martes, 2 de noviembre de 2010

La isla del tesoro

La isla del tesoro


La Isla de los Inventos, en Rosario, es un enorme espacio recreativo/educativo donde las chicas y los chicos –codo a codo con los adultos– pueden pintar, leer, disfrazarse y hasta fabricar objetos, entre muchas otras actividades. Un mundo en el que el placer del juego está asociado al desarrollo creativo –de inventar se trata– y al ejercicio de la memoria.

Miro jugar a un niño. Se demora en uno de esos juegos que a los mayores nos parecen tontos. La escena, de la que no puedo apartar la vista, desencadena en mí complejos pensamientos sobre la infancia y los juegos. Para el niño, en tanto, las cosas son más simples: él juega. Juega sin saber, ni está interesado en saberlo, qué es la infancia y qué son los juegos” (Alberto Giordano, 1988).

Niños y niñas que simplemente juegan, viviendo su infancia sin ningún interés por develar su misterio; y adultos que los miran —como el rosarino Alberto Giordano—, sin poder apartar la vista, evocando recuerdos de la propia niñez. Esta escena se multiplica en los distintos rincones de La Isla de los Inventos, un espacio recreativo–educativo de 5.140 metros cuadrados cubiertos, pensado para el encuentro de chicos y grandes, tal como señala el logo del lugar.

La Isla de los Inventos fue inaugurada por la Municipalidad de Rosario en septiembre de 2003, y está bajo la coordinación general de María de los Angeles “Chiqui” González, directora de teatro y docente. Concebida como un lugar para ser visitado por contingentes escolares pero también por el público en general, recibe cada semana alrededor de 1.200 chicos (sin contar los sábados y domingos).
La Isla no es un centro cultural, una biblioteca, un taller de plástica o un club. No obstante, allí las chicas y los chicos juegan, trepan, leen, escriben, dibujan, colorean, fabrican objetos, se disfrazan, miran, piensan, preguntan, responden y, haciendo honor al nombre del lugar, inventan. Y los adultos, mientras tanto, los acompañan, miran, cuidan, retan y, si tienen ganas, también pueden ponerse a jugar. Para que todo esto suceda, este lugar espera a sus visitantes con muestras itinerantes y visitas guiadas. Pero también es posible –y recomendable— perderse un poco y ensayar recorridos incompletos, desordenados, como el que a continuación se presenta.

EL TREN SE VA

La Isla de los Inventos está emplazada en la vieja Estación Rosario Central, construida en 1870. Gracias al furor del reciclaje, la antigua estación de trenes conserva los altísimos techos, las columnas de hierro y las arcadas; así como las boleterías y los andenes, convertidos estos últimos en territorio de muestras, exposiciones y juego. El típico verde inglés de las boleterías convive con naranjas, amarillos, rojos y azules, que sirven para confirmar que La Isla de los Inventos es de esos lugares intencionalmente pensados para que entren por los ojos.

En el 2003, La Isla fue inaugurada con una exposición interactiva llamada “Trenes de agua y barcos de riel”. Los trenes, pero sobre todo los barcos —y más aún los granos que llegaban sobre rieles y salían por el agua—, dieron a Rosario la fisonomía que la hizo merecedora del seudónimo de “Chicago argentina”. La versión oficial indica que este apodo tuvo que ver con que la bolsa de cereales rosarina llegó a fijar cotizaciones a nivel mundial. Pero el relato popular recuerda que se trataba de una “mini Chicago” por el florecimiento de los burdeles, la mafia y el rufianismo. Recuperando estas historias, y en diálogo con aquel mito que dice: “Los argentinos bajamos de los barcos”, los coordinadores de aquella exposición, vestidos con gorras de guarda y silbato en mano, invitaban a los chicos a hacer un viaje al pasado.Valijas, fotos, vestidos, catres, perchas, cuadernos de viaje, siluetas y los más variados objetos permitían algo así como jugar a los inmigrantes; evocando, entre otras cosas, la vida en los conventillos de los abuelos y bisabuelos españoles, italianos y judíos.

