchados alrededor del cuello de los animales pudiendo matarlos por asfixia.

Actualmente la población de lobos marinos viene disminuyendo fuertemente desde el año 2000, según las observaciones de la Fundación Fauna Argentina.

Desde dicha entidad están alertando hace tiempo que la causa de este proceso podría ser la sobrepesca costera, como lo hicieron notar en informes que elevaron al área de especies demersales costeras del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (Inidep) a quien solicitaron "colaboración" para realizar trabajos más profundos y recomendaciones tendientes a conservar los recursos marinos.
"Está disminuyendo la población de la colonia, lo venimos viendo desde el año 2000 y tememos que tenga que ver con la pesca. Al disminuir la cantidad de especies costeras, los lobos migran buscando otras loberías y alimento" explicó Juan Lorenzani, secretario de la Fundación Fauna Argentina. El ambientalista aclaró que en verano la población de la colonia disminuye normalmente, debido a la migración de los ejemplares en edad reproductiva, que se trasladan a las colonias de hembras y "luchan" para conseguir pareja.
De todas formas, según el seguimiento permanente que realiza la entidad "la colonia tenía una población habitual de 600 ejemplares, incluso tuvo picos de 800 lobos en temporada -invierno-, pero observamos que ha disminuido en un 50 o 60 por ciento" sostuvo Lorenzani.
Los lobos marinos fueron declarados Monumento Natural de la Ciudad de Mar del Plata y hoy están siendo amenazados por la pesca indiscriminada y maltrato de algunos pescadores locales. Estos animales viven entre la basura, entre las redes y cajones de los barcos pesqueros y esto no es todo, hace unos años la reserva que le armaron en el puerto de la ciudad se la achicaron a una medida insuficiente para que ellos puedan parar allí.
¿Acaso indirectamente están haciendo que se vayan? Ante la inoperancia de las autoridades y la falta de compromiso e interés de los proteccionistas marplatenses hacia estos animales, parece ser que a nadie le importa cuidar el Monumento Natural de “la ciudad feliz”, y mucho menos parece interesarles respetar la vida de estos animales autóctonos y maravillosos.

Desde AnimalitruS pedimos a los ambientalistas locales que se comprometan en proteger a esta especie y a hacer algo por ellos antes de que sea tarde. Los lobos marinos necesitan la ayuda de nosotros, comprometámonos en darles una mano y devolverles las tierras que en algún momento a ellos pertenecieron.

AnimalitruS.

animalitrus@gmail.com

lunes, 18 de enero de 2010

Viejo hotel de Mar del Sur: una historia insensata




MEMORIASViejo hotel de Mar del Sur: una historia insensata

Fue erigido en 1890, en medio de una soledad de médanos y viento, para tener una existencia que parece signada por el océano con la amenaza permanente del naufragio

lanacion.com | Revista | Domingo 14 de enero de 2001



Fue erigido en 1890, en medio de una soledad de médanos y viento, para tener una existencia que parece signada por el océano con la amenaza permanente del naufragio


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Viejo hotel de Mar del Sur: una historia insensataEl frente del hotel

Anticipando en décadas al surrealismo, la imponente mole del hotel Boulevard Atlántico se irguió, enigmática y solitaria, en medio de la nada, entre los médanos y pastizales de Mar del Sud.

El edificio, al que sin duda Borges hubiera calificado de insensato, fue terminado de construir en 1890, luego de que un grupo de ingenieros alemanes y financistas argentinos, agrupados en el Banco Constructor de La Plata SA, decidió fundar el Balneario Mar del Sud, en el partido de General Alvarado. A causa de la debacle financiera que sucedió al crac del 90, el banco quebró dejando como herencia el flamante hotel, edificado en medio de un pueblo existente sólo en los papeles e imaginado como alternativa a la ya pujante Mar del Plata.

Los albañiles, herreros y carpinteros desaparecieron, las obras quedaron paralizadas, el ferrocarril tan anhelado nunca llegó, y el hotel, sin pasajeros, sin turistas, sin personal y sin muebles, quedó como un ignorado monumento a la soledad durante muchos años.

Su debut posterior no fue, ciertamente, promisorio, ya que a sus primeros ocupantes se los podría calificar como involuntarios: entraron por primera y última vez alzados por sus deudos. En otras palabras, estaban muertos...

La cosa, según se cuenta, fue así: en 1891, por razones no del todo claras, un grupo de inmigrantes judíos, inicialmente destinados a poblar las colonias santafecinas surgidas por iniciativa del barón Hirsch, fue trasladado transitoriamente a Mar del Sud. El obrador del hotel había sido más o menos acomodado para el alojamiento del desconcertado grupo, que se instaló como pudo en la precaria construcción. Pero la suerte insistía en ser esquiva.

Un furibundo tornado azotó esa misma noche la zona, devastando las frágiles instalaciones y causando la muerte de algunos de los recién llegados. La tormenta duró una semana, y hasta tanto tomó conocimiento la autoridad competente, los cadáveres fueron depositados en el sótano que aún existe bajo el comedor del hotel. Las víctimas fueron luego enterradas en las barrancas del arroyo La Tigra, distante unos 200 metros. Los sobrevivientes fueron finalmente trasladados a su destino inicial, quedando sólo las mentas del malhadado episodio.

El hotel fue posteriormente rematado, y sus adquirentes decidieron habilitarlo como tal en 1904. Dícese que el público inicial se componía, principalmente, de empleados jerárquicos del ferrocarril y de familias que poseían campos en la zona. El acceso era difícil -hoy casi podríamos verlo como turismo aventura-, el clima salvaje, y afuera del hotel (y adentro también, suponemos), las posibilidades de diversión eran modestas: algunos juegos de salón, cancha de bochas, cabalgatas, cacerías de perdices, caminatas por los médanos y, desde luego, aire, sol y mar.

Para los intrépidos que se internaban en las procelosas ondas oceánicas, el establecimiento había dispuesto la construcción de casillas de madera en la playa, para calzarse los trajes de baño de lana y volver a vestirse como corresponde para pasar al comedor. ¿El menú? Fiambre, sopa, plato principal, segundo plato, postre y café.

Por la noche, la vestimenta era más formal aún. No podía compararse el ambiente, desde luego, con el incesante y competitivo desfile de modas marplatense, pero sí mantenía un buen tono que nadie osaba alterar.

Y así, durante muchos años, el hotel Boulevard Atlántico (o Atlantic, como algunos pretenden) se constituyó en algo así como una clave para iniciados, un secreto del que no podía participar cualquiera.

Mar del Sud, finalmente, nació a su vera. De a poco fue creciendo, hubo almacenes y bares poblados al principio por una clientela mitad paisana y mitad veraniega. Llegó la luz eléctrica, la iglesia, se hizo el bulevar legendario, y brotaron hosterías, hoteles, restaurantes y locutorios.

Pero el hotel conservó siempre su núcleo de fieles, especialmente grupos familiares numerosos y alegres que seguían llegando a través de los años con conmovedora fidelidad.

En épocas más recientes los recién llegados podían dividirse en dos grandes sectores. Estaban aquellos que trasponían la entrada, y luego de somera inspección se marchaban para siempre, y estaban también quienes sucumbían al encanto decadente de los altísimos y descascarados cielos rasos, no se arredraban ante imprevisibles e inoportunos cortes de luz, y consideraban un aliciente no cuantificable pecuniariamente el dormir en las blancas camas de hierro tipo hospital que amoblaban las vetustas habitaciones. Y más... ¿Cómo no mencionar los patios circundados de galerías de baranda enrejada, donde aún están las espléndidas palmeras de 115 años, que ya sobrepasan los techos? Y a Albertina, la elegante señora que vivió sus últimos años en el hotel, y allí murió, de la que perduran en el salón los ecos de los valses y mazurkas que lograba arrancar al claudicante piano.

Parecería verse aún su blanca silueta esfumada al amparo de su infaltable sombrilla. En las tardes, Albertina solía instalarse en un pequeño pabellón del mismo hotel, y allí ejercía una módica y complaciente clarividencia, confeccionando previsibles y alentadores horóscopos para las niñas ansiosas por conocer el destino de sus romances playeros.

La mole neoclásica se mantiene en pie, su melancólico perfil persiste. Pero, ay, no funciona ya como hotel. Los siempre crecientes costos de refacción y mantenimiento no pueden ser cubiertos por las entradas veraniegas. El incendio de la cocina, en 1993, fue el golpe de gracia que determinó su cierre.

Pero, afortunadamente, hay quien lucha contra el destino que parece ensañarse con los desvencijados muros. Su actual propietario, Eduardo Gamba, toda una institución marsudense, imagina con empeño posibles atajos que salven al Boulevard Atlántico de un destino que parece inexorable. Consiguió, hace ya algunos años, que la mole fuera declarada lugar de interés histórico por la Municipalidad de General Alvarado.

Consagrado a eternos trabajos de refacción y mantenimiento, ha logrado habilitar el gran comedor como escenario para shows, fiestas y acontecimientos, además de ofrecer proyección digital de películas y comandar visitas guiadas para todos aquellos que buscan conocer historias y leyendas acumuladas a lo largo de un siglo que ya se fue.

Enrique Espina Rawson

Mar del Sud- 6 de enero de 2010










Muy cerca de Miramar, este hermosísimo lugar de veraneo "Mar del Sud",es sinónimo de tranquilidad, mar, sol y viento que despierta todos los sentidos.

Mar del Sud

Costa atlántica / La playa en el campoUna curiosidad llamada Mar del Sur

Quedan balnearios bonaerenses con aires pueblerinos, lejos y el teléfono celular. Como éste, un lugar al que se vuelve, aseguran, una y otra vez

lanacion.com | Turismo | Domingo 21 de enero de 2007




MAR DEL SUR.- Acá, en este pueblito agreste sobre el mar, se ven cosas curiosas.

La más llamativa tal vez sea ese hotel descomunal, el Boulevard Atlántico, que sobresale por encima de las casas y resiste con porfía el paso del tiempo. También está su propietario, un personaje que alguna vez interpretó a Drácula en el cine y que hoy vive casi atrincherado en esa mole de aires surrealistas y bellamente anacrónicos. Pero hay otras: una Virgencita a la que, entre otras ofrendas, se le dejan ojotas; una casa totalmente recubierta de caracoles (su dueño, un jubilado ferroviario de origen alemán, tardó 12 años en completar la obra); un bulevar de palmeras que se adaptaron al frío, aunque quedaron medio enclenques, o una irlandesa como Jacinta Deignan comiendo strogonoff en Makarska, el restaurante croata del pueblo (y prácticamente el único en el lugar, a decir verdad).

Así es Mar del Sur. Desconocido para buena parte de los argentinos, es capaz de aparecer en una guía turística inglesa y despertar la curiosidad de una dublinense con ganas de viajar y descansar. Porque, en definitiva, eso es Mar del Sur: un viaje al descanso.

A sólo 17 kilómetros de Miramar, esta franja de costa que nació con sueños de grandeza, con la promesa de ser el Gran Balneario Argentino, es hoy muy diferente de su vecino más famoso. Aquí no hay edificios, ni casinos, ni centros comerciales, ni discotecas, ni cines, ni semáforos, ni tantas otras cosas. Y para los habitués del lugar, esos que llegan todos los años con una fidelidad que conmueve, mejor que sea así. Mejor que el esperado ferrocarril, allá por fines del siglo XIX, no haya llegado nunca. Y que el espíritu de esta villa, que es mezcla de campo y playa, donde todos se conocen y saludan con la familiaridad de amigos, haya quedado intacto.

Ahí nomás, entre las casas, detrás de las rocas, desparramados entre los pastizales o bordeando los campos sembrados, todavía andan a sus anchas ovejas, vacas y caballos. Que nadie sabe bien de quién son, pero ahí andan. A veces se meten en el jardín de algún vecino, y entonces sale el dueño de casa a espantarlos para que no coman las plantas. Y al decir plantas hablamos de los cardos que crecen salvajes, con las flores violetas que salpican ese paisaje de pampa indómita.

Mar del Sur podría dividirse en dos. Por un lado, lo que sería el centro, con sus primeras casas construidas de espaldas al mar, resguardadas del viento (que por aquí sopla fuerte) entre una arboleda frondosa. Allí está la calle principal, la 100, única asfaltada del pueblo. A su vera hay dos supermercados; un polirrubro; una heladería; una casa de empanadas; un restaurante; el único pub (Laurel & Hardy); una verdulería; un puñadito de hoteles, además del Boulevard Atlántico, por supuesto; un local de videojuegos, otro de Internet, y eso es todo.

Después, más al Sur, en el sector Rocas Negras, están las casas más nuevas, esas que prácticamente se caen sobre el mar, que empezaron a construirlas tímidamente al principio, y con mayor ímpetu en los últimos cinco o seis años. Porque, claro, no son muchos los lugares en la costa en los que se puede tener un terreno sobre la playa por 20 mil o 30 mil dólares. O una casa en segunda línea, con precios similares a los de un dos ambientes en Buenos Aires.

Hay de todo, eso sí. Casitas que son un sueño, casas importantes, casas simples y modernas (entre ellas, algunas que comienzan a construirlas directamente para la venta), y casas que sencillamente no valen nada, piden a gritos una mano de pintura o parecen haber sido levantadas en el lugar equivocado (hay un par de construcciones alpinas, por ejemplo).

Pero la desprolijidad también es parte del encanto de este pueblo que se armó sin normas, que puede tener una casa apiñada sobre otra, o colgada de un pequeño acantilado en el medio de la nada. También un taxista puede ser vecino de un empresario, o un empresario de un actor (por acá veranean Alicia Bruzzo, Luisa Kuliok y, más recientemente, Boy Olmi y Carola Reyna), o un actor de un futbolista (el Tanque Rojas fue otro asiduo visitante).

Hace un par de años, Mar del Sur saltó por primera vez a algunos titulares por una mala noticia: una ola de robos. Pero las costumbres pueblerinas no cambiaron, la gente anda sin miedo, y aún son varios los que van a la playa y dejan la puerta sin llave, o los que jamás ponen candados en las bicicletas. Porque, hay que aclarar, bicicletas y caballos son medios de transporte tan válidos como los autos, e incluso a veces más populares. De hecho, Mar del Sur es una suerte de slow city improvisada. Sin quererlo, fue reuniendo la mayoría de los requisitos de esta filosofía, que podría resumirse en vivir la vida sin prisa. Sin prisa ni ruidos, luces de neón, ni incluso teléfonos celulares (no es a propósito: acá no hay señal).

Podrían decirse muchas cosas de Mar del Sur, en verdad. También de su gente. Gente que quiere tanto estas tierras de mar y viento como el más apasionado hincha de fútbol al club de sus amores. Y que vuelve, siempre vuelve.como llegar

En auto, por la ruta 2 hasta Mar del Plata, luego por la 11 hasta Mar del Sur (17 km pasando Miramar). El ómnibus llega hasta Miramar; de allí se puede tomar un colectivo local.

Por Teresa Bausili
Enviada especial
Historia de un gigante a la deriva

Mientras la mayoría de los pueblos costeros surgía con un puñado de casitas primero, el trazado de algunas calles después, acá se levantó un hotel de 4500 metros cubiertos, techo de pizarra francesa y más de noventa habitaciones. Todo en medio de médanos infinitos y la promesa de que aquél sería el mejor balneario argentino.

El Boulevard Atlántico fue edificado en 1886, por alemanes y argentinos agrupados en un banco de La Plata. Pero apenas estuvo terminado estalló la crisis del 90, el banco quebró, el esperado ferrocarril nunca llegó y el hotel quedó a la deriva. Lo siguiente podría inspirar decenas de libros y películas (el cineasta Mariano Llinás ya realizó aquí Balnearios ). En 120 años, la mole neoclásica resistió tornados y diluvios, sufrió un incendio y saqueos, pasó del esplendor a la decadencia. Alojó desde inmigrantes judíos que en 1891 llegaron en el vapor Pampa hasta elegantes huéspedes que venían en carruajes desde Miramar. El semanario italiano Oggi incluso desliza que allí se refugió Hitler, cuando la derrota alemana era inminente.

En 1972, luego de pasar por varias manos, Eduardo Gamba, asiduo veraneante y actor amateur (dice que hizo de Drácula en Penumbras y actuó en La Fierecilla Domada y Recuerdos del pasado ), compró el hotel, que funcionó a pleno hasta 1993, cuando fue usurpado por un grupo de contrabandistas. Su dueño pudo recuperarlo cuatro años más tarde, cuando ya se había venido abajo. Hoy, entre paredes desvencijadas, motos en la cocina y gatos flacuchos, sólo vive Gamba, el hombre que sueña con alguna inversión que rescate al gigante del olvido y la vergüenza. "Pero si el hotel se hunde, yo me hundo con él", sentencia.
Datos útiles
Cómo llegar

En auto, por la ruta 2 hasta Mar del Plata, luego por la 11 hasta Mar del Sur (17 km pasando Miramar). El ómnibus llega hasta Miramar; de allí se puede tomar un colectivo local.
Dónde alojarse

Hoteles como Mar Azul o Alé Alé cobran unos 90 pesos por una habitación doble, con desayuno incluido. Por más de una semana conviene alquilar una casa.
Alquileres

Los precios de las casas oscilan entre 3 mil y 10 mil pesos, por todo el mes. La mayoría de los alquileres se conocen de boca en boca, aunque hay dos inmobiliarias principales: Mar del Sur (02291 491035) y Elsa Blanco (02291 491098).





domingo, 17 de enero de 2010

El Velo Pintado, de William Somerset Maugham





Lectura a posteriori de ver la película.
Una versión (la película) muy bien lograda de la novela.
Me sorprendió el estilo reflexivo de Maugham, la introspección en los sentimientos de los personajes y de sus
vivencias.



The Painted Veil, 1925
Editorial: Ediciones B
288 páginas
15 €

El Velo Pintado, de William Somerset Maugham


Argumento:

Kitty Garstin se casa a los 25 años con el bacteriólogo Walter Fane por miedo a quedarse soltera. Juntos viajan a China, donde ella se enamora del vicecónsul Charlie Townsend, con quien inicia una aventura hasta que se entera su marido. El matrimonio parte al interior de China para luchar contra una epidemia de cólera.

Comentario:

Aunque leyendo el argumento se pueda pensar que se trata de una novela romántica tradicional, no lo es. En realidad trata de la transformación, o renacimiento, de una mujer enfrentada a sí misma y su cruda realidad.

Para presentar a la protagonista, la historia comienza con Kitty en pleno romance con Townsend y tras un momento en que temen ser descubiertos, retrocede en el pasado de la joven en busca del origen de su forma de ser y comportarse, de la que se responsabiliza tanto a la sociedad de la época (los años veinte), como al tipo de educación que se daba a las mujeres, destinadas a hacer un buen matrimonio, o a la presión de una madre tiránica obsesionada por el dinero y un padre débil incapaz de tomar las riendas de la familia.

Así, Kitty, que es frívola, alegre y superficial se ve abocada, al cumplir veinticinco años sin haberse decidido por ninguno de sus pretendientes y con su hermana de dieciocho a punto de hacer un magnífico matrimonio, a elegir a Walter, un hombre tímido con dificultad de expresar sus emociones.

Cuando se inicia la acción, tras el breve paréntesis del pasado, Kitty lleva dos años de aburrido matrimonio y uno de apasionado romance con un hombre encantador, atractivo y vano.

Walter, que conoce la infidelidad, la obliga a enfrentarse a la realidad, que no es lo que ella esperaba y la presiona de tal manera que se ve obligada a acompañarle a un pueblo remoto a luchar contra el cólera.

Esta y otras situaciones se utilizan para mostrar la evolución de Kitty, tanto en el conocimiento de sí misma como en el de los demás, desde la debilidad de su amante a la personalidad atormentada de su marido.

Al llegar al lugar de destino aparecen nuevos personajes, como Waddingtonm un hombre algo cínico y divertido que mantiene una relación con una dama china a la que la protagonista se empeña en conocer, o las monjas que atienden a las personas enfermas, destacando la personalidad de la madre superiora y sus orígenes como hija de una familia rica.

Kitty habla con todas las personas que le rodean y las diversas experiencias la ayudan a conocerse a sí misma y a reaccionar. Al poco de llegar comienza a comprender a Walter y a valorar sus virtudes, o se ofrece para trabajar con los enfermos, sobre todo niños, superando el choque entre las diferentes culturas y el físico para ella extraño de quienes la rodean.

Hay un momento, chocante por el año de escritura de la novela, en que la joven hace una reflexión sobre el papel de las mujeres en la sociedad que le ha tocado vivir y su resolución de cambiar las circunstancias para la próxima generación.

Sin embargo, todos estos temas, y algunos más, que se abordan, se ven perjudicados por el escaso desarrollo que les da el autor, quien apenas esboza problemas y situaciones que casi nunca llega a resolver, creando una sensación de frustración, pese a dar la oportunidad de que cada cual reflexione por su cuenta lo que significa para Kitty lo que vive.

El estilo elegido para narrar la vida de la protagonista, muchas veces contado y explicado en lugar de ser mostrado mediante diálogos y/o reflexiones interiores, ocasiona demasiadas veces una impresión de distanciamiento que aleja de la identificación y simpatía por Kitty.

Sólo en unas pocas ocasiones se muestran diálogos entre Kitty y Charlie o Walter que gozan de una intensidad capaz de emocionar y logran acercar a quien lee a los problemas y contradicciones de los protagonistas.

Lamentablemente estos pasajes no sólo hacen disfrutar de lo que se está leyendo, sino que también marcan más el contraste con los pasajes rutinarios o las escenas inacabadas que forman la mayor parte de la novela.

Para rematarlo, el único ejemplar que he podido encontrar en la biblioteca está publicado hace casi treinta años (no es el que pongo arriba), con una traducción que ahora se hace extraña por la forma de construir las frases etc…

En el tomo que he leído tampoco se ponen pies de página que ayuden a identificar la procedencia de textos de otros autores, como la frase al comienzo "… el velo pintado que todos los que viven llaman Vida."

O, sobre todo, una frase de capital importancia que contesta Walter a Kitty en una ocasión en que ella le pide perdón: "El perro es quien ha muerto…", sobre la que más tarde, al ser preguntado Waddington si es una cita, este responde que es la última línea de la "Elegía", de Goldsmith… sin reproducir el texto aludido para facilitar la comprensión de lo que pretendía decir el personaje.

Si bien hay momentos muy satisfactorios, profundos e interesantes, la falta de desarrollo y conclusión e la mayoría de las relaciones y situaciones deja, al final de la lectura, un poso de desilusión, una espera de algo más que no pudo ser.


Nota

Hace dos semanas (9 de marzo de 2007) se estrenó la segunda adaptación cinematográfica de la novela, dirigida por John Curran e interpretada por Naomi Watts (Kitty), Edward Norton (Walter), Liev Schreiber (Charlie), Toby Jones (Waddington) y Diana Rigg (madre superiora).


Fotos de la película


Matrimonio infeliz

Naomi Watts con Edward Norton (arriba) y con Liev Schreiber (abajo)


Naomi y Liev son pareja en la vida real

"Infamias Cotidianas" de Panos Karnezis






El estilo de Panos Karnesis: un poco de humor, de reflexión, de picardía y de realismo mágico.
Excelente libro, una de mis lectura de este verano.


INFAMIAS COTIDIANAS
KARNEZIS, PANOS
Editorial: Editorial Sudamericana | ISBN: 978-950-04-3093-7
Tema: Literatura Universal
1
Los cuentos de Infamias cotidianas transcurren en un pueblo griego sin nombre luego de la Segunda Guerra Mundial. Los personajes son sus habitantes, singulares y a la vez arquetípicos: el sacerdote, el barbero, la prostituta, el doctor, las huér fanas, la modista, el alcalde. Hay, también, varios animales sorprendentes (un centauro, un loro que recita Homero, aves de diferentes tipos, un caballo llamado Historia). Sus vidas se entrecruzan, como ocurre con las vidas en un lugar reducido, donde todos conocen los secretos de los otros. Sin falsos sentimentalismos, el autor observa a sus aldeanos con ojos condescendientes y crea un universo absolutamente atractivo, en el cual los crímenes ocultos, los misterios, las humillaciones y crueldades se mezclan con el heroísmo privado, el afecto desinteresado y la alegría. Entre la tragedia y la farsa, la robusta prosa de Panos Karnezis, tan luminosa y ruda como el paisaje que describe, concentra su atención en almas cautivas en un sitio desolado. Un logro asombroso por parte de un autor excepcional, ya consagrado en la literatura occidental.

Link: http://www.boutiquedellibro.com.ar/libros/7/950043093.html

viernes, 1 de enero de 2010

El año nuevo en el mundo

Para muchos es época de reencuentros, para otros es el momento de las reflexiones, pero al final de cuentas el año nuevo es siempre un momento para festejar el final y el comienzo de una esperanza que nunca se acaba, porque siempre vuelve a comenzar.
El año nuevo en el mundo Para muchos es época de reencuentros, para otros es el momento de las reflexiones, pero al final de cuentas el año nuevo es siempre un momento para festejar el final y el comienzo de una esperanza que nunca se acaba, porque siempre vuelve a comenzar.
Un poco de historia

Tarde o temprano, todos los pueblos del mundo se dieron cuenta de que, trascurrido cierto tiempo, las estaciones solares repetían su cauce luminoso. Los cultivos volvían a crecer y las lluvias retornaban para regar las nuevas semillas. Así, el hombre fue constatando el eterno retorno hacia el punto inicial.

Hace 4.000 años, los babilonios vieron en esta repetición de las estaciones un motivo digno de celebrarse, e instauraron un ciclo festivo que dejaría corta a la juerga más movida de nuestra época: eran 11 días de celebración, que comenzaban cuando la primavera describía sus primeros trazos entre los jardines colgantes de Babilonia.


Los egipcios también recibían con algarabía las señales que preludiaban el nuevo año. Su rostro se tornaba festivo cuando llegaba el ansiado momento en que el río Nilo empezaba crecer, y el caudal se hacía propicio para la siembra. Entonces, la tierra era labrada con confianza en los tiempos venideros. Desde siempre, el año nuevo ha significado festejar un triunfo inexistente, una victoria que se desea pero aún no ha ocurrido. Es un elogio a la esperanza que se renueva cada 365 días.

La espera de fin de año es especial en Venezuela. Antes que den las 12, las familias se reúnen en sus hogares y preparan la "hallaca", una especie de humita exuberante, repleta de condimentos y relleno especial, que se regala a los amigos durante la noche de víspera de Año Nuevo. Es una forma de reafirmar la amistad y de desear buena suerte para el próximo año.

En Alemania, los rituales también tienen forma de metal. Sencillamente, desafían al destino mediante la "ceremonia" del bleiglessen. Este ritual consiste en develar los misterios del futuro con una barra de plomo. El plomo se pasa por una soldadora, se funde hasta hacerse agua y las plateadas gotas se vierten en un vaso cuando el alba empieza a despuntar. El plomo líquido se vuelve sólido nuevamente, y alcanza formas de lo más raras, que -con una buena dosis de imaginación- pueden predecir lo que depara el mañana.


Herederos de un aguerrido linaje, los escoceses tienen furibundas ritos hasta para celebrar. En año nuevo, su afición preferida es el Hogmanay, una fiesta brava que opaca a la delicada Navidad. El procedimiento es sencillo: se busca un barril de madera, se le prende fuego y se lo pone a rodar por las calles. Según dicen, es para permitir el paso del nuevo año. Además, luego de la medianoche, los habitantes de Escocia esperan ansiosos a la primera persona que ingrese al hogar. ¿Para qué?. Resulta que los rasgos del individuo determinan el curso de los días futuros. Un moreno pintón y bien plantado es símbolo de buenos augurios. Pero una mujer pálida traerá mala suerte durante todo el año entrante.

En Rumania, algunas costumbres tienen características alucinógenas. Impulsadas quizás por una desesperación nupcial, las muchachas que aún no se han casado suelen caminar hacia un pozo, encender una vela y mirar hacia abajo. El reflejo de la flama dibujará en las oscuras profundidades del agua el rostro de su futuro esposo. Pero las que prefieren no salir de casa, pueden coger una rama de albahaca y colocarla bajo la almohada: el sueño de esa noche tendrá como protagonista al hombre que las espera.


El Inti Raymi o Fiesta del Sol, fue la fiesta más importante en tiempo de los Incas. Se celebraba con ocasión del solsticio de invierno -el año nuevo solar- para un pueblo cuyo principal objeto de culto era el dios Inti (el sol), en la plaza de Huacaypata en la ciudad de Cusco.
Después de la conquista española, la ceremonia fue suprimida por la Iglesia Católica y la sociedad andina que celebraba la fiesta del sol fue desmembrada. El Inti Raymi fue entonces olvidado, hasta mediados del siglo XX cuando, como expresión de un gran movimiento de revaloración de la cultura nativa en el Perú, fue vuelto a la escena. En 1944 un grupo de intelectuales y artistas cuzqueños, decidieron recuperar el Inti Raymi de la Historia y presentarlo como un espectáculo de tipo teatral, destinado a toda la población de Cusco (Qosqo). El Inti Raymi en tiempo de los Incas era una ceremonia religiosa, ahora es una representación de teatro, sin embargo esta expresión genera un sentimiento de identidad en el pueblo, que evoca valores y recuerdos que todavía son relevantes en nuestros días, trae también al recuerdo un tiempo que vive en el corazón del pueblo de Cusco. Los aborígenes de la región comienzan un Año Nuevo, vinculado con el arado de la tierra, cuando comienzan a prepararla para la próxima siembra. Para mitigar el frío de la vigilia, encienden fogatas, toman alcohol y mastican hojas de coca; quenas, anatas, sicus, sicuris, erques y erquenchos, pincuyos, y la música del altiplano, ponen el marco para el festejo, que ahora dinamiza a los pueblos coyas.
"Originalmente el calendario tenía un uso principalmente religioso y agrícola. Desde el punto de vista religioso, para recordar las festividades. Y desde el agrícola, para marcar el inicio y terminación de las estaciones. E indicar los tiempos de siembra, apareamientos, cosechas etc.
Los calendarios son de dos tipos: los solares ( 365 días), y los lunares ( 29.5 días).
El calendario lunar se rige por el ciclo de 29 y medio días, de la luna. En la antigüedad fue muy socorrido por la semejanza con el período menstrual de la mujer, y con el tiempo de preñez de 10 meses lunares."
"Los Babilonios iniciaron el uso del calendario lunar, y descubrieron en 432 a. C. el ciclo metónico de 19 años. Que corresponde exactamente a 235 meses lunares."
"En el norte de Europa, las tribus Celtas, se regían por un calendario lunar. Donde la unidad de medida no era el día como en todos los demás, sino la noche."
"Los Egipcios optaron por el calendario solar, de 365 días y un cuarto. Y son los precursores directos del calendario moderno que ahora usamos."
"En América, la cosmografía estaba muy avanzada antes de la conquista Española. Los Mayas se regían por un calendario solar de excepcional exactitud."
"Siendo el calendario solar más práctico, es el que se usa principalmente. Sin embargo los Judíos siguen empleando el calendario lunar. Y el calendario litúrgico de la iglesia Católica tiene elementos lunares y solares. La Navidad esta de acuerdo al calendario solar, pues se fija 3 días después del inicio del invierno (21 de diciembre). Y la Pascua esta conforme al la luna, pues el viernes santo es el anterior a la primer luna llena, siguiente del equinoccio de primavera ( 21 de marzo)."
"El que ahora usamos fue adaptado del Egipcio, por Julio Cesar, quien eligió el inicio del año de una manera mas o menos arbitraria. Modificando así, el calendario romano antiguo de 355 días, y que comprendía 10 meses. Iniciándose el año el primero de marzo, aniversario de la fundación de Roma (en 753 a.C. "Ab Urbe Condita").


La intención de Julio Cesar era establecer un calendario de 365 días y cuarto, fijando un año bisiesto cada cuatro. Con 10 meses cada uno, y haciendo coincidir el inicio del año con el día mas corto (solsticio de invierno, lo que hoy es el 21 de Diciembre). Con ello, el invierno comenzaría el primero de enero. No se pudo, el pueblo Romano era muy supersticioso y deseaba un calendario lunar. Exigió a través del senado, que el año comenzase en la luna nueva de ese año, la que se presentó 10 días después del solsticio de invierno. Es por ello que el invierno comienza 10 días antes del año nuevo (21 Diciembre)."
"Este calendario fue bastante preciso y se conservó en uso hasta el siglo XVI. cuando se hizo notable la acumulación de los pequeños errores del mismo. Errores generados por la diferencia entre la duración real del año (365.2421991 días) y la supuesta de 365.25 días, con un error de 0.0078009 días/año (0.0078009 días x 1622 años = 13 días)."
"En 1582, el Papa Gregorio XIII ordena que el día siguiente a Octubre 4, sea Octubre 15. Y que se eliminaran los años bisiestos que correspondían al inicio de siglo, excepto aquellos años divisibles por 400 (corrección de 0.0075 días/año, quedando un error de 0.00030009 días/año, o sea 43.2 minutos por siglo.) Esta reforma del calendario, aún en vigor, garantiza una discrepancia mínima entre el año civil y el real."
"Dado que el proceso de medir el tiempo, recayó en la Iglesia Católica. El Reino unido y las colonias Norteamericanas no aceptaron la reforma Gregoriana, y usaron el calendario Juliano hasta el año de 1752. Rusia y Rumania aceptaron el nuevo calendario hasta 1918. Y las zonas ortodoxas griegas siguen aferradas al calendario antiguo."
"En 1792 la Convención Nacional de la Revolución Francesa, nombró un comité para la reforma del calendario. Compuesta por varios matemáticos, un educador, un poeta, y el gran astrónomo, Laplace. Se produjo un nuevo sistema de 10 días por semana, llamado la décade, tres décades por mes. El día contaba con 10 horas, con 100 minutos cada una, y 100 segundos por minuto. Para ajustar con el año solar, se agregaron 5 ó 6 días, según el caso. Los nombres de los días eran: "trabajo, virtud, ingenio, opinión, recompensa, etc. ". Este calendario estuvo en vigor 13 años, hasta que Napoleón Bonaparte lo abolió."

La diversidad de culturas y de festejos

Para muchas culturas, que conforman casi dos tercios de la población mundial, el uno de enero no significa nada. Hoy coexisten más de 40 calendarios distintos al occidental (cristiano) basados la mayoría de ellos en aspectos climáticos y/o religiosos diferentes. Entre las colectividades más importantes con calendario diferente al cristiano destacan la china, judía, musulmana e hindú. Aquí un breve listado de todas las diferentes fechas para un mismo festejo:

* Los chinos entrarán en su año 4702 en nuestro 1 de febrero del 2004.

* El próximo Losar o Año Nuevo Tibetano, que dará inicio a su año 2131, será en nuestro 3 de marzo de 2004.

* Los musulmanes entrarán en su año 1426 en su mes de Muharram, en abril / mayo de nuestro 2004.

* Los judíos entrarán en su año 3318 o en el 5765 según comiencen su año contando desde el primero de Nisan o el primero de Tishre. El cambio de año (Rosh Hashaná) cae entre fines de septiembre y principios de octubre.

* Los bahá'í entrarán en su año 160 en el Naw-Rúz, que acontece en el equinoccio de primavera, hacia el 21 de marzo.

* Los hindúes, según el calendario Shalivahan Shaka, entrarán en su año 1926 en el día de año nuevo, Vaishaki o Yugadi, que comenzará en su mes de Chaitra (Marzo-Abril) durante el Shukla Paksha (quincena clara de la luna). Pero según su calendario Vikrama Shaka entrarán en su año 2060en el primer día del mes Kaartik (Octubre-Noviembre).

* Los incas inician su año nuevo, el Intiraimi o "Fiesta del Sol", el 21 de junio.

* Y según el calendario gregoriano entramos en el 2004 el 1 de enero...

El Día de Año Nuevo es el primer día en el calendario. La gente en casi todos los países celebra este día como un día de fiesta. Las celebraciones son a la misma vez festivas y serias. Mucha gente hace resoluciones de Año Nuevo para romper malos hábitos o comenzar algunos buenos. Algunos recuerdan cómo vivieron su vida durante el pasado año y esperan con entusiasmo los próximos 12 meses.
Mucha gente de la antigüedad comenzaba el año durante la época de cosecha. Llevaban a cabo rituales para despojarse del pasado y purificarse para el nuevo año. Por ejemplo, alguna gente apagaba el fuego que estaban usando y encendían uno nuevo.


En tiempos antiguos, los Romanos de antaño intercambiaban regalos de Año Nuevo entre sí, los cuales consistían de ramas de árboles sagrados. Años más tarde, se regalaban nueces o monedas cubiertas en oro impresas con el retrato de Janus, el dios de las puertas, portones y comienzos. Enero (January) fue nombrado en honor a Janus, quien tenía dos caras--una mirando hacia adelante y la otra mirando hacia atrás. Los Romanos también le traían regalos al emperador. Eventualmente, los emperadores comenzaron a exigir tales regalos. Pero en el 567 A.D., la iglesia Cristiana prohibió esta costumbre y también ciertas prácticas paganas de Año Nuevo

Los antiguos Persas regalaban huevos en Año Nuevo, lo que simbolizaba productividad. Los sacerdotes Celtas en lo que ahora se conoce como Inglaterra, le daba a la gente ramas de muérdago, el cual era considerado sagrado.

Los Celtas tomaron posesión de muchas de las costumbres de Año Nuevo que celebraban los Romanos, quienes invadieron las Islas Británicas en el 43 A.D. Los gobernantes Ingleses habían revivido la costumbre Romana de pedirle a sus sujetos regalos de Año Nuevo. Regalos comunes incluían joyería y oro. La Reina Elizabeth I adquirió una larga colección de guantes ricamente elaborados en tejido y joyas debido a esta costumbre. Los esposos Ingleses le daban dinero a sus esposas en Año Nuevo para comprar broches y otros artículos.
Muchos colonos Americanos en Nueva Inglaterra celebraban el año nuevo disparando al aire y gritando. También visitaban tabernas y casas pidiendo bebidas (vale decir que esta actividad es hoy la más destacada en casi todo el mundo para festejar el comienzo de un nuevo año). Alguna gente dejaba sus puertas abiertas, dándole la bienvenida a todos los visitantes y sirviéndoles generosamente (esto, lamentablemente, ya no sucede tanto).
Durante la Edad Media, la mayoría de los países Europeos festejaban el 25 de marzo, un día de fiesta Cristiano llamado el Día de la Anunciación, para comenzar el año. Para el 1600, ya muchas naciones occidentales habían adoptado un calendario revisado llamado el calendario Gregoriano, ya comentado en esta nota.
Lo importante es festejar

Y luego de tanta historia y tradiciones, en la actualidad el año nuevo es uno de los motivos (o excusas) principales para que las familias y amigos se junten y puedan disfrutar de una noche llena de anécdotas e historias compartidas durante esos 365 días, que entre brindis y bailes, siempre se transforma en una puerta abierta a un futuro lleno de esperanzas y buenos deseos para todos. Por ello, más allá de las tradiciones e historias, siempre es bueno llegar a esta época del año para poder encontrarse con los seres queridos y disfrutar de un Feliz Año Nuevo!!!

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