domingo, 10 de mayo de 2009

La Nana sacude festivales

La película chilena "La Nana", dirigida por Sebastián Silva, ganó en el Festival de Cine de Freiburg el „Talent Tape Award“. DW-WORLD conversó con Catalina Saavedra protagonista de la película.

La historia, basada en las propias nanas que tuvo el director Sebastián Silva, engancha desde un principio. Raquel es una sirvienta puertas adentro que trabaja en el seno de una familia chilena de estrato socioeconómico alto. Una familia bastante agradable, acogedora, funcional; casi se podría decir la familia ideal.

Esa atmósfera cálida contrasta con una protagonista gélida. Nos damos cuenta de inmediato que algo le pasa a esta nana que es terriblemente amargada, reprimida, solitaria y un tanto robótica.

Escena de la película La Nana.Bildunterschrift: Großansicht des Bildes mit der Bildunterschrift: Escena de la película La Nana. Raquel trabaja en esta casa hace 25 años, ha criado y visto crecer a los niños de la patrona. Sin embargo come en la cocina como casi todas las empleadas domésticas en Latinoamérica. Al poco rato nos percatamos de que Raquel es tan sólo una espectadora de la vida que tiene miedo de vivir su propia vida y prefiere vivir a través de los integrantes de esta familia. No tiene amigos, ni hobbys e incluso es virgen. En el fondo vive para trabajar.

Un día su pequeño mundo se ve amenazado cuando la dueña de casa decide traer a una nueva nana que la ayude con las labores domésticas. La recién llegada, una joven peruana, sufre reiterados maltratos sicológicos por parte de Raquel y se ve obligada a renunciar. La dueña de casa intenta nuevamente con una nana entrada en años y con don de mando, pero Raquel se vale de trucos similares para alejarla. Llega después una tercera empleada doméstica un tanto campesina y bonachona. Raquel trata de ejercer su poder con la nueva sirvienta pero no le resulta por la forma de ser de la muchacha y comienza lentamente a abrirse a la vida. Finalmente se vuelven buenas amigas e incluso celebran la navidad juntas. Pero esta felicidad se ve interrumpida porque la nana nueva decide renunciar para volver con su familia. Raquel queda nuevamente sola, pero finalmente a sus 41 años ha despertado a la vida.

Las actuaciones en esta tragicomedia e son convincentes y naturales. La actriz chilena Catalina Saavedra interpreta a Raquel. DW-World conversó con ella.

Escena de la película La Nana.Bildunterschrift: Großansicht des Bildes mit der Bildunterschrift: Escena de la película La Nana. DW-World: Según se lee habías incursionado de actriz en Alemania. Actuaste en una serie infantil que tu padre escribía para la televisión alemana hace algunos años ¿Qué tal la experiencia y por qué preferiste volver a Chile?

Catalina Saavedra: La verdad es que esa experiencia fue circunstancial. Yo iba sólo de paseo y eso fue algo así como una humorada. Fue un rol muy pequeño escrito por mi padre en una serie infantil dirigida por Alejandro Quintana. Tuve que memorizar un texto en alemán que hasta ahora recuerdo.

¿No te dieron ganas de probar suerte en Europa?

Me hubiese encantado probar suerte en Europa, pero no quería empezar de cero en un país que no era el mío. Siempre he tenido la certeza de que es muy duro ser latino por esas latitudes, sobre todo latino-pobre. Así es que preferí regresar a continuar con mis planes desde aquí.

Has actuado en teatro, en televisión en telenovelas y comedias y también en la pantalla grande en Chile ¿En qué formato es más gratificante y satisfactorio trabajar?

Cada uno tiene su encanto. El teatro es inmediato e irrepetible. El cine es lento pero mágico en su resultado. La televisión es dinero. Me encantan los tres. Pero me quedo con el teatro sin lugar a dudas.

Escena de la película La Nana.Bildunterschrift: Großansicht des Bildes mit der Bildunterschrift: Escena de la película La Nana. Ganaste un premio a la mejor actriz por tu interpretación de nana en "La nana" en el Festival de Cine Independiente de Sundance en Estados Unidos y en el reciente Festival Internacional de Cine de Cartagena también te ganaste un premio a la mejor actriz. ¿Por qué crees que la interpretación de este personaje, que no es la típica heroína de un film, haya tenido tanta repercusión en el extranjero?

Habría que preguntarles a los respectivos jurados, pero intuyo que es por la humanidad del personaje y los silencios y las sutilezas que permitió el director. Porque fue un trabajo en conjunto y eso se nota, creo.

¿Qué crees que pase cuando la película sea estrenada en Chile?

Creo que mucha gente se sentirá identificada de alguna u otra manera con las situaciones y personajes de la película. Es una historia fácil de entender y eso acerca a la gente al cine. Es un tema muy chileno y creo que eso va a gustar.

Según leí no sería la primera vez que interpretas a una nana. Fuiste la nana Brígida y la nana Dulcinea en dos telenovelas chilenas. Además de ser la nana Josefina en una comedia, la nana Jessica en la película "Hasta en las mejores familias" y otra asesora del hogar en el cortometraje "La perra". Y ahora la nana Raquel en "La Nana". Cabe preguntarse por qué has interpretado tantas veces a nanas?

