viernes, 23 de enero de 2009

Dolorosas imágenes de la guerra
Tomadas de un mail que está circulando, opinen al respecto.



























RESUMEN LATINOAMERICANO PIDE A SUS LECTORES QUE SE REPRODUZCA ESTE MENSAJE QUE MUESTRA LA SIMILITUD ENTRE SIONISMO Y NAZISMO.

¡¡¡ TODOS SOMOS PALESTINOS !!! --- ¡¡¡ PONGAMOS ALTO YA AL GENOCIDIO SIONISTA EN GAZA !!! --- ¡¡¡ INTIFADA EN TODAS LAS EMBAJADAS DEL ESTADO TERRORISTA DE ISRAEL!!!












"Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información”.

Rodolfo Walsh, ANCLA (Agencia de N


libros

Domingo, 18 de Enero de 2009

Porque te quiero te aporreo

La lectura de La Venus de las pieles de Sacher-Masoch permite asomarse a la fascinante experiencia de ver cómo se despliega un cuadro psíquico página tras página.





Por Alicia Plante

La Venus de las pieles
Leopold von Sacher-Masoch

El Cuenco de Plata
160 páginas

Durante una de esas largas y poco frecuentes sobremesas de invierno en que toda clase de historias de antaño se entrelazaban unas con otras, mi papá contó que cuando era chico, si lo descubrían en una travesura lo peor de todo era esperar a que el padre terminara de pelar con su cortaplumas la varita que había cortado del sauce, con la cual después le cruzaría un par de veces las piernas mal cubiertas por los pantalones cortos. Se tomaba su tiempo el padre, echándole cada tanto una mirada cargada de afecto, pero también severa y moral. Quizás esto de la mirada él nunca lo dijo, pero aún hoy yo veo los ojos de un abuelo que no conocí. Y que no decía nada, por supuesto, todo estaba en los gestos. El, mi papá, nunca volvió a contar aquello, quizá no le hizo falta. Pero yo nunca olvidé la espera, el castigo diferido, el suspenso... Y de ese suspenso trata, en esencia, este clásico de la novela romántica alemana del siglo XIX, de la anticipación, del “aplazamiento ilimitado” del placer. Un texto que envejeció literariamente bajo el peso abrumador de escenificaciones demasiado teatrales, de un lenguaje superado y personajes almibarados, que se comportan melodramáticamente mientras se expresan por medio de reiteraciones grandilocuentes. Y sin embargo, sólo hasta ahí llegan las objeciones, porque también aparecen hipótesis y definiciones puestas en boca de Wanda o de Severin que remiten a las teorías de la época acerca de los géneros, sus características, necesidades y modos de vinculación, que resultan de gran interés y por momentos son francamente poéticas.

En otras palabras, La Venus de las pieles constituye un texto fascinante e indeclinable. En ese orden. Fascinante por la enorme tensión erótica que lo recorre, tensión que, al no resolverse jamás mediante una consumación normal –por llamarla de algún modo– sino en cambio a través del pacto perverso sumisión/dominio, amo y esclavo, que impregna el texto, atrapa al lector por la expectativa de una resolución que, como era de prever, no le será suministrada. E indeclinable porque el texto de Sacher-Masoch, escrito en el último cuarto del siglo XIX, explicita con una riqueza de detalles inusual en la época el porqué y el cómo de la constitución de un cuadro psicopatológico que las transformaciones culturales y psicosociales de más de cien años no modificaron. Es notable su pintura del proceso por el cual los conflictos primarios de una persona –Wanda, por ejemplo– afloran frente al estímulo del que se propone como esclavo, y se desarrollan hasta que la fantasía sadomasoquista se hace realidad. Con alguna sorpresa ella le dirá a Severin en un momento: “Había predisposiciones dormidas en mí, pero tú las despertaste”. Y más adelante: “Recién comprendo que es realmente un placer tener a una persona de este modo bajo mi poder”. Wanda encarna asimismo la bivalencia del lugar que ocupa en el contrato, la intercambiabilidad de su rol ante la aparición de un objeto (el bello y cruel príncipe griego) que moviliza la cara opuesta y simultánea de su conflicto. Por eso puede afirmar también respecto de ese tercero antitético: “La mujer necesita a un hombre que la ponga de rodillas”.