CRUCE DE LENGUAJES

La idea rectora de La Isla de los Inventos es el cruce de lenguajes, y quienes están a cargo de diseñar los dispositivos lúdicos y educativos, se enfrentan una y otra vez con el desafío de combinar letras, ciencias, artes, oficios y tecnología. “Es bastante complicado armar las muestras, porque las disciplinas suelen concebirse de manera separada; el cruce de lenguajes es todo un esfuerzo”, comenta una de las coordinadoras generales, Yanina Zonni.

La Isla propone inventar involucrando al cuerpo –históricamente negado, vigilado y reprimido por la educación escolar, al igual que los inventos–, oliendo, tocando, escuchando, probando, podrán decir los adultos. Pero los niños y las niñas, a simple vista, no hacen otra cosa que jugar y pasarla bien.

En uno de los módulos, llamado “El color del sentido”, un nene acaba de escribir/pintar con témpera violeta un nombre —tal vez el suyo— y se dispone a colgar su obra con un ganchito en una reja para que se seque. Una de las consignas de este espacio es escribir palabras eligiendo colores. “La figura del coordinador es importante porque puede sugerir algunas operaciones un poco más arriesgadas. Por ejemplo, en este módulo, los chicos tal vez pintarían la palabra sol con amarillo. El coordinador no va a intentar que el sol sea de otro color, pero sí va a sugerir que piensen qué color tiene la palabra mamá, la palabra vacaciones, el propio nombre. Con un mismo dispositivo se pueden hacer muchos juegos, y lo que intentamos es que la consigna los lleve por un lugar más interesante, más creativo”, dice Yanina.

Llaman la atención, sobre el piso negro, unos senderos hechos con piedras grises que transmiten algo de frío y contrastan, a propósito, con el resto de los espacios de La Isla. Un cartel dice que este lugar se llama “La palabra clandestina” y que se trata de un “Homenaje a los que sufrieron persecución, cárcel o muerte por motivo de sus palabras o acciones”. La consigna es retirar las piedras y desocultar las escrituras que hay debajo para luego, con esas mismas piedras, construir una “instalación sensible” con la finalidad de recordar. La operación de rescatar palabras censuradas por la dictadura militar involucra al cuerpo y permite concebir la memoria como un acto que excede lo estrictamente intelectual: para poder leer “Los dinosaurios pueden desaparecer”, “Cómo gasto paredes recordándote”, “Tantas veces me mataron, tantas veces me morí” hay que agacharse, recoger una piedra, y luego decidir qué hacer con ella. Pero para que los chicos conviertan esta especie de cementerio de palabras en pequeños monumentos recordatorios, seguramente harán falta algunas palabras adultas explicando quiénes son los dinosaurios, o quién dijo alguna vez “Algo habrán hecho” (¿quiénes?) o “Por algo será”. El encuentro entre chicos y grandes deja de ser un eslogan para convertirse en una necesidad.

LA FÁBRICA

Al costado de los andenes está “La fábrica”. Su programa inaugural fue “Nace un juguete”; y con tornos, serruchos, lijas y pinturas se elaboraban motitos y autitos de madera. En las mismas mesadas largas, ahora está instalada la muestra “Homenaje al mundo del papel”. “La idea es humedecerse un poco las manos y entrar en el tiempo del proceso de construcción de una hoja de papel”, dice Andrea, otra de las coordinadoras. Y agrega: “Los papeles tienen un tiempo de secado, entonces los chicos no van a jugar con la hoja que hicieron. Ahí es donde la producción de la fábrica se vuelve colectiva, porque los chicos trabajan con papeles que hicieron otros y, al mismo tiempo, saben que otros van a jugar con los papeles que hicieron ellos. Nos interesa promover la construcción con otros, la posibilidad de sentarse en la misma mesa con alguien desconocido, pasar un rato, encontrarse con gente”.

En “La fábrica”, además de papel reciclado, los chicos pueden hacer tacos de madera, grabados y tarjetas.También está “El mundo del papel”, que es un gran bosque donde se utilizan papeles, tijeras y clips para realizar figuras, móviles, objetos. “No trabajamos con un lineamiento. Por ahí los chicos ven el agua y dicen ‘Yo no me quiero mojar’, entonces se van a hacer tacos, o van a ‘El mundo del papel’. El recorrido lo inventan ellos y la idea es tratar de no dirigir su mirada, que ellos observen y jueguen a lo que tengan ganas de jugar”, finaliza Andrea.

¿Por qué se decidió que todo esto sucediera en un espacio llamado isla? Las islas remiten principalmente a la desconexión, y esta metáfora ha sido por años uno de los descalificativos preferidos para nombrar a aquellas escuelas que cerraban sus puertas a la realidad de todos los días, negando el entorno circundante.

Pero las islas, en el imaginario, son también la promesa de salvación en un naufragio, y tal vez sea este el significado predominante en estos tiempos tormentosos. La Isla de los Inventos es un lugar desconectado a propósito, sí, pero no por falta de compromiso sino con la voluntad de promover, desde allí, invenciones renovadas.

UN LUGAR PARA OTRAS INFANCIAS

Para explicar qué es la infancia, no alcanza con decir que es un tiempo cronológico de la vida. No solo por aquel viejo dicho que afirma que la edad se lleva en el alma, sino porque la realidad cotidiana muestra todos los días que la niñez ya no es lo que era. Así como hay chicos y chicas que parecen dejar de serlo demasiado rápido por llevar una vida de adultos (porque trabajan, se cuidan solos, cuidan a otros), hay otros que también se desconocen como niñas y niños porque desafían con su “saber demasiado” los saberes de los grandes.

¿Qué espacios y tiempos pedagógicos y recreativos ofrecer a estos nuevos niños? Por ejemplo, ¿qué significa para un niño o una niña una fábrica, en un país con tantas fábricas cerradas? ¿Cuál es el sentido de hacer vivenciar a los niños el carácter colectivo de la producción? “La fábrica” de La Isla de los Inventos es uno de los espacios que más entusiasma a los chicos, ¿por qué será? ¿Porque se pueden conectar con el trabajo de transformar la materia, de hacer de algo otra cosa diferente? ¿O porque la angustia del desempleo se desmiente por un rato? ¿O será sencillamente porque es uno de los juegos más divertidos y nada más?

La Isla de los Inventos no se propone romantizar la etapa infantil, pretendiendo volver a un tiempo pretérito de supuesta inocencia y no saber. Por el contrario, se trata de un espacio que incita a la emergencia de preguntas más o menos incómodas, inquietudes, tal vez temores; y los adultos son los encargados de poner algunas de las palabras que a veces no están y hacen falta. La Isla permite que los chicos puedan ampliar el abanico de respuestas ante la vieja pregunta ¿qué querés ser cuando seas grande?, expandiendo las contestaciones pero también, ojalá, las posibilidades de llegar a serlo.

Ana Abramowski

lunes, 1 de noviembre de 2010

Dilma Rousseff: la primera presidenta de Brasil

El ballottage / Llega al poder una ex guerrillera

Dilma Rousseff: la primera presidenta de Brasil

La candidata oficialista venció con amplitud al socialdemócrata Serra y será la sucesora de Lula; emocionada, agradeció el respaldo del mandatario, crucial para su victoria

Lunes 1 de noviembre de 2010 | Publicado en edición impresa
Dilma Rousseff: la primera presidenta de Brasil
Dilma y la plana mayor del PT, en Brasilia, durante el festejo de anoche de su partido por el triunfo ante Serra. Foto EFE

Leandro Uría
Enviado especial

BRASILIA.- Tal como anticipaban las encuestas, Dilma Rousseff, la candidata del Partido de los Trabajadores (PT, en el gobierno), se convirtió ayer en la primera mujer que presidirá Brasil, al vencer en el ballottage con un 56% de los sufragios (55,7 millones de votos), a su rival socialdemócrata, José Serra, que logró el 44% de los votos (43,6 millones).

De este modo, Rousseff, una economista de 62 años de ascendencia búlgara, que fue guerrillera y estuvo en prisión entre 1970 y 1973, cuando sufrió torturas reiteradas, se transformará el 1° de enero próximo en la sucesora del presidente Luiz Inacio Lula da Silva, un ex sindicalista metalúrgico que no terminó la escuela primaria y que en casi ocho años de presidencia siguió con la transformación del país que había iniciado su antecesor, Fernando Henrique Cardoso, hasta volverlo una de las principales potencias emergentes del mundo.

Al igual que en la primera vuelta (en la que Rousseff logró un 47% de los votos, 14 puntos más que Serra), la votación, que se realiza por medio de urnas electrónicas, sorprendió por lo rápida y ordenada: los resultados estuvieron una hora y cuatro minutos después del cierre de la última urna, lo que fue considerado "un récord mundial" por el Tribunal Superior Electoral de Brasil.

"Agradezco a los brasileños y brasileñas la confianza que depositaron en mí. Prometo honrar su confianza", dijo anoche Dilma en las primeras declaraciones a la prensa tras la difusión de los resultados, mientras salía del Palacio la Alvorada, donde esperó con Lula los resultados, que al final de la jornada arrojaron el dato de que la abstención fue de un récord de 21,5%. En la primera vuelta había sido del 18%.

Dilma Rousseff: la primera presidenta de Brasil
1 de 9 - La candidata oficialista llegó a la presidencia tras vencer a José Serra en ballottage - Foto: Reuters

"Recibí la misión más importante de mi vida. Es una demostración del avance democrático de nuestro país, porque por primera vez una mujer presidirá Brasil", dijo anoche Rousseff, la duodécima mujer en llegar al poder en América, en su primer discurso como presidenta electa. Se comprometió a honrar a las mujeres, erradicar la miseria, valorizar la democracia y procurar "la más amplia libertad religiosa y de prensa".

Sobre las 22.40 locales, Serra, que ya había sido derrotado por Lula en las elecciones de 2002, reconoció su derrota y felicitó a Rousseff, en un discurso en el comité del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) en San Pablo. "Estoy muy agradecido a los 43,6 millones que votaron por mí. No puedo hablar de frustración, sí de confianza y de esperanza", dijo Serra.

Más allá de que carece del carisma de Lula, cuya gestión es respaldada por el 83% de los brasileños, Dilma logró consagrarse con un mensaje simple: prometió continuar con las políticas de Lula (con el eje en la justicia social y en la reducción de la pobreza), pero con un estilo propio para desarrollar lo que denominó "un Brasil con alma y corazón de mujer".

Para ello contó con el apoyo incondicional del mandatario, presente en interminables actos de campaña. A pesar de que fue la primera vez que se presentó para un cargo electivo, esta economista con fama de técnica "dura e implacable", que se convirtió en la mano derecha de Lula tras desempeñarse como su ministra de Energía y jefa de gabinete, logró ayer el triunfo electoral más resonante al que pueda aspirar un político en este país. Al igual que Lula, la presidenta electa de Brasil se presenta como una "luchadora", un perfil que atrae mucho al electorado brasileño.

Gobernará un país en franco ascenso: durante sus casi ocho años del mandato, el gobierno de Lula logró sacar a 23 millones de personas de la pobreza, mientras que la economía, que este año se expandirá un 7,5%, crece en forma sostenida.

Brasil vive hoy un boom de consumo y capta millonarias inversiones extranjeras, fogoneadas en parte por el descubrimiento de cuantiosos yacimientos petrolíferos submarinos, conocidos como presal. En 2014, el país será sede del Mundial de Fútbol, y dos años después, de los Juegos Olímpicos. Para ese entonces, será, según las estimaciones, la quinta economía mundial.

Para Dilma no fue un camino fácil. Virtual desconocida para la mayoría de los brasileños, necesitó una transformación total de su imagen, en la que participó un equipo de asesores de marketing, peinadores, vestuaristas y cirujanos plásticos.

Pero la clave estuvo en el apoyo incondicional que recibió de Lula, que anoche, por primera vez desde que comenzó la campaña, resignó el alto perfil que mantuvo a pesar de la catarata de críticas y dejó el escenario libre para Dilma y su compañero de fórmula, Michel Temer.

"Serra sale empequeñecido. El hizo una campaña agresiva contra Dilma, que fue víctima del prejuicio contra la mujer", había dicho Lula al votar. "No considero participar de nuevo", afirmó después, al ser consultado sobre la posibilidad de postularse en 2014.

Serra, que apenas se difundieron los primeros resultados llamó a su rival para felicitarla, dijo anoche en su discurso que los votos que recibió representan una "victoria estratégica" y anticipó una dura oposición. "Para los que nos imaginan derrotados, quiero decir: apenas estamos comenzando una lucha", afirmó. Al votar, el propio Serra había admitido que durante la campaña enfrentó una "batalla desigual" y subrayó la necesidad de una alternancia en el poder.

Anoche todo eso había quedado atrás. En la Explanada de los Ministerios, la amplia avenida flanqueada por edificios vanguardistas, todo era fiesta: miles de partidarios del PT esperaban a Dilma haciendo flamear sus banderas y celebrando eufóricos bajo la lluvia. Tal vez así lo había soñado Oscar Niemeyer, el arquitecto que diseñó esta ciudad en un intento de darle a Brasil una capital acorde con su vocación de gran potencia, que hace unos días anticipó que apoyaría a Dilma en estos comicios.

"Bienvenida al club", dijo Cristina

  • La presidenta Cristina Kirchner llamó anoche por teléfono a Dilma Rousseff para felicitarla por el triunfo. "Bienvenida al club de las compañeras de género", le dijo, y destacó el significado de su victoria "para la continuidad" del proceso político en la región.

"Señora de" una película de Patricia Ferreira - Estreno en España el 5 de noviembre de 2010

domingo, 31 de octubre de 2010

A 75 años de la quema de libros, los nazis aún ganan

A 75 años de la quema de libros, los nazis aún ganan

1COMENTARIO

QuemaAlemania se preparar para recordar este 10 de mayo el 75 aniversario de la quema de libros de laBebelplatz de Berlín. Culminando el proceso de purga que el partido Nazi había estado realizando desde su llegada al poder en los círculos intelectuales y académicos, miles de libros de autores “peligrosos” y “antigermánicos” fueron arrojados a la hoguera por los voluntarios de las SA y ciudadanos corrientes, en una forma de aquelarre que retrotrajo a Europa a épocas más oscuras, aunque quizás no tanto como las que estaban por venir. Desde su atril Goebbels, maestro de orquesta, proclamaba que Alemania comienza a limpiarse interna y externamente…

Cuenta la leyenda que Sigmund Freud comentó al enterarse: Es un gran progreso con respecto a la Edad Media. Ahora queman mis libros pero entonces me hubieran quemado a mi.Tres cuartos de siglo después, los alemanes descubren con rubor que los nazis lograron, al menos en cierta medida, su objetivo. No acabaron con Freud, Bertolt Brecht o Heinrich Mann, pero si consiguieron hacer desaparecer la obra de numerosos autores contemporáneos menores.


Es por ello que el Consejo de Cultura alemán se ha propuesto dedicar el 75 aniversario de tan triste acontecimiento a la recuperación de la memoria histórica y bibliográfica de esos autores. El ensayista Volker Weidermann, autor de El libro de los libros quemados, ha desenterrado a 131 de estos escritores. De sus nombres sólo nos suenan unos pocos: Lion Feuchtwanger, Emil Ludwig. Heinrich Mann, Theodor Plevier, Erich Maria Remarque, Arnold Zweig…. Y es cierto que la mayoría no hubiera pasado a la historia por su trabajo. Pero Weidermann justifica su reivindicación con una cita de Philip Roth: Todos los escritores quemados por el III Reich fueron dignificados por las llamas.

Los motivos para verse incluídos en la lista negra elaborada por el bibliotecario Wolfgang Hermann fueron diversos. Algunos como Zweig fueron condenados por promover el pacifismo, otros por sus tendencias comunistas o socialistas, otros, simplemente, por cultivar un modernismo revolucionario y librepensador que irritaba a los nazis. Aunque el billete estrella para la hoguera era, evidentemente, el de ser judío. Es lo que le sucedió a Arthur Holitscher, un oscuro escritor de principios de siglo que, como señala Weidermann, conoció la imortalidad de una manera irónica: sirviendo de modelo para el grotesco Detlev Spinell, personaje del Tristán de Thomas Mann.

A ellos, los grandes y pequeños, les une el haberse enfrentado a un drama en común. Los gigantes prevalecieron pero los pequeños fueron engullidos por el oscurantismo y la histeria. Tuvieran talento o no, desearan ser mártires de la razón o no, estos escritores se encontraron siendo la avanzadilla de una batalla que ya se estaba librando años antes de las trincheras, los bombardeos y los campos de extermino. Es cierto lo que dice Roth, los nazis dignificaron su obra quemándola. Fue un símbolo de la muerte de la razón que permitiría las matanzas de después. Los autores anónimos represaliados son como los soldados desconocidos disueltos en los campos de batalla. La pura casualidad no les hizo héroes y es por ello que les debemos aún más la memoria.

Para los que escriben rarito: la pedantería en la no ficción (y II)

Para los que escriben rarito: la pedantería en la no ficción (y II)

Posted: 25 Oct 2010 04:58 PM PDT

Esto se demostró de forma espectacular con la publicación en 1985 de una colección de poemas e historias cortas tituladasThe Policeman´s Beard is Half Constructed. La gracia del libro es que fue elaborado por un programa de ordenador cuyo acrónimo era RACTER.

Para componer las historias y los poemas, RACTER escogía palabras sucesivas al azar de su diccionario. Si la palabra escogida se adecuaba gramaticalmente, RACTER la dejaba y pasaba a la siguiente palabra de la oración. Pero si no se adecuaba, entonces RACTER eliminaba la palabra y buscaba otra.

Las frases que producía el programa eran desatinos sin significado, pero un lector humano con suficiente imaginación podía extraer de ellas significados recónditos. Hasta el punto de que el libro recibió comentarios positivos en los periódicos de mayor tirada.

No quiero que en el ambiente quede suspendida la idea de que rechazo de plano todo lo que haya sido escrito con cierto toque poético o sugerente. Por ejemplo, disfruto como un enano leyendo las a veces crípticas reseñas cinematográficas de la revista Fotogramas, sobre todo a Jordi Costa y Antonio Trashorras, los más proclives a introducir neologismos, préstamos lingüísticos, palabras inventadas y una avalancha de erudición enciclopédica que sólo una minoría versada en la cultura popular puede descifrar.

A veces, de esos tejidos casi inextricables pueden entresacarse imágenes que llegan muy adentro, hasta la médula, por la vía emocional y también racional. Sin embargo, no considero estas piezas paradigmas de no ficción. Más bien son pequeñas obras de arte que, de forma subsidiaria, aportan una opinión sobre una película. Más que críticas acostumbran a ser metacríticas, o florituras para salpicar de sorna tal o cual director de cine.

Con esto quiero decir que la línea que separa lo que debe ser la no ficción clara y la no ficción basada en formulaciones más o menos bellas no está definida. ¿Tal vez la línea venga más definida por las intenciones del texto o el tema tratado? Es entonces cuando al línea queda bien dibujada: si el autor pretende hacer una disección de un tema complejo o espinoso en un ensayo de 200 páginas, la forma no debe prevalecer sobre el fondo. En caso contrario, el ensayo existirá, pero no será un ensayo de pensamiento sino una obra de arte (lamentablemente, a día de hoy aún se conceden premios de ensayo a textos más culteranos en las palabras que en el mensaje).

La esencia de la comunicación, en ese sentido, se quiebra.

Usar lenguaje abstracto para explicar algo es muy tentador, porque entonces el texto posee belleza intrínseca. Vestir ideas simples con lenguaje oscuro transmite muchas más sugerencias al lector, hasta el punto de que lo leído puede llegar a significar cualquier cosa, dependiendo de la idiosincrasia del lector. Pero si pretendemos que las ideas circulen democráticamente entre la gente (las ideas sirven para algo cuando entran a formar parte del cerebro de mucha gente), entonces debemos evitar la tentación de dárnoslas de reyes del mambo.

Tal vez la anécdota más divertida a este respecto sea la narrada por el físico Richard Feynman cuando se tuvo que enfrentar a un artículo escritor por un sociólogo un tanto pedante:

Empecé a leer el maldito papel y mis ojos se salían de las órbitas: ¡No podía entender nada de lo que allí decía! Tenía ese sentimiento de desasosiego de “No estoy a la altura de las circunstancias”, hasta que por último me dije a mí mismo: “Voy a parar y a leer despacio una frase, de forma que pueda meditar qué demonios significa”. Así que me detuve (al azar) y leí la frase siguiente muy despacito. No puedo recordarla con toda exactitud, pero se parecía mucho a esto: “El miembro individual de una comunidad social suele recibir su información por canales visuales simbólicos”. Lo leí una y otra vez, y acabé traduciéndolo. ¿Saben lo que significa? “La gente lee”.

Para los que escriben rarito: la pedantería en la no ficción (I)

Para los que escriben rarito: la pedantería en la no ficción (I)

Posted: 25 Oct 2010 06:14 AM PDT

Reconozco que, cuando escribo novelas o cuentos, tiendo a ser ampuloso; incluso rozo la pedantería y el esnobismo. Soy perfectamente consciente de que a veces no se me entiende. O se me puede entender de muchas formas distintas.

Pero eso no es, a mi juicio, un rasgo negativo: las novelas no siempre tienen que aportar información clara y objetiva sino estimular el cerebro del lector, favorecer la multiplicidad de interpretaciones, dar de comer a los exegetas. Perderse por las subordinadas infinitas de Marcel Proust o por el hermetismo de James Joyce puede aportar desafíos cognitivos interesantes.

Pero la cosa se pone fea cuando nos enfrentamos a un texto de no ficción: un artículo, un ensayo o una mera opinión taquigráfica por Twiter o Facebook. Es entonces cuando me pongo verdaderamente enfermo. Es algo glandular, instintivo, pauloviano: el que profiere la opinión en términos literarios pomposos o poéticos pierde para mí todo su crédito intelectual. Automático.

Pudiera parecer mi reacción análoga a las de los ex fumadores con los fumadores: acostumbran a ser más agresivos e intolerantes con el humo que los no fumadores de toda la vida. Yo, de natural denso en mi vertiente de ficción, podría entonces cargar demasiado las tintas contra la densidad en la no ficción. Pero no es así. Que yo sea un rompecabezas literario es sólo anecdótico. Porque yo no soy peligroso, los peligrosos son los otros.

Cuando se trata de entender cómo funciona el mundo real, es obligación del escritor comunicar sus hallazgos o reflexiones a los demás de la forma más accesible posible. Porque no caben interpretaciones (de hecho, las interpretaciones son por definición nocivas cuando se explican los principios de la termodinámica o los fundamentos morales de determinado credo).

Ello no imposibilita escribir con palabras cultas o técnicas (aunque habría que evitarlas también todo cuanto sea posible). Lo que resulta casi anatema es el uso de construcciones sintácticas demasiado complejas, el uso de metáforas demasiado poéticas, el guiño cultureta minoritario, los circunloquios, el dar por sentado que tu lector es tan leído como tú, etc.

Si no se siguen esas elementales normas de la claridad expositiva, entonces ya no estamos escribiendo no ficción. Y si lo estamos haciendo, es no ficción ególatra y endogámica, en el mejor de los casos. En el peor: es la simple y llana fantasmada a fin de hinchar lo que en puridad es bastante simple, cuando no incorrecto. Para ello basta leer a autores incomprensibles incluso para especialistas como Lacan o Derrida. Son ladrillos.

Y aquí llegamos al meollo del asunto: si existe una corriente ensayística tan abundante de textos herméticos es porque el hermetismo viste mucho: la reacción psicológica del lector es: si no entiendo casi nada, será porque este tipo sabe mucho. Algo parecido a lo que sucede cuando nos enfrentamos a una pieza de arte moderno consistente en un cagarro dentro de una botella: nuestra falta de reacción íntima nos puede hacer creer que no somos suficientemente cultos, y entonces recurrimos a impostar: de lo contrario pareceríamos abstemios en una orgía de borrachos (basta acudir a una galería de arte para comprobarlo).

En resumidas cuentas, el texto de no ficción latazo surge de las ansias del escritor de dárselas de profundo y de las ansias del lector de no parecer idiota. Por eso, cuando discuto con alguien y me viene con argumentos que parecen más poesías que razones lógicas, no tengo miramientos en soltar: oye, tío, no me entero, ¿me lo puedes explicar como si tuviera 5 años?

Y creo que ahí reside la mejor receta para escribir no ficción: forma para niños de 5 años y fondo para adultos. Es la mejor manera de explicar algo y que se entienda, y también la mejor manera de dejar al descubierto las inconsistencias de lo que se explica.

En la próxima entrega de este artículo expondré algunos ejemplos divertidos de esta impostura intelectual, así como el experimento realizado con un programa de ordenador llamado RACTER.

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