Porque supongo que a los directores y productores les gusta como les hago el aseo del set. Es broma. La verdad es que en telenovelas es muy común que te repitan los papeles una y otra vez. Pero esta de la nana Raquel y Josefina de Los Venegas son mis favoritas. La gracia es hacerlas todas diferentes. Ese ha sido mi propio desafío.

¿Qué papel te gustaría hacer en una próxima producción para el cine?

Cualquiera menos de nana.

La Nana muestra de una manera muy real la vida de un personaje un tanto opaco y ubicado en un segundo plano de la sociedad y bastante marginado por todos ¿Crees que debido a eso el público se siente identificado con el tema y con el personaje? ¿Es quizás Raquel una nana universal?

Pienso que el público se siente identificado desde otro lado. Desde el lado del voyerismo. El de ser testigos oculares de un momento específico en la vida de un ser humano. En este caso la vida de esta amarga mujer. Y claro es universal en el sentido emocional de los personajes representado soledad, envidia, bondad, etc.

Escena de la película La Nana.Bildunterschrift: Großansicht des Bildes mit der Bildunterschrift: Escena de la película La Nana. En Alemania las asesoras del hogar pueden ganar 10 a 15 euros la hora. Todo lo contrario de lo que sucede en Latinoamérica, donde la nana gana el sueldo mínimo y se convierte en un integrante más de familia. En Chile es mirada en menos esta profesión ¿Refleja "La Nana" la idiosincrasia chilena?

El solo hecho de que exista este sistema de "esclavitud moderna" ya es representativo de lo que somos.

¿Cómo describirías a tu personaje de la nana?

Como una mujer solitaria, confundida, trabajadora, ignorante del mundo real, envidiosa, temerosa y hosca, pero con la inquietud y la esperanza profundamente escondida de que algo bueno sucederá algún día para ella.

¿Qué es lo que más te gusta de la película La Nana?

La simplicidad y a la vez la profundidad de su historia.

La Nana participa en el Festival de Friburgo, ¿Crees que logre impresionar al público europeo y ganarse un premio del jurado?

Quien sabe. Los premios son algo tan subjetivos. Pero por lo menos va a inquietar a más de alguien.

Anteriormente ya habías trabajado con Sebastian Silva en la cinta "La vida me mata". ¿Qué papel hiciste en esa película?

Chavela, una joven estúpidamente encantadora. Un personaje muy pequeño que resultó ser inolvidable.

¿Seguirás trabajando con él en sus próximos proyectos cinematográficos?

Sí. Él tiene un proyecto llamado "Gatos Viejos" y me incluirá en su reparto transformándome en una lesbiana de temer, según él. Sé poco del proyecto, pero ahí estaré.

¿Qué cambiarías del cine chileno para que mejorara aún más?

La calidad de sus guiones, sin lugar a dudas. Hay muy buenos actores, hay buenos directores, hay excelentes técnicos. Sólo faltan contenidos.

Autor: Pamela Schulz

Editor: Claudia Herrera Pahl

La verdadera historia de los hermanos Grimm

Con la película “The Brothers Grimm” recientemente estrenada en Alemania se alteran los ánimos alemanes en defensa de sus ídolos nacionales Jacob y Wilhelm Grimm

¡Que nadie se atreva a tergiversar la historia! Presumo que a todos nosotros nos contaron cuentos de Grimm en nuestra infancia: “Caperucita roja”, “La cenicienta”, “La bella durmiente”, “El lobo y los siete cabritos”, “El gato con botas”, etc., etc.

Cineasta Terry GilliamBildunterschrift: Großansicht des Bildes mit der Bildunterschrift: Cineasta Terry Gilliam

“Los cuentos de hadas son como mi mundo, un mundo de fantasía y de cosas extraordinarias”; por eso decidí hacer la película “The Brothers Grimm”, dice Terry William

“Me crié con los cuentos de Grimm. De alguna manera, todas mis películas son cuentos de hadas diferentes. Lo que me permití aquí es incorporar algunos de lo cuentos de Grimm, mezclarlos, establecer correlaciones y darme la oportunidad de contar un cuento de hadas “sobre” los hermanos Grimm. No son los hermanos, no es su verdadera historia; sólo están puestos en un contexto histórico real durante la invasión napoleónica en Alemania”.

También autor de las películas “Brazil”, “Twelve Monkeys” y “The Fisher King”, William es un cineasta visionario y osado. En “The Brothers Grimm” tuvo el valo de convertir a los autores de cuentos en protagonistas de una historia entretejida con alusiones a “Caperucita roja”, “Rapuncel” y Hänsel y Gretel”. En el film, se llaman Will y Jake Grimm, dos hermanos viajando por los campos napoleónicos, venciendo a monstruos, personajes místicos y brujas a cambio de dinero.