El valor ilustrativo de este libro le valió a su autor –junto con el Marqués de Sade– el mérito de que su nombre pasara a identificar la entidad clínica que el texto pone en escena.






radar

Domingo, 18 de Enero de 2009

CINE > UN CICLO DE ERIC ROHMER EN LA PLAYA Y DE VACACIONES
De qué hablamos cuando hablamos de amour

El más veterano de la nouvelle vague, y también el más conservador de esos jóvenes iracundos, Eric Rohmer bien podría ser considerado el gran etnólogo de la sociedad francesa de la segunda mitad del siglo. A los 89 años, sus películas siguen siendo un espejo donde ver reflejados los comportamientos amorosos, amistosos y neuróticos de la juventud. El ciclo que empieza el martes en la Lugones ofrece no sólo algunos de sus clásicos ambientados en playas, cafés y vacaciones, sino también dos documentales sobre él, sus procesos creativos y sus adorables pero irritantes criaturas.



Por Mercedes Halfon

Así como en las vacaciones de verano la TV abierta insiste en mostrar la vida en las playas como noticia o programación en directo, en un consuelo o una provocación para los que no pueden salir de la ciudad, el teatro San Martín programó para enero un ciclo de Eric Rohmer, cineasta que ha retratado en gran parte de sus películas historias en ciudades balnearias. La vinculación es innegable: ya en el 2006, cuando se estrenó en Buenos Aires su anteúltima película, Triple agente, hubo un ciclo veraniego que exploraba toda la obra del director francés. Será que es necesario este clima, el calor y su propensión a relativizar las obligaciones, ver la ciudad vaciándose, la urgencia por algún escenario natural, una playa, un pasto, un lago, una montaña, para quedarse ahí conversando, discutiendo, y que entre palabras pasen las horas y los días, como una emanación de ese mismo diálogo, elementos que nos acercan al cine de Rohmer.

Jean-Marie Maurice Scherer –conocido artísticamente como Eric Rohmer– tiene hoy 89 años. Increíblemente sigue trabajando –su última película, Les Amours d’Astrée et de Céladon, es del 2007–, y aun así el ciclo no es una puesta al día con lo más actual de su obra, sino un balance de algunas de las mejores películas de distintos momentos su carrera, acompañadas de dos documentales que registran su singular proceso creativo. Hay que decir que Rohmer es uno de los más viejos de la plana mayor de la nouvelle vague, con ellos comparte muchos puntos estéticos e ideológicos, todos venían de la crítica y de la afición cinéfila, todos foguearon su mirada en la cinemateca francesa dirigida por Henri Langlois, todos admitían la existencia de “autores” cinematográficos (y de ahí sus ídolos: Hawks, Hitchcock, Welles, Renoir), categoría que hasta ese momento sólo estaba permitida para la literatura, todos adoptaron las ideas de realismo de André Bazin, director de la célebre Cahiers du cinéma durante sus años célebres. Después, a todos les pasó más o menos de cerca el mayo del ‘68.

Pero Eric Rohmer es también, y de un modo radical, diferente de estos directores, se ha definido más de una vez como “un conservador”, y ¿cómo puede ser conservador un director de una llamada nueva ola? Rohmer no es sólo el más viejo, sino también el más serio y académico –profesor de literatura– de sus compañeros de ruta. Ha realizado ensayos y trabajos para televisión tratando de ubicar el cine en relación con las otras artes. Su obra, dividida en series, es también un puntilloso trabajo intelectual, donde más que preocuparse por marcar un quiebre entre una película y otra, o en relación al cine en su totalidad, se interesó en el arte de encontrar la variación de una misma forma. Sus series son: Cuentos morales (de la que se verá La panadera de Monceau, La carrera de Suzanne, Mi noche con Maud, La rodilla de Clara), Comedias y proverbios (se verá La buena boda, Paulina en la playa, El amigo de mi amiga) y Cuentos de las cuatros estaciones. Luego están sus films de “época”, donde se aleja del realismo en el registro, se vuelca hacia la literatura y las trasposiciones, deja de lado las reflexiones de tipo psicológico y los estudios sobre los vínculos de sus films más destacados, por un trabajo de revisión histórica y cuidadas puestas en escena.

Pero sus temas privilegiados son y siempre serán: los jóvenes que se cruzan en amistades y amores volátiles, la falsedad del deseo, una torpe búsqueda de “libertad”, la fantasía que aleja a los personajes y sus palabras de su realidad evidente. Hábitos de la pequeña y gran burguesía en tiempos ociosos. Como decía el crítico de cine Serge Daney, Rohmer es “prestidigitador y moralista”. Pone a sus sensibles y caprichosas criaturas ante nuestros ojos, en una identificación contradictoria; sus conflictos y veleidades, si bien nos resultan cercanas, llegan a convertirse en irritantes. Daney decía también: “A Rohmer habrá que considerarlo el etnólogo número uno de la sociedad francesa de su tiempo. Como todo etnólogo, vive de una contradicción: se ha aficionado a sus salvajes, pero los mira siempre ‘desde el exterior’, como la suma perfecta de los gestos de que son capaces, de las palabras con que se envuelven y los hábitos con que se cubren”.

Hay belleza en observar esa contradicción, en el mundo que Rohmer construye obsesivamente, una y otra vez. Como si estuviéramos viendo siempre la misma película. Una donde los personajes podrían decir (como lo hacen, en Paulina en la playa): “Basta, ¡no me hables de amor ahora!”. “Pero si sólo hablas de amor, estuviste hablando de amor toda la tarde.” “Bueno, sí, pero del amor en general.”


Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/9-5060-2009-01-23.html

Tensiones lingüísticas y miradas sesgadas en el Chaco argentino

Número 85 / Diciembre de 2008
www.psyche-navegante.com
autores@psyche-navegante.com
Leonor Acuña

A pedido del lector Daniel Pauni, volvemos a publicar este artículo – ahora en un lugar bien accesible - ya que, según nos hizo saber, este material se incluye como bibliografía para la asignatura “Construcción de ciudadanía”, en la Pcia. de Buenos Aires. En su primera edición se publicó en un Dossier en el Nº 76 de P.N.

El objetivo de esta presentación es poner en discusión dos aspectos del trabajo que estamos realizando en áreas de contacto lingüístico del español con lenguas aborígenes: el ángulo desde donde hacemos los diagnósticos sociolingüísticos y en qué medida nuestra mirada de especialistas institucionales contribuye al sufrimiento lingüístico de las personas.

1. Situación de contacto cultural y lingüístico

En la Argentina viven, de acuerdo con el censo nacional de población de 2001, 4,2% de extranjeros (1.531.940), de los cuales el 27,5% (420.760) habla una lengua europea (italiano, portugués, polaco, alemán, etc.) y un 42.2% (646.770) viene de Paraguay, Bolivia y Perú, nacionalidades que pueden implicar el uso de una lengua indígena (guaraní, aymara y quechua). También de acuerdo con el mismo censo y las encuestas complementarias, el 2.8% de los hogares argentinos reconoce tener por lo menos un integrante perteneciente a un pueblo indígena (chané, guaraní, mocoví, toba/qom, mataco/wichí, araucano/mapuche, chulupí, huarpe, diaguita, comechingón, etc).[1]

De acuerdo con esto, el Chaco es actualmente un extenso corredor lingüístico en el que el español se entremezcla de oeste a este con una gran diversidad de lenguas, desde el quichua santiagueño hasta el guaraní correntino, pasando por tres lenguas indígenas, el wichí, el qom/toba y el mocoví, y con una notable variedad de lenguas de inmigración. Actualmente casi el 1% de la población del Chaco nació en el extranjero[2] y el 3,6% de los hogares afirmó tener por lo menos un integrante indígena.[3]

¿Qué representa esto culturalmente hablando? Hagamos una síntesis de muy gruesos trazos. En el oeste, los criollos comen tortilla a la parrilla, coquean y escuchan chacareras y zambas; en el este comen chipá y escuchan chamamés. Los gringos (hijos de, en la mayoría de los casos) tienen estas costumbres más las comidas familiares, más las danzas tradicionales. En el medio y desplazándose cada vez más hacia los centros urbanos, los wichís, los tobas y los mocovíes pescan, cazan, recolectan, tejen cháguar, hacen cestos y trabajan la madera.

¿Qué representa esto lingüísticamente? Que la región es un continuum lingüístico en que los habitantes se comunican según las personas y las situaciones en tres lenguas aborígenes, dos lenguas aborígenes-criollas y variadas lenguas de inmigración. Significa que en la región se hablan, por lo menos, el español llamado estándar, el estándar regional y no estándares fuertemente marcados por las lenguas indígenas y de inmigración. Significa además que coexisten las escrituras del español y de las lenguas indígenas, estas últimas promovidas por los proyectos de educación intercultural bilingüe (EIB).

Sin embargo, cuando en agosto del año 2006, yo pregunté en un taller del que participaban más de setenta docentes de la zona centro-oeste de la provincia, si había algún bilingüe en la sala, todos bajaron la vista, guardaron silencio, empezaron a codear a algunos colegas aborígenes. Finalmente un par de maestros toba y wichí levantaron la mano. Las dos horas siguientes fueron un “despertar” de lenguas ocultas: “Yo hablo alemán pero no lo escribo, ¿soy bilingüe?”; “Yo hablaba trentino con mis padres pero ahora me olvidé mucho”; “Yo me crié en una zona del Chaco pegada a Santiago y cuando era chico jugaba con otros chicos que hablaban quichua y yo hablaba también”; “Y sí yo hablo español pero poco”.

Lo que describen los hablantes es el continuum lingüístico en el que se desarrolla la vida normal de las comunidades multilingües. Pero la mirada de afuera (políticos, lingüistas, maestros) necesita que las lenguas estén separadas.

Cuando adquirimos nuestra lengua, adquirimos no solamente una gramática y un léxico sino también las reglas de uso: vamos aprendiendo qué se dice en las distintas circunstancias, cómo se le habla a las distintas personas con que interactuamos y qué características debe tener nuestra forma de hablar por los distintos canales por los que podemos expresarnos (campo, tenor y modo de Halliday). En el caso de los bilingües, algunos chicos aprenden que con un padre hablan de una manera y con el otro de otra manera. Hasta que alguien no le da un nombre a esa diferente manera de hablar, puede suceder que ese chico no sepa que con su padre habla francés y con su madre español. Las cosas puede ser aún más variadas: un chico puede tener madre wichí y padre toba y jugar con los chicos criollos que hablan español con palabras quichuas.

2. Tensiones, miradas sesgadas y sufrimiento lingüístico

Las lenguas del mundo (entre 6000 y 7000) se acomodan según el modelo gravitacional de Louis-Jean Calvet en una jerarquía que va desde una lengua hipercentral, el inglés, rodeada de lenguas centrales (alemán, chino, francés, por ej.) que a su vez están rodeadas de lenguas periféricas (catalán, bretón, quechua) que no son las lenguas segundas de nadie casi nunca. Eso significa que una lengua para tener garantizada su supervivencia requiere de los atributos propios de las lenguas que pueden ser enseñadas (escritura, gramática, libros de texto) y representar el acceso a algo que no se tiene: el trabajo, el estudio, la religión, el amor. Es decir: ser lengua la lengua segunda, una lengua que se aprende después de la materna.

Las lenguas son asociadas a determinados valores: se dice que algunas tienen estructuras más adecuadas para la filosofía, suenan más suave, son más apropiadas para la poesía. Metonímicamente los hablantes reciben esos mismos atributos y los hablantes de lenguas dulces, suelen ser vistos como individuos poco aptos para el trabajo competitivo o para las condiciones de mando (lo bueno de las lenguas se transforma en malo de los hablantes): “El temperamento del luxemburgués es bastante flemático... No tenemos nada del sentimentalismo germánico y menos todavía de la vivacidad francesa... Nuestro eclecticismo bilingüe nos impide consolidar nuestra concepción del mundo y convertirnos en personalidades fuertes...”[4]. Entonces los padres, que desean lo mejor para sus hijos, tratan de que sus hijos hablen inglés, si su lengua materna es el español, y que hablen español si su lengua materna es el wichí. Metonímicamente seguimos hablando de lenguas y no de hablantes.

Volviendo al Chaco, localmente existe una jerarquización de lenguas en la que el español ocupa el primer lugar seguida del quichua y del guaraní, que son lenguas habladas por criollos, y finalmente están las lenguas indígenas habladas por indígenas: el wichí, el toba y el mocoví. El guaraní y el quichua tienen un papel identitario importante (aunque por supuesto son también lenguas ocultas, negadas, muchas veces). Pero las lenguas claramente indígenas son centro de tensiones y eso muchas veces se transforma en sufrimiento lingüístico.

Los aborígenes, qom, wichís y mocovíes ocupan los regiones más alejadas de la provincia (¿lejos de dónde?) y ocupan las zonas más periféricas de las ciudades cuando llegan a ellas. Ocultan el desconocimiento del español y en consecuencia son vistos como introvertidos y tontos.

Desde hace casi 20 años hay auxiliares docentes y maestros de las lenguas aborígenes que trabajan en “pareja pedagógica” con un maestro blanco. “Mi ADA[5]”, “Yo no tengo MEMA[6]” son frases que suelen escucharse en boca de los maestros de grado/de español –que es mi eufemismo para referirme al maestro blanco, como se le dice naturalmente allá–. El maestro aborigen es traducido permanentemente: “Lo que él te quiso decir es que...”. Ese docente se siente muy inseguro con su manejo del español y puede iniciar una frase diciendo “Disculpen cómo hablo pero la lengua es prestada”. Las lenguas indígenas siguen siendo imaginadas para la traducción: las primeras escrituras de esas lenguas nacen de la necesidad de los misioneros de traducir la Biblia y hace un par de años la UNESCO financió un proyecto de traducción de El principito al toba.

La “discriminación positiva” exige que, si alguien es aborigen, hable la lengua aborigen y que esa lengua tenga una escritura unificada. Este es el lugar en donde se deja de hablar de “lenguas” para pasar a hablar de “hablantes”. De alguna manera, este es el lugar en el que el Estado (en este caso lo gobernantes, pero también los antropólogos, lingüistas, misioneros, es decir, nosotros) no se hace cargo de su papel que es el de diseñar y llevar adelante una política lingüística que garantice el mantenimiento de la diversidad (contribuir por ejemplo a que esas lenguas periféricas sean lengua segunda, regionalmente al menos) y, por el contrario, interviene en la mente y la privacidad del hablante responsabilizándolo de la supervivencia futura de sus lenguas.

No conozco situación de contacto lingüístico que no transcurra en tensión cuando intervienen las instituciones. La escuela es hostil a la práctica de los bilingües de cambiar de lengua según determinados reglas que suelen escapársele al de afuera (“mezcla las lenguas”, “se confunde”, “no se le entiende” dice el maestro), los investigadores encontramos palabras para caracterizar esta variedad de situaciones y de bilingües: diglosia, cambio de código, interferencias, colapso temporario del bilingüe, alingüe, semilingüe, sesquilingüismo. En todos los casos estamos hablando desde una ideal separación de lenguas, estamos imaginando que la mente del individuo bilingüe debe ser en realidad la mente sumada de dos individuos monolingües (Grosjean).

Quiero recordar al personaje Salvatore de El nombre de la rosa de Umberto Eco: “...ni puedo explicar ahora ni fui capaz de comprender entonces el tipo de lengua que utilizaba. No era latín, lengua que empleaban para comunicarse los hombres cultos de la abadía, pero tampoco era la lengua vulgar de aquellas tierras, ni ninguna otra que jamás escucharan mis oídos.”[...] comprendí que Salvatore hablaba todas las lenguas, y ninguna. O sea que se había inventado una lengua propia utilizando jirones de las lenguas con las que había estado en contacto... [...] Sin embargo, bien que mal, tanto yo como los otros comprendíamos lo que Salvatore quería decir. Signo de que no hablaba una lengua sino todas, y ninguna correctamente...” En la novela ese personaje es quemado por la Inquisición.

Buenos Aires, 14 de enero de 2007.

Bibliografía mencionada

Instituto Nacional de Estadística y Censos del Ministerio de Economía www.indec.mecon.gov.ar

Halliday, M.A.K. El lenguaje como semiótica social. FCE. México, 1982.

Calvet, Louis-Jean. Lingüística y colonialismo. Breve tratado de glotofagia. FCE, Buenos Aires, 2005.

Appel, René y Pieter Muysken. Bilingüismo y contacto de lenguas. Ariel Lingüística, Barcelona 1996.

Grosjean, F. “The bilingual as a competent but specific speaker-hearer”. Journal of Multilingual and Multicultural Development 6 (1985): 467-477.



[1] Aproximadamente 1.200.000 personas.

[2] En 1914 el 21% de los habitantes del Chaco era extranjero.

[3] La situación en la provincia de Formosa es similar pero con el agregado de otras lenguas indígenas como el pilagá y el chorote.

[4] La cita está tomada de Appel y Muysken quienes a su vez la toman de Uriel Weinreich.

[5] Auxiliar Docente Aborigen.


Fuente:

http://www.psyche-navegante.com/_2004/index.asp

CORREO DE PARÍS

París por entregas
I. Sobrevivencia

William Navarrete

El Jardín de las Tullerías pudiera ser el centro de París. Si las hojas verdes del verano y las ramas secas del invierno llegan a sobrevivir a la densa circulación de coches en sus flancos norte y sur puede que sea también el pulmón de la ciudad. Un mundo animal fluye hacia las hileras de olmos. Algunos de esos olmos pudieran ser los únicos testigos vivos de la noche incendiaria de la Comuna, en 1871, ante la que sucumbiera el palacio que le da nombre. Aún en pie, luchan por vencer a los parásitos que roen sus cortezas. La enfermedad se llama grafiosis y deja una secuela de estrías negras en sus troncos. En tiempos en que abundan los grafitos que muchos insisten en vendernos como tendencias del arte urbano, imagino que los insectos reivindican sobre los troncos de los viejos olmos su derecho a la expresión pública. Los ejemplares sanos poco pueden contra los portadores alados del hongo y esperan angustiados la estación de la danza incestuosa en que el verdor altanero de sus hojas terminará cediendo al tono mustio que provoca la enfermedad.

Indiferentes a la batalla de los olmos los hombres pasean su soledad por los parterres. La naturaleza siempre mezquina de París ha dejado que unos rayos de sol aviven, si los hubiere, los recuerdos de una temporada estival en el Sur. Una extraña camaradería se establece entre los perros que cada amo, creyendo poseer al animal de mejor raza, exhibe. Tener un perro para pasearse bajo los olmos significa tener a alguien a quien hablar. Los amos se conocen –aunque mejor conocen a los canes de los otros amos que a sus dueños– pero no se hablan. A lo sumo lanzan monosílabos que nadie sabe si son órdenes que el perro debe acatar o fórmulas mecánicas de comunicación entre amos, sonidos guturales sin respuesta. En ese mundo selecto de amos, perros y monosílabos ásperos, sólo participa quien se ande correa en mano. En él no participa la lectora sempiterna de los estanques, aún cuando leyera, en este justo instante, en su libro siempre abierto, el rostro embadurnado de cremas protectoras hasta el próximo sol, una historia de perros y amos. De poco le valdría interrumpir la lectura que dicta la imprenta como no fuera para arriesgarse a entrar en el dominio de algún malentendido, de algún imprevisto embarazoso, que un buen francés detesta.

En el Jardín de las Tullerías todo ese mundo animal se entrega resignado a su soledad. El visitante de provