sábado, 21 de marzo de 2009

La Maga de "Rayuela" Edith Aron: la maga de Julio Cortázar



Por primera vez, a los 80 años, habla la mujer que inspiró el personaje más famoso de la más famosa novela, Rayuela, del escritor argentino. Desde su casa en Londres, cuenta su historia íntima y abre para la Revista cartas que nunca fueron vistas por ojos extraños.


¿Encontraría a la Maga? Tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti, y apenas la luz de ceniza y olivo que flota sobre el río me dejaba distinguir las formas, ya su silueta delgada se inscribía en el Pont des Arts, a veces andando de un lado a otro, a veces detenida en el pretil de hierro, inclinada sobre el agua.

(Rayuela, de Julio Cortázar, 1963)


Ya no es la rue de Seine ni el Pont des Arts, sino un pequeño departamento en el elegantísimo barrio londinense de St. John’s Wood, a pocos metros de la Abbey Road que hicieron famosa los Beatles y cerca del magnífico Zoológico de la ciudad. Pero la Maga sigue siendo la misma. Sí, porque la musa de Cortázar, la misteriosa protagonista femenina que deambula por Rayuela, el personaje más famoso de su libro más famoso y con el cual le rompió el corazón a sus lectores existió y existe. Y es Edith Aron, una encantadora señora de 80 años que vive en el más completo anonimato, escribiendo en las madrugadas silenciosas, entre las cartas y recuerdos del hombre que la inmortalizó para la literatura.
"Una sola vez, cuando en el almacén cercano a mi casa una chica mexicana me dijo que era una gran admiradora de Cortázar y que la Maga era su ideal, como era tan simpática pensé en decirle quién era yo. Pero no lo hice. No es un tema del que me guste hablar, no lo necesito y, además, a los ingleses nunca les interesó. Pero ahora… bueno, digamos que soy una señora mayor. Quizá no esté para el próximo aniversario de Cortázar", aclara suspirando.

Buscada
Cortázar dejó grabada la imagen de la Maga a los veintipico de años, con medias negras y zapatos colorados, fumando Gitanes y con el pelo despeinado. En 1963, en pleno furor de Rayuela, "todas las muchachas de la Facultad querían ser la Maga –recuerda Julio Ortega, editor de la edición crítica francesa de Rayuela y profesor de literatura de la Universidad de Brown–; y todos los hombres querían buscar su Maga, la fantasía masculina de la mujer enigmática que se relaciona con las fuerzas más intuitivas con una sabiduría inocente".
Hoy, los amigos de Aron siguen fascinados por ella y la describen como una extraña belleza, alta e imponente, de nariz aguileña, ojos brillantes que miran muy fijo y el pelo corto color azabache.

"Nadie me da mi edad, ¿sabe?", aclara con evidente coquetería y un dejo de acento alemán en su castellano bien porteño, y en el cual se le escapa cada tanto un macanudo.

"¿Qué me vio Cortázar? No sé, ¡yo era simplemente una chica buena y agradable!", aclara risueña.

Edith Aron nació en el Sarre, una región en el límite entre Francia y Alemania, "que de no haber sido lamentablemente anexada por los alemanes hoy sería un pequeño país independiente como Luxemburgo", explica.
De familia judía, poco antes de la Segunda Guerra Mundial emigró con sus padres a la Argentina, donde ya tenían parientes.
"Fui al Colegio Pestalozzi, a cuyos profesores les voy a estar por siempre agradecida. Me permitieron mantener una identidad alemana como la de ellos, profundamente distanciada de la política e ideología nazi."
En un barco de vuelta a Europa, en 1950 y con 23 años, conoció a Cortázar.
"Yo estaba en tercera clase, no pasaba nada demasiado interesante y, de pronto, vi a un muchacho tocar tangos en el piano. Una chica italiana con la que compartía la cabina me dijo que me miraba y que como era tan lindo, por qué no iba a invitarlo a nuestra mesa. Pero estábamos sentadas con gente muy rara, el mozo era muy viejo y no me animé."
Al poco tiempo, ya en París, entrando en una librería, Edith vio una cara conocida.
"Cortázar me reconoció también, e intercambiamos unas palabras. Nos volvimos a cruzar en el cine, viendo Juana de Arco. Luego, en los Jardines de Luxemburgo. El estaba muy influido por los surrealistas, que creían que las coincidencias eran algo importante, así que me invitó a tomar algo, me leyó un poemita y hablamos de amigos comunes en Buenos Aires."

"Y era tan natural cruzar la calle, subir los peldaños del puente, entrar en su delgada cintura y acercarme a la Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la misma que necesita papel rayado para escribirse o que aprieta desde abajo el tubo de dentífrico."

(Rayuela, de Julio Cortázar, 1963)

Claro que no todo fueron encuentros casuales. "Cortázar trabajaba en una exportadora de libros en la esquina de mi casa en París, y venía a verme para almorzar. Era muy entretenido. Por ejemplo, me decía que le hiciera una ensalada azul. Yo no tenía idea de qué era eso. Entonces él tomaba cualquier ensalada y la llenaba de estampillas azules. Hacía todo el tiempo ese tipo de juegos, en los que yo nunca me sentí a la par. ¡Me acomplejaba porque él sabía tanto y yo sabía tan poco! No me decidí a irme a vivir con él justamente porque quería estudiar. Además, sabía que él admiraba mucho a Aurora Bernárdez, que estaba en Buenos Aires", confiesa con un susurro.
"Con mucha discreción", aclara, sus recuerdos ya fueron publicados en 1999 en un libro que escribió en alemán, Las casas falsas, y publicado por una editorial de Heidelberg.

–¿Usted estaba enamorada?

–No lo sabía. Cierta noche Cortázar me dijo que Aurora vendría a pasar fin de año a París, y me preguntó qué era más importante para mí, Navidad o Año Nuevo. No sé por qué le dije que Año Nuevo, que Navidad la iba a pasar con mi papá. Cuando nos volvimos a ver, él había pasado Navidad con Aurora y se había decidido por ella. Fue sólo al perderlo que me di cuenta de que lo quería.

–Pero usted ya estaba para siempre asociada a él por Rayuela. ¿Se siente identificada cuando lee el personaje de la Maga?

–El me escribió diciéndome que había basado su personaje en mí, y nos pasaban, es verdad, cosas espontáneas como las de la novela. También hay algunos episodios, como ese en el que encontramos un paraguas viejo en las calles de París y le damos una ceremonia de entierro, que ocurrieron más o menos como los cuenta. Pero la Maga es un personaje literario.

–¿Cortázar era tan buen mozo como se ve en las fotos?

–Bueno, de chico tuvo un problema en las glándulas que hacía que pasara el tiempo y se viera siempre igual, sus enemigos le decían Dorian Grey, como el personaje de Oscar Wilde, porque su aspecto nunca cambiaba. Tarde en la vida se hizo operar y sólo entonces, por ejemplo, le creció la barba. Me parece que le costó tanto tenerla que nunca más se la sacó. Por otra parte, no podía tener hijos. Tuvo otro tipo de hijos, los libros, pero no de los de carne y hueso, que son los que humanizan. Y él era demasiado intelectual. Incluso usaba anteojos de joven sin necesidad, hasta que Aurora lo convenció de que se los sacara…

–¿Sintió celos por Aurora?

–Nunca sentí celos por Aurora. Más adelante, ellos insistieron en que, de tanto en tanto, fuese a comer a su casa. Yo era la chica que había aprendido junto a él. Después de todo, eso era lo que más le gustaba hacer, por algo en la Argentina había sido maestro de escuela. Pero la primera vez reconozco que me levanté de la mesa, me encerré en el baño y lloré. Yo había estado sufriendo sin darme cuenta. Y sé que él estaba un poco preocupado. Con el éxito que le trajo Rayuela, sabía que un poco me usó. Y ganó.

"No necesito decirte quién es Edith, vos lo habrás adivinado hace mucho, ¿verdad? Entonces, ¿vos te imaginás Rayuela traducida por ella? (...) En Rayuela, te acordás, la Maga confundía a Tomás de Aquino con el otro Tomás. Eso ocurriría a cada línea..."

(Carta de Julio Cortázar a Paco Porrúa, extracto, 1964)

La decepción

Edith Aron asegura que a pesar de no haber sido la elegida, siempre le guardó un enorme cariño a Cortázar. Hasta que cierto día le sacaron las traducciones que ella estaba haciendo de sus libros al alemán y, peor aún, se enteró de este fragmento de la carta del escritor a su legendario editor, Paco Porrúa.

"Me hizo muy mal profesionalmente. ¡Yo trabajé en el Instituto Goethe de Londres, en el Imperial College! Creo que Cortázar me confundió con el personaje. La realidad es que para entonces mi madre –a quien yo no veía desde hacía diez años– estaba gravemente enferma en Buenos Aires. Tuve que ir a cuidarla y me demoré en entregar las traducciones. Eran textos muy buenos, los hice ver por expertos. Cortázar estuvo muy mal en hacérmelos sacar. Luego se arrepintió, pero yo ya tenía una rabia infinita."

–¿Nunca más volvió a verlo?

–El decía que por el azar nos volveríamos a encontrar. Nos cruzamos en una Feria del Libro de Francfort. Y luego, un día en el metro londinense me lo encontré en el mismo vagón. Ya estaba con otra mujer, muy joven, llena de anillos de plata en los dedos, pero igual se sentó a mi lado y me preguntó de dónde venía. "De mi trabajo", le dije orgullosa. El me respondió: "¿No crees que este encuentro tiene algún sentido?" Y pidió que nos viésemos al día siguiente. Pero me había lastimado mucho, y yo ya no creía en la casualidad. Así que al llegar a la estación Picadilly le dije: "Me voy", y me bajé. Nunca imaginé que las próximas noticias que tendría de él serían las de su muerte, en 1984.

–¿Por qué no creía más en la casualidad?

–Una vez un rabino me dijo que ser judío es como una vacuna: funciona como defensa ante un momento crítico. Yo siempre fui muy liberal, nada religiosa, pero me parece que eso es verdad. Fíjese: yo acababa de leer a George Steiner respecto de una teoría del judaísmo que no acepta la coincidencia, y eso me sirvió para justificar no volver a verlo. Además, aparte de Cortázar yo tuve una vida muy linda. Soy la viuda de un artista inglés que trabajó un tiempito como corrector en el Buenos Aires Herald. Y tengo una hija, Joanna, que es cantante. Llegó a tener pasaporte argentino, que guardo con cariño. Como ella tenía dieciocho meses, le tomaron la foto y le hicieron estampar su dedito, aclarando, debajo: No firma aún. Es el último recuerdo que tengo del país, al que me encantaría volver, pero ya no puedo viajar mucho.

–Una última pregunta que me desvela. El personaje de la Maga andaba despeinado, cocinaba mal y fumaba Gitanes. ¿Y usted?

–No sé, creo que en una carta le escribí a Cortázar que estaba despeinada. Nunca fui una gran cocinera. Crecí en la Argentina, así que me sigo basando en el bife con ensalada. Y los Gitanes, bien fuertes, sí, me encantaban. Pero ahora, ¡sólo me dejan fumar Philip Morris Ultra Light!

Por Juana Libedinsky

Todas querían ser ella

"Todas querían ser la Maga." Julio Ortega es categórico. El coeditor de la versión crítica de Rayuela, publicada en París por la editorial Archivos, asegura que Cortázar jamás pudo prever la vehemencia que causaría en las mujeres. "Sus lectoras, las escritoras y críticas que se dedicaban a su obra parecían convocadas al modelo de musa benéfica –explica desde la Universidad de Brown, en Estados Unidos, donde es profesor de literatura hispana–. Su bovarismo (conversión de la realidad en literatura) resultaba peculiar: querían ser como la Maga, pero también hacer de Cortázar una suerte de Pigmalión capaz de descubrirlas y perpetuarlas." Ortega, que trabajó a partir de los manuscritos de Cortázar que hizo comprar a la Universidad de Texas, donde era profesor, recuerda: "En los años 60, las chicas se identificaban con la Maga. En esos años a los varones les daba reputación pasearse con El capital o En busca del tiempo perdido bajo el brazo. Para las mujeres, eso era Rayuela. Todo era fruto de la influencia del surrealismo: las chicas querían mostrar que, como la Maga, tenían un estado de disponibilidad para los milagros de lo casual".

De puño y letra

París, 8 de marzo de 1978

Querida Edith:

Tu carta no agrega nada nuevo, por desgracia, a una situación sin salida. Hace mucho que he dejado de entender lo que pasa con las ediciones alemanas, y sólo sé que Wittkopf trabaja en una antología de mis cuentos y que Fries traduce Rayuela. No tengo (ni quiero tener) ningún contacto directo con editores, que son siempre una fuente de líos. Y yo ya tengo demasiados líos en estos tiempos.

Sé que el problema con vos no se resolverá a pesar de cualquier esfuerzo, y que Sularkamp (ilegible) es una gigantesca máquina que no cambia su conducta una vez que la ha decidido.

Lamento que una vez más vuelvas sobre ese tema tan penoso para vos y para mí, pero te comprendo de sobra; solamente que ya es tarde para cambiar las cosas, y creo que tu correspondencia con Wittkopf te lo prueba de sobra.

Por favor, no vuelvas sobre el pasado, porque ya nadie quiere entender cosas tan complicadas y que parecen sin salida. Si yo puedo ayudar en el presente ya sabes que lo haré, pero esa historia detallada que me cuentas en tu carta no sirve más que para amargarte y amargarme. Y créeme que en estos tiempos la amargura es mi comida cotidiana. Hago lo que puedo por la Argentina y Chile, estoy continuamente en viaje para ayudar la causa de esos pueblos, y el resultado es siempre igual: tristeza y amargura. Y si el presente es así, ¿cómo agregarle el pasado y volver atrás en busca de arreglos que ya nadie entiende?

Me gustaría recibir de vos otro tipo de cartas. Hay tanto de vivo y de bello en tu persona, hay tantas cosas mejores que esa vuelta atrás en que te obstinas.

Espero que Joanna esté bien. Para vos, un abrazo fuerte y el cariño de

Julio

En la vida real

"No soy para nada una señora inglesa", confiesa Edith Aron, y ofrece la prueba más que contundente: no le gusta la jardinería. "Las únicas plantas que tengo son dos del desierto, que justamente me trajo de regalo un amigo porque dijo que eran las únicas que me podrían sobrevivir."
A pesar de que el personaje de La Maga es considerado una figura antiintelectual, ella es una mujer muy culta cuyos programas de fin de semana suelen incluir visitas a las exposiciones de avanzada en el Instituto de Arquitectura Contemporánea de Londres o un pequeño viaje para llegar a la inauguración de muestras de amigos artistas en Berlín. Es escritora, y trabaja en las madrugadas, rodeada de un silencio absoluto. Tiene dos libros en alemán en su haber, El tiempo de las maletas y Las casas falsas, publicados por una editorial de Heidelberg. Este último es, según ella, "sutilmente autobiográfico".

"Quise incluir un par de cartas de Cortázar; le escribí a Aurora, para pedirle su autorización, y me hizo esperar como dos o tres meses, pero me la dio."

Cortázar estuvo casado dos veces después de su matrimonio con Aurora Bernárdez, pero fue a ella a quien Edith Aron le escribió la carta de condolencia cuando se enteró, leyendo el periódico alemán Die Zeit, de la muerte de Cortázar.

"Fue curioso porque ella me respondió que ambas éramos mujeres judías que habíamos sufrido mucho. Me pareció que lo decía para consolarme a mí y como un gesto de amabilidad, ¡pero ella no era judía!"

A Edith le gustan sobre todo los cuentos cortos y no se cansa de releer a Kafka, Borges y, por supuesto, Cortázar.

posted by Diego Zúñiga at


Fuente: http://putasasesinas.blogspot.com/2006/02/la-maga-perdn-edith-aron.html



Bruce Springsteens " Street of Philadelphia"


Yo estaba dañado y maltrecho y no podría decir lo que sentía
Estaba irreconocible a mi mismo
Vi mi reflejo en una ventana y no conocí mi propia cara
Oh hermano vas a dejarme desperdiciándome?
En las calles de Filadelfia

Caminé por la avenida hasta que mis piernas se sintieron como roca
Oí las voces de amigos que desaparecían y se iban
Por la noche yo podía oír la sangre en mis venas
Así negra y susurrante como la lluvia
En las calles de Filadelfia

Ningún ángel me va a saludar
Estamos solamente tú y yo mi amigo
Y mi ropa no me ajusta nunca más
Caminé mil millas
solamente para errar a esta piel

La noche ha caído, yo he quedado despierto
Puedo sentir a mi mismo desvanecer
Pues recíbeme hermano con tu beso infiel
O nos dejaremos uno al otro así
En las calles de Filadelfia

Fuente: http://www.songstraducidas.com/letratraducida-Streets_of_Philadelphia_766.htm

Jajajajaja Grande Capusotto!!

SALGAMOS MAS TEMPRANO (Por Capusotto)



Te hablo a vos, si, a vos querido que te gusta la fiesta, la joda, el copete, el boliche. A vos, que llega el sábado a la noche y te mirás en el espejo del baño después de haber estado 3 hs 47 minutos acomodando cada fibra capilar en el lugar exacto y preciso, y te repetís: 'esta es mi nochiieeeee'

O a vos, muchachita ilusa, que te pasas todo el viernes a la tarde yirando en el centro, buscando LA remerita, pensando en EL, que seguramente va a estar a un paso del coma alcohólico y después, lo último que se va a acordar era de lo que tenias puesto, y encima llegás al boliche y en la cola ves a 5 chirusitas que tienen puesto lo mismo que vos, y encima pagaron menos por que la compraron en el bolishop y te querés matar, y las miras con cara de ojete, y mordiéndote los labios murmuras 'a mí me queda mejorrrr'.

A vos también, winner, canchero... que te pasas las 6 horas que dura la noche parado al lado de una columna, cuasi inmóvil, saludando niñitas, obvio SIEMPRE con un trago en la mano, léase Fernet o algún energizante con nombre de producto de limpieza + Vodka, y te crees que sos el regalo de Dios a la población femenina de este planeta, y sólo te movés hasta la barra para recargar tu vaso y saludar al Negro, el barman que por supuesto es tu amigo.

Y a vos también tontita, si, a vos, que saliste con las chicas y se la pasan gritando 'aaaaaaaahhhhhh' cada vez que suena el ultimo hit de Miranda, y están todas como locas bailando sin parar en el centro de la pista, y te meneás sin importarte quien esta a tu alrededor, sin darte cuenta que el que estaba atrás tuyo tiene una fractura expuesta del quinto metatarsiano después que le clavaste el taco aguja demostrándole a tus amigas como aprendiste mirando 'Siempre Sábados' el pasito brasilero de 'Danza da Manibela'.

A ustedes, jóvenes, por qué demorar esta alegría que nos damos sábado a sábado hasta las 5 de la mañana??????? Por que si todo el mundo esta puteando en su casa, haciendo tiempo desde las 12 jugando al scrabble, limándose las uñas, apretándose los granitos, mirando una película en Volver... y miras el reloj... y son las 12:07!!!! O te juntaste con la banda a chupar y a las 2 y media se acabó la cerveza y no hay un puto almacén, polirrubro o drugstore en 7 kilómetros a la redonda y te querés morir por que están todos sobrios y todavía faltan 2 hs mas para caer al bailongo. Y pensás: qué hago con tanto tiempo? me duermo una siesta? me depilo el cavado y medio glúteo? me pongo a pasar los apuntes de Penal 2? me leo El Quijote o la alquilo en Blokcbuster? pienso 'EL' chamuyo que le voy a hacer a la morochita que conocí el sábado pasado? la llamo a Luli (siempre hay alguna Luli en el grupo) para preguntarle que le digo a Ferchu si me lo encuentro????... NO NO NO NO NO NOOOOOOOOOOOO!!!

Si salís mas temprano podes hacer todo eso el domingo a la tarde, que es el día mas al pedo de la semana. Que hay para hacer un domingo? NADA!!! El sábado a la noche tipo 10 juntate con tus amigos, con los compañeros de cursada, con los del laburo, con los del secundario, etc... Y tipo 12 o 1 de la matina, arranca para el boliche! que es un horario sensato para disfrutar de LA NOCHE y tipo 4, 5 te vas a la catrera, solito o acompañado, sin antes no olvidar a nuestro querido Ronald o al panchero amigo de tu barrio que esta abierto 24 hs los findes... No volver a tu casa a las 8 de la mañana, con los rayos de febo que te parten en cuatro, pareciendo el murciélago de Bacardi (por que hasta te lo tomaste a el), imposibilitado de caminar ya sea por tu alta graduación alcohólica en sangre o por que los tacos nuevos que te compraste te sacaron ampollas y te están matando de a poquito.

BASTA DE PROGRAMAS CHINESCOS!!! BASTA DE NO EXISTIR LOS DOMINGOS!! BASTA DEL EMBOLE QUE TE PEGAS EN EL PREDANCING PARA HACERTE EL LANGA LLEGANDO A LAS 5 DE LA MAÑANA COMO EL MAS TOP, CUANDO TODO EL MUNDO SABE QUE TE LA PASASTE COMO UN OPA JUGANDO A LA PLAY STATION CON TU HERMANITO DE 9 AÑITOS QUE ENCIMA TE ROMPE EL CULO POR 45 a 0!!!

Pongámonos las pilas, salgamos mas temprano. Tu familia y tu propio organismo te lo agradecerán... si de a poco empezamos a salir mas temprano, pronto todo el mundo va a hacer lo mismo, y se arma la cadena, y cuando te querés acordar ya son las 5 y estas feliz en tu camita, sin perderte de nada, y habiéndola pasado bomba.

No es fácil? bueno, por una vez en la vida comprometámonos a hacer algo. Si al fin y al cabo, siempre puteamos o nos putean por los horarios de mierda que tenemos pero nunca hacemos nada! Está en nosotros el cambio... aunque suene a proselitismo político.

Manden este mail a toda su lista, que aunque sea largo, esta escrito con la mejor, y es para promover el bienestar general de nuestra querida juventud argentina.
Y por que no que lo lean los papis tambien? DIFUNDILO , No te arrepentiras.



La Escuela de la Srta. Olga

La pedagogía de los pájaros

Leticia Cossettini y sus alumnos relatan la experiencia pedagógica del Coro de los Niños Pájaros realizada en Rosario,. Argentina en los años 40 del siglo XX. Las Hermanas Cossettini fundan el modelo de Escuela Serena, basada en el método de la Escuela Nueva Europea.
Fragmento del Documental "La Escuela de la Srta. Olga".

jueves, 19 de marzo de 2009

Barba Azul. El realismo y el horror

| Lecturas | 17/3/09 |

por Marcela Carranza

Son muchas las cuestiones que llaman la atención en este cuento francés de la tradición oral, que aparece escrito por Charles Perrault en los Cuentos de mamá Oca, Historias o cuentos del pasado con moralejas en enero de 1697. Para comenzar no parece un cuento maravilloso. “Barba Azul” puede resultar más cercano a Edgar Allan Poe o a cualquier relato realista acerca de las andanzas de un asesino serial que al cuento de hadas tradicional, si no fuera por aquella fatídica llavecita encantada del cuarto prohibido, cuyas manchas de sangre no podían ser quitadas por ningún medio.

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Ilustración de “Barba Azul” por Gustave Doré

Pero para indagar acerca de algunas de las características de este cuento debemos remitirnos al libro del que formaba parte, un breve corpus de ocho relatos que se convirtió en una de las obras más populares en la Francia de Luis XIV, trascendiendo los límites de su país de origen y de su época. Anterior a Perrault, este cuento de la tradición oral circulaba junto a otros relatos antiquísimos entre la clase campesina francesa. Se sabe que Perrault en su libro decidió descartar o suavizar aquellos elementos del cuento tradicional que pudieran ir en contra de las costumbres y la moral de la época, especialmente las de las clases sociales superiores. Perrault era un renombrado académico y su libro, firmado por Pierre Darmancour, su hijo menor (1), contiene una dedicatoria a la sobrina de Luis XIV: Elizabeth Charlotte de Orléans. “Perrault se adapta a su público, que es el de la Academia tal vez pero sobre todo el mundano de los salones, los herederos de ‘preciosos y preciosas’, que gustan de los torneos literarios, aprecian los bordados lingüísticos y la galantería.” (2) El público de Perrault es el de los salones de Versalles y estos antiguos cuentos de campesinos no podían contradecir ciertas reglas del decoro y la moral.


Continúa en : http://www.imaginaria.com.ar/?p=2330

Exposición fotográfica “La biblioteca”; libros abandonados y reencontrados

| Galería | 17/3/09 |

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Las fotos que integran la muestra “La biblioteca” forman parte de la historia de la fotógrafa Liliana Gelman en la ciudad israelí de Haifa, donde vivió hace pocos años en calidad de inmigrante y tuvo que aprender una lengua hasta el momento desconocida.

Luego de comenzar fotografiando intensamente su diccionario hebreo-español como un modo de poner en juego las luces y sombras de otra lengua, el azar hizo que se encontrara en la calle una pila de viejos libros alemanes que parecían parte de una misma biblioteca. Decidió incorporarlos a su búsqueda fotográfica. A ese hallazgo siguieron otros, también tirados en calles, playas o incluso contenedores de basura.

Durante cinco años formó así una singular biblioteca que incluye distintos géneros. La mayor parte de los libros son de la primera mitad del siglo XX e incluso finales del siglo XIX, provienen de distintos lugares del mundo y están editados en 9 idiomas.

Esa biblioteca nacida a partir del encuentro con libros desechados pasó a formar parte del proyecto fotográfico del que surge esta muestra.

Como un adelanto de lo que podrá verse en dicha muestra, compartimos una selección de algunas de las fotos de Liliana Gelman que serán expuestas y el texto de Cecilia Bajour que presenta la propuesta.

La exposición “La biblioteca” —que cuenta con el auspicio de la Casa Sefarad-Israel y la Embajada Argentina en España— se abrirá el 1 de abril de 2009 en la Biblioteca Municipal Miguel Hernández (Batalla de Bailén Nº 13), en la localidad madrileña de Collado Villalba, y desde allí seguirá itinerando por distintas bibliotecas de España.


Exposición fotográfica “La biblioteca”

Fotografías de Liliana Gelman

Texto de Cecilia Bajour

Libros abandonados a un costado del camino. Exiliados de la biblioteca y la memoria.

¿Historias rotas?

Residuos para el olvido: rito anónimo del final del día.

Un paseo nómade por calles y arenas de otra lengua hace tropezar los ojos de Liliana Gelman con viejos libros desechados. Ediciones del siglo XIX; otras de la primera mitad del XX.

Entonces un gesto sacude el abandono; las yemas de los dedos se demoran sobre una cubierta y contienen su respiración expectante de lectora. El objeto vuelve a ser un texto.

¿Imaginar fotografías sobre libros es ya estar leyendo?

Lenguas desconocidas en la penumbra cruzan sentidos con el idioma apenas aprendido de la ciudad huésped. Leer la extranjería es leerse.

Las palabras retornan al deseo de ser leídas aun en la niebla de la lengua ajena. Desterradas de una biblioteca vuelven a ser cofradía de libros dejados en otros bordes.

El silencio queda en suspenso. Los ojos tienden puentes hacia antiguas historias susurradas que el gesto fotográfico convierte en danza. Los lomos doblan su espinazo y se oye el rumor de viejas lecturas. Las hojas olvidan su letargo de libro cerrado. Las tintas levitan sobre el papel rugoso en una coreografía que abre en abanico nuevos modos de leer.

La cámara ilumina, sutil, esa avidez. La media luz entreabre los textos, los enciende. Como un teatro que vuelve a poner en escena deseos mínimos y secretos, el vínculo fotográfico reinaugura la lectura. Fragmentos de mundos, los libros fotografiados mueven el aire.

Jadeo acariciado por la curiosidad sobre otros ojos detenidos y exaltados antes.

Velamen abierto a vientos de letra adentro.

(Click en cada foto para verla más grande, excepto la última.)

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Liliana Gelman (ligelman@hotmail.com) nació en Buenos Aires, Argentina. Es arquitecta, egresada de la Universidad de Buenos Aires. Trabajó como diseñadora y estudió pintura en los talleres de Melora Demare y Juan Doffo. Es docente en el área de Diseño Gráfico y Comunicación Visual, y está dedicada a la fotografía, trabajando en proyectos personales y colaborando en proyectos editoriales. Expuso individualmente su trabajo en Buenos Aires, Haifa, Tel Aviv y Nueva York, y participó en numerosas exposiciones colectivas en Argentina, España, Israel y Estados Unidos.

Fuente: http://www.imaginaria.com.ar/?p=2278