Los verdaderos Grimm

Monumento a los hermanos Grimm delante de la municipalidad de HanauBildunterschrift: Großansicht des Bildes mit der Bildunterschrift: Monumento a los hermanos Grimm delante de la municipalidad de Hanau

Jacob Ludwig Karl Grimm nació en 1785 y Wilhelm Kart Grimm en 1786, ambos en Hanau. Famosos por sus centenares de cuentos para niños y también por sus “Leyendas alemanas”, por su “Diccionario alemán”, la “Gramática alemana”, la “Mitología alemana” y como fundadores de la filología germana. También publicaron una selección comentada de romances españoles titulada “Silva de romances viejos”.

A los 20 años de edad, Jacob se mantenía con su sueldo de bibliotecario y Wilhelm como secretario de la biblioteca. Ya alos 30 años, habían logrado una posición sobresaliente a través de cantidades de publicaciones.

Eran eruditos, trabajadores aplicados, luchadores por causas políticas. Fueron profesores universitarios en Kassel (1829 y 1839 respectivamente). Siendo profesores de la Universidad de Gotinga, los despidieron por protestar contra el rey Ernst August II que había sacado la constitución (1837). En Berlín fueron profesores universitarios (1841). Más tarde, Jacob fue miembro de la Asamblea Nacional (1848).

Sus cuentos surgieron recogiendo historias antiguas transmitidas oralmente. Una de las fuentes más importantes eran los cuentos que les contaba Dorotea Viehmann proveniente de una familia de hugonotes (protestantes calvinistas franceses).

Reacciones alemanas y la libertad artística

Los hermanos Grimm en la película de GilliamBildunterschrift: Los hermanos Grimm en la película de Gilliam

Algunos se enojaron porque el título “The Brothers Grimm” es idéntico con la expresión que se usa para denominar a los literatos. Birgit Roschy también se enojó porque Gillian realizó un fabuloso caos con los cuentos de los Grimm que son más alemanes que cualquier otra cosa.

Creo que, nos guste la película o no, debemos respetar la libertad artística del cineasta que tiene todo el derecho a deformar, transformar, mezclar la historia como le plazca. Después de todo, no se trata ni de una película documental ni de una documentación periodística. Por eso les deseo que puedan sumergirse en el mundo fantástico de Gilliam sin preconceptos.

Susana Helfgot

viernes, 8 de mayo de 2009

PSICOLOGIA › SIMONE WEIL Y “EL CARACTER MORAL DE LA ANOREXIA”

“Imposible heroína”

A cien años del nacimiento de la pensadora, militante y mística Simone Weil –quien murió en Londres, tuberculosa, durante la Segunda Guerra Mundial, negándose a comer más que la ración permitida en la Francia ocupada–, su historia sugiere factores que podrían examinarse en la anorexia.




Simone Weil nació en París en 1909 y murió en Londres en 1943.




Por Luciana Micaela Ramos *

“Imposible heroína cuando para nosotros la vida real no ofrece modelo alguno. Pero querida intérprete de nuestro malestar. Querida acompañante cuando reflexionamos sobre lo que comemos cuando hay tantos sin pan; simple mente que no necesita reflexionar sobre la posibilidad de renunciar a la reflexión.”

Claudio Martyniuk,
Wittgenstenianas.
Filosofía, arte y política.

“Me intrigaba a causa de su gran fama de inteligencia y por su extraña vestimenta; deambulaba por los corredores de la Sorbona, escoltada por un grupo de ex alumnos de Alain; llevaba siempre en un bolsillo de su chaqueta un número de Libres propos y en otro un número de L’Humanité. Una gran hambre acababa de asolar a China y me habían contado que al enterarse de esta noticia se había echado a llorar: esas lágrimas forzaron mi respeto aun más que sus dones filosóficos. Yo envidiaba un corazón capaz de latir a través del universo entero. Un día logré acercarme a ella. Ya no sé cómo se inició la conversación; declaró en tono cortante que una sola cosa contaba hoy sobre la tierra: la Revolución que daría de comer a todo el mundo. Respondí de manera no menos perentoria que el problema no era hacer la felicidad de los hombres, sino encontrar un sentido a su existencia. Me miró de hito en hito: ‘Se ve que usted nunca ha tenido hambre’, dijo. Nuestras relaciones se detuvieron ahí. Comprendí que me había catalogado: ‘Una burguesita espiritualista’.”

Simone de Beauvoir,

Memorias de una joven formal.


Simone Weil, francesa de origen judío, de familia educada, agnóstica y burguesa. Fue profesora de filosofía, pacifista, militante sindical, defensora de los desheredados, obrera fabril, partidaria del Frente Popular durante la Guerra Civil española, campesina; más adelante, Simone Weil fue “tomada por Cristo” y fue entonces mística. Inclasificable, desconcertante, irritante, fascinante Simone, que siempre buscó la gracia divina, la belleza y justicia, reconociendo el dolor del otro, intentando desatar el nudo de la opresión y la desgracia.

Vivió su vida zambulléndose con una inusitada intensidad en los acontecimientos de su época. Afligiéndose y luchando junto a los vencidos, colocándose como sufriente en primera persona, un corazón “capaz de latir a través del universo entero”, escribió.

Mientras millones de refugiados anhelaban escapar de Europa, de salvar sus vidas, ella decidió dejar a su familia en la cómoda Nueva York para cruzar de vuelta el océano rumbo a Inglaterra, solicitando a sus contactos en la Resistencia misiones suicidas.

Murió en 1943, a los treinta y cuatro años, en un sanatorio de Ashford, lejos de su familia y amigos. Pese a los esfuerzos médicos por curarla, se rehusó a ser alimentada de la forma que se pretendía en los enfermos de tuberculosis. Anorexia voluntaria, trastornos alimenticios, un suicidio, como señalaron sus médicos.

Pero ¿qué diferencia a la joven adulta, que se negó a comer más de lo que figuraba en las cartillas de racionamiento de la Francia ocupada, de la niña de cinco años que rehusaba su porción de azúcar con la ilusión de enviarla a los soldados que luchaban por Francia?

Cualquiera que lea sus escritos de Londres y sus últimas cartas políticas, probablemente piense que son las palabras y los deseos de una suicida. En el último año de su vida anheló con vehemencia una posición peligrosa en la clandestinidad y anunció varias veces que el riesgo personal no sólo no sería un obstáculo para ella, sino que era incluso algo deseado. En una carta dirigida a su amigo y condiscípulo Maurice Schumann, que trabajaba con De Gaulle en los cuarteles de Francia Libre, le solicita una participación activa en la Resistencia en estos términos: “Aceptaría cualquier tarea provisional en cualquier lugar (...) Sólo que si se tratara de una función que no comportara un grado elevado de sufrimiento y peligro, no podría aceptarla más que a título provisional; de no ser así, la misma tristeza que me consume en Nueva York me consumiría en Londres y me paralizaría. Es una desgracia tener este carácter” (Weil, S., Escritos de Londres). Hasta que ingresó al hospital en 1943, tuvo la esperanza de que sería enviada a una misión riesgosa, lo cual nunca ocurrió. En su lugar, se le asignó una tarea de carácter intelectual, y si bien escribió con frenesí durante los últimos meses, se sintió frustrada.

Delgada hasta los huesos y físicamente debilitada, le fue diagnosticada la tuberculosis, con la prescripción médica de nutrirse y reposar, pero la tozudez de Weil fue imposible de quebrantar.

¿Por qué decidió racionar su ingesta cuando sabía que eso la podía matar? ¿Por qué no dejó de comer en absoluto? Tardó aproximadamente cinco meses en morir. Si hubiera tenido un afán de inanición, lo hubiera conseguido mucho antes. Comía, pero no lo suficiente y ésa era la preocupación que le transmitían los médicos que la atendían.

Su amiga y biógrafa Simone Pétrement escribió que era posible que hubiera exagerado la privación de alimentos en solidaridad con sus compatriotas franceses en la ocupación nazi. También señaló que “al llegar a Nueva York les dijo a sus padres: ‘No voy a comer más que en Marsella’”. En alusión a esta anécdota, el biógrafo Robert Coles (Simone Weil, Gedisa Editorial, Barcelona, 1999) se pregunta “por qué una mujer que entonces tenía treinta y dos años, capaz de una autosuficiencia tan impresionante como pensadora y de ser una solitaria tan orgullosa en la política, haría semejante confesión a sus padres”.

Esa dependencia de sus padres, en contraposición con su feroz autonomía intelectual, argumentativa, queda plasmada en las últimas cartas que le envía a su madre. Además de escribir sobre las cuestiones de rigor en un contexto de guerra, en las cartas siempre hay menciones del tipo: “Como bien”. Por ejemplo, en la carta del 15 de junio de 1943, ya diagnosticada de tuberculosis y luchando con sus médicos por la comida, escribió a su madre: “No os preocupéis de nada. Ni de mi alimentación. Os doy mi palabra de que como regularmente y de manera que a vosotros mismos os parecería bien...” (Escritos de Londres).

Su firmeza en la decisión de no comer abundantemente en el sanatorio era perfectamente coherente con toda una vida de austeridad alimentaria, pero no obstante ello, su muerte no puede dejar de leerse como un suicidio.

“¿Se puede ser consciente de morir?”, escribía Weil en su cuaderno en 1941, haciendo alusión al Testamento español de Arthur Koestler. “¿Crece con la proximidad de la muerte la incredulidad hacia ella?” (Cuadernos. Editorial Trotta, Madrid, 2001).

“La religión es alimento”

Dice el Evangelio de San Juan: “Yo soy el pan de vida. Sus antepasados comieron el maná en el desierto, pero murieron: aquí tienen el pan que baja del cielo, para que lo coman y ya no mueran. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá para siempre. El pan que yo daré es mi carne, y lo daré para la vida del mundo”. Los judíos discutían entre sí: “¿Cómo puede éste darnos a comer carne?” Jesús les dijo: “En verdad les digo que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tienen vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre vive de vida eterna, y yo lo resucitaré el último día. Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. Como el Padre, que es vida, me envió y yo vivo por el Padre, así quien me come vivirá por mí. Este es el pan que ha bajado del cielo. Pero no como el de vuestros antepasados, que comieron y después murieron. El que coma este pan vivirá para siempre”. Y en esta misma tesitura lo concibió Simone Weil: “La religión es una forma de alimento”, afirma en Formas de amor implícito a Dios.

Así también, en su ensayo “Desapego” (publicado como parte del póstumo La gravedad y la gracia), ella revisa dos maneras de renunciar a los bienes materiales; “Privarse de ellos en aras de un bien espiritual” y “concebirlos y tenerlos por condiciones de bienes espirituales (ejemplo: el hambre, el cansancio y la humillación ofuscan la inteligencia y entorpecen la meditación), y con todo renunciar a ellos”. Prosigue: “Sólo esta segunda clase de renuncia es desnudez espiritual (...) Renunciar a todo cuanto no sea la gracia, y no desear la gracia”.

Al respecto escribe Robert Coles: “Este giro dialéctico es implacable en su tenacidad. En su intento oscuramente formal de ‘descreación’, Simone Weil se esfuerza por ‘pasar a lo increado’, anuncia que ‘sólo poseemos aquello a lo que renunciamos’; suplica que ‘Dios le conceda que no pueda llegar a nada’; explica que ‘no debemos llegar a nada, debemos descender al nivel vegetal; sólo entonces Dios se convierte en pan’. Presumiblemente, en ese punto Simone Weil hubiera podido, por lo menos, comer, pero hubiera dejado de ser Simone Weil”.

El carácter moral

“Unicamente lo más elevado tiene derecho a ser saciado”, escribió Weil en “Ilusiones” (La gravedad y la gracia). Ella dejaba traslucir en muchas cartas y escritos una gran dureza con respecto a las infracciones morales que cometemos los seres humanos; a veces esa exigencia mutaba en una suerte de aburrimiento (e inclusive indulgencia) hacia esas mismas “faltas”. Su conciencia procuraba un absolutismo radical, sin correlato en el mundo “terrenal”. Siguiendo sus notas y escritos, no es de extrañar que una vida cómoda con sus padres le resultara tan “moralmente insoportable” –escribe– y que fuera preferible cualquier flagelo en su lugar. Como señala Robert Coles, “un ello enfrentado con semejante superyó encontraría prohibida cualquier vida cotidiana”. Y probablemente la comida era parte de esa cotidianeidad insoportable.

En La gravedad y la gracia, Weil escribe: “El hombre tiene en el exterior la fuente de la energía moral, como ocurre con su energía física (alimento, respiración). Como normalmente la encuentra, le parece que –igual que en el ámbito de lo físico– su ser lleva en sí el principio de su conservación. Sólo la privación hace que se sienta la necesidad. Por eso, en caso de privación no puede dejar de orientarse hacia algo que sea comestible. Un único remedio para ello: una clorofila que permitiera alimentarse de luz. (...) No juzgar. Todos los defectos son iguales. No hay más que un defecto: carecer de la facultad de alimentarse de luz. Puesto que, abolida esa facultad, todos los defectos son posibles”. En otro ensayo del mismo libro, va aún más allá: “La carne es peligrosa en la medida en que se niega a amar a Dios, pero también en la medida en que se entromete indiscretamente en ese acto de amarle”.

Simone Weil nos recuerda a los gnósticos de la antigüedad, y si hiciéramos una revisión más extensa de su obra religiosa, con más razón la podríamos insertar en este campo. El gnosticismo es una rama heterodoxa del cristianismo primitivo, según la cual los iniciados no se salvan por la fe en el perdón gracias al sacrificio de Cristo, sino que lo hacen mediante la gnosis, o conocimiento introspectivo de lo divino, que es un conocimiento superior a la fe. Es una creencia dualista: el bien frente al mal, el espíritu frente a la materia, el alma frente al cuerpo. En esta dualidad la podemos hallar a Simone Weil, y quizás allí podamos entender el porqué de esas contradicciones que muchos le han reprochado.

Lucrecia Rovaletti (“La ascética y la anorexia mental”, en Revista de Pensamiento: Relaciones, 2001) señala que “el gnóstico se encuentra en una situación altamente paradojal, ya que confiesa sin reserva su pertenencia al mundo mientras por otra parte la niega. Del mismo modo expresa una constante acusación y una incesante protesta de inocencia. La fórmula inicial ‘Yo estoy en el mundo, pero yo no soy del mundo’, es la fórmula fundamental que define tan extraña relación”.

Esta disociación entre la vida en la tierra y un “verdadero destino ultramundano” es lo que genera esa extranjeridad, esa sensación de ser una rara avis en todos los ámbitos, esa actitud de trascendencia de los estratos más cotidianos para todos.

Dice Rovaletti: “Más aún, el menosprecio del mundo es tan radical que lo lleva también a desconfiar de la psique mundana, para buscar ser un pneuma, puro espíritu. La psique será la envoltura terrena del pneumaespíritu. Recordemos aquí la metáfora de Ireneo de Lyon, para quien el espíritu en la psique es como el oro en el barro: el elemento espiritual es imposible que se corrompa, así como el oro no puede ensuciarse con el barro. De este modo puede existir una contigüidad entre la pureza (pneuma) y la impureza (cuerpomundo) sin que pueda dar lugar a suciedad alguna”.

¿Será que Simone Weil borraba de su cuerpo la huella del apetito humano, mundano? Aquí abajo, una extranjera en el exilio. Como Ulises despertando en un país desconocido, deseando su patria (Itaca, Dios) con un dolor desgarrador.

* Becaria doctoral en el Instituto de Investigaciones Gino Germani, Facultad de Ciencias Sociales de la UBA.



domingo, 3 de mayo de 2009

ETERNO RESPLANDOR DE UNA MENTE SIN RECUERDOS
(Eternal Sunshine Of The Spotless Mind)

Estados Unidos, 2004


Dirigida por Michel Gondry, con Jim Carrey, Kate Winslet, Elijah Wood, Mark Ruffalo, Kirsten Dunst, Tom Wilkinson.



La cuestión de la autoría cinematográfica es desde hace ya décadas uno de los asuntos centrales de la crítica fílmica; las instituciones críticas seleccionan, bautizan y enaltecen año a tras año a nuevos autores (europeos, estadounidenses) para colocarlos en lo más alto del olimpo cinematográfico: Sofía Coppola, Wes Anderson y Paul Thomas Anderson son algunos de los talentosos-electos-realizadores; todos ellos han escrito o co-escrito los guiones de las películas que los llevaron a su lugar de privilegio.

Menos común (y prácticamente inusual) es que se incluya por estos días a un guionista en el selecto grupo de autores-del-cine. Menos común aun es que no sólo la crítica especializada sino también el público señale y reconozca a un guionista de la industria como a una figura a la cual seguir, película tras película. Este es el caso de Charlie Kaufman, autor de los guiones de los dos ingeniosos films de Spike Jonze (¿Quieres ser John Malkovich?, 1999; El ladrón de orquídeas, 2002); autor del guión del film del que en este momento nos encargamos: Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, dirigido por el francés Michel Gondry. Se hace entonces hincapié en la figura de Kaufman en tanto sus característicos rasgos de escritura se perciben claramente en sus –hasta ahora– cuatro guiones originales y en tanto Eterno resplandor... plasma claramente el universo del guionista.

Comedia romántica, melodrama surrealista en clave de ciencia ficción, la segunda película de Gondry plantea la posibilidad tecnológica de borrar de la propia mente los recuerdos de personas alguna vez queridas, incluso la posibilidad de borrar a las personas mismas. Este es el punto de partida (y de llegada) de una película que bucea en la psiquis protagónica, en los recuerdos, traumas y humillaciones de Joel Barish (Jim Carrey), quien se propone borrarse a una chica, se arrepiente en el mismo proceso de borrado y libra una batalla cuerpo a cuerpo entre su mínimo grado de conciencia-voluntad y la tecnología blanqueadora que –estando inconsciente– lo excede. Como en Malkovich, Kaufman propone para esta historia una trama de giros, frenazos y vericuetos filosóficos; esta vez le suma saltos temporales diversos que resultan en una narración frahttp://www.cineismo.com/criticas/eterno-resplandor-de-una-mente-sin-recuerdos.htmgmentaria.

Virus - Pronta Entrega (1985)


Música de Virus e imágenes de la película "Eterno resplandor de una mente sin recurerdos"




No se puede bajar el video, así que vayan a:

Fuente: http://www.youtube.com/watch?v=e1E_U4D5jz0

miércoles, 29 de abril de 2009

Batracomiomaquia

Batracomiomaquia
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La Batracomiomaquia (del griego antiguo βάτραχος, ‘rana’, μῦς, ‘ratón’, y μάχη, ‘batalla’) o la Batalla de las ranas y ratones es una épica cómica o parodia sobre La Ilíada, atribuida definitivamente a Homero por los romanos, pero obra, según Plutarco,[1] de Pigres de Halicarnaso, el hermano (o hijo) de Artemisia, reina de Caria y aliada de Jerjes. Sin embargo, algunos autores modernos la atribuyen a un poeta anónimo de la época de Alejandro Magno.[2]

La palabra «batracomiomaquia» ha llegado a significar ‘disputa estúpida’. La traducción alemana, froschmäusekrieg, ha sido usada para describir disputas tales como la surgida entre la Escuela de Matemáticas y la de Sociología del Instituto de Estudios Avanzados de Princeton.

Trama

Un ratón que bebía agua de un lago se encontró con el Rey Rana, quien le invitó a su casa. Mientras el Rey Rana cruzaba nadando en lago, con el ratón sentado en su espalda, se enfrentaron a una espantosa serpiente acuática. La rana se sumergió, olvidándose del ratón, y éste se ahogó. Otro ratón fue testigo de lo ocurrido desde una orilla del lago, y corrió a contar a todos lo que había visto. Los ratones se prepararon para la batalla como venganza por la traición del Rey Rana y enviaron un heraldo para proponer a los dioses que eligiesen bando, y específicamente a Atenea para que les ayudase. Atenea rehusó, diciendo que los ratones le habían hecho muchas travesuras. Finalmente los dioses decidieron permanecer como espectadores en lugar de involucrarse. Se libró la batalla y los ratones fueron más fuertes. Zeus invocó a un ejército de cangrejos para evitar la completa destrucción de las ranas. Impotentes ante sus pinzas acorazadas, los ratones se retiraron, finalizando al ocaso la guerra de un solo día.

Contenido

El poema se compone de aproximadamente 300 hexámetros; el número varía variando dependiendo de los versos que interpolen los estudiosos de la métrica. El proemio del drama (versos 1–8) anuncia una guerra inmensa narrada en un lenguaje épico que contrasta con la insignificancia de los animales que lo protagonizan, lo que proporciona un toque cómico. Posee influencias de la fábula esópica de «la rana y el ratón» (n.º 302, casa de la rata), que narra cómo una vez el príncipe de los ratones Robamigas (en griego Psicharpax: todos los nombres son figurados) sació su sed en un estanque, y entonces el rey de las ranas Hinchamejillas (Physignathos) aparece en escena preguntándole por su origen y sexo (13–23). Existe una similitud entre estas ranas y las criaturas que habitualmente pone en escena Homero (24–55).

En respuesta Hinchamejillas invita a Robamigas a visitar su reino, pero sin embargo él quiere abandonar el estanque (56–81). De repente aparece una serpiente de agua, lo que asusta a Hinchamejillas, que se sumerge en el agua y que deja abandonado a Robamigas, quien hace votos de venganza (82–99). La escena es contemplada por un ratón rico denominado Ricamesa (Leichopinax), que posteriormente lo narra a la comunidad ratuna, lo que enfada al padre de Robamigas, el rey de los roedores, Roepán (Troxartes; 100–107).

En una asamblea general los ratones deciden vengarse de las ranas con una campaña militar bajo el mando de Roepán, equipándose para tal fin (108–131). En un concilio, el rey de las ranas, Hinchamejillas, decide poner a las ranas en armas (132–167). Desde este instante se puede observar un paralelismo entre los requerimientos a los dioses, ya que los ratones envían a Zeus un heraldo para que se ponga de su parte e invocan a Atenea para que les proteja. Zeus invoca a todos los dioses: entre todos se pretende que la guerra tenga final neutral (168–201). Así, Zeus abre el campo de batalla.

La descripción posterior es de los detalles de la batalla (202–259): Homero enfrenta en la lucha a los dos héroes individuales. La descripción final de la lucha es confusa debido al cruce de muchos textos traducidos e insertados en las traducciones antiguas.

Tras muchos esfuerzos diversos durante la batalla, parece estar inclinada al éxito de los ratones gracias al «gran rendimiento» (Aristie) del ratón Robamendrugo (Meridarpax), lo que forzó a huir a las ranas (260–269). Zeus ve en este momento la destrucción de las ranas y pide a los dioses que intervengan. Así lo hacen bajo el consejo del dios Ares, a pesar de los cual su fuerza no es suficiente para poner fin a la batalla (270–284). Ares propone a Zeus el lanzamiento de su terrible trueno, pero a pesar de la «inmensa sacudida sobre el Olimpo», no se puede detener a los ratones (285–292). Finalmente Zeus envía un ejército de cangrejos y camarones) y parece que la ayuda tiene éxito, huyendo los ratones despavoridos (293–303). «Tan pronto se ocultó el sol, la magia de la guerra y del día se habían esfumado.»

Fuente:http://es.wikipedia.org/wiki/Batracomiomaquia




LA GUERRA DE LAS RANAS Y LOS RATONES


El presente documento llamado Codex Huicalcensis fue adquirido en subasta de las Galerias Goldies de Londres, en 1984. Su dueño anterior fue Edward of Mills, cuyo ancestro adquirió el documento en un monasterio de Capadocia después de la Primera Cruzada, en 1095. Se piensa que es copia de más o menos el Siglo IV aC de un ejemplar ya inexistente.




Al comenzar esta primera página, ruego al coro del Helicón que venga a mi alma para entonar el canto que recientemente consigné en las tablas, sobre mis rodillas —una lucha inmensa, obra marcial llena de bélico tumulto— deseando que llegue a oídos de todos los mortales cómo se distinguieron los ratones al atacar a las ranas, imitando las proezas de los gigantes, hijos de la tierra. Tal como entre los hombres se cuenta, su principio fue del siguiente modo:


Un ratón sediento, que se había librado del peligro de una comadreja, sumergía su ávida barba cerca de allí, en un lago, y se refocilaba con el agua dulce como la miel cuando le vio una vocinglera rana, que en el lago tenía sus delicias y le habló de esta suerte:



—Forastero, ¿quién eres? ¿De dónde viniste a estas riberas? ¿Quién te engendró? Dímelo todo sinceramente: no sea que yo advierta que mientes. Si te considerare digno de ser mi amigo, te llevaré a mi casa y te haré muchos y buenos presentes de hospitalidad. Yo soy Hinchacarrillos y en el lago me honran como perpetuo caudillo de las ranas: crióme mi padre Lodoso y me dio a luz Reinadelasaguas, que se había juntado amorosamente con él a orillas del Erídano. Pero noto que también eres hermoso y fuerte, más aún que los otros; y debes de ser rey portador de cetro y valeroso combatiente en las batallas. Mas ea, declárame pronto tu linaje.



—¿Por qué me preguntas por mi linaje? Conocido es de todos los hombres y dioses y hasta de las aves que vuelan por el cielo. Yo me llamo Hurtamigas, soy hijo del magnánimo Roepán y tengo por madre a Lamemuelas, hija del rey Roejamones. Pero, ¿cómo podrás conseguir que sea tu amigo, si mi naturaleza es completamente distinta de la tuya? Para ti la vida está en el agua, mas yo acostumbro roer cuanto poseen los hombres: no se me oculta el pan floreado que se guarda en el redondo cesto; ni la gran torta rociada de sésamo; ni la tajada de jamón; ni el hígado, dentro de su blanca túnica; ni el queso fresco, de dulce leche fabricado; ni los ricos melindres, que hasta los inmortales apetecen; ni cosa alguna de las que preparan los cocineros para los festines de los mortales, echando a las ollas condimentos de toda especie.




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Fuente: http://www.homero.com.mx/Obras_Menores/Batracomiomaquia/06.html

All the Invisible Children




All the Invisible Children [clausura] / All the Invisible Children [closing film]
Varios directores

116 minutos / 35 mm. / Francia, Italia / 2005

V.O. Mandarín, inglés, italiano, po / Subt. Español


Sinopsis
Tanza, un joven de sólo doce años, lucha por la libertad. Uroš está a punto de salir de un reformatorio juvenil. Blanca, una adolescente de Brooklin cuyos padres son drogadictos acaba descubriendo que es seropositivo. Bilu y João sobreviven como 'niños de la calle' de São Paulo. Jonathan, un fotógrafo de prensa desilusionado, redescubre la esencia de la vida a través de la infancia. Ciro y su amigo Bertucciello asaltan a un motorista para robarle su rolex y emprenden una huida hacia una infancia verdadera. Song Song y Little Cat viven dos vidas paralelas en circunstancias opuestas.
Varios directores

Varios directores
Mehdi Charef, Emir Kusturica, Spike Lee, Katia Lund, Jordan Scott & Ridley Scott, Stefano Veneruso, John Woo.

Mehdi Charef
Orán (1952). Director, escritor. Filmografía selec.: “La Fille de Keltoum” (2002), “Té en el harem de Arquímedes” (1985).

Emir Kusturica
Sarajevo (1954). Director, productor. Filmografía selec.: “La vida es un milagro” (2004), “Gato negro, gato blanco” (1998).

Spike Lee
Atlanta (1957). Director, productor. Filmografía selec.: “Hora 25”(2002), “El verano de Sam” (1999), “Malcolm X” (1992).

Katia Lund
São Paulo (1966). Directora, guionista. Filmografía selec.: “Ciudad de Dios” (2002), "Cidade dos Homens" (2002).

Jordan Scott & Ridley Scott
Se trata de la primera vez que el director y productor Sir Ridley Scott (South Shields, GB, 1937) y su hija Jordan, directora conocida por sus videoclips musicales, dirigen juntos.

Stefano Veneruso
Italia (1968). Director y productor. Filmografía: “I'm Sophie and You?” (1998), “Effetto Lunare” (1998) y “Strani Accordi” (2001).

John Woo
China (1946). Filmografía selec.: “Paycheck” (2003), “Misión Imposible” (2000), “Blanco humano” (1993).


Créditos
Dirección: Varios directores
Guión: Mehdi Charef, Stribor Kusturica, Cinque Lee y Joie Lee, Katia Lund y Eduardo Tripa, Jordan Scott...
Producción: MK Film Productions and RAI Cinema
Productor: Bruno Hodebert, Emir Kusturica, Spike Lee y Mike Ellis, Caio Gullane, Sookie Foster y Frances McGive
Montaje: Yannick Kergoat, Svetouk Miça Zajc, Barry Alexander Brown, Stevan Santos, Dyan Williams, Ugo de Ross
Fotografía: Phillipe Brelot, Milorad Glušica, Cliff Charles, Toca Seabra, James Whitaker, Vittorio Storaro, Zeng
Música: Rokia Traore’; Stribor Kusturica, Zoran Marijanoviç, Dejan Sparavalo y Nenad Jankovic; Terence Blanc
Intérpretes: Adama Bila, Uroš Milovanovic, Hannan Hodson, Vera Fernandes, Francisco Anawake de Freitas, David Thewlis, Daniele Vicorito, Zhao Zicun, Qi Ruyi
Contacto: Adriana Chiesa Enterprises
Via Barnaba Oriani, 24
00197 Roma - Italia
Tlf: (+39) 068086052
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Fuente:http://geometrus.com/blog/index.php?blogid=1&archive=2006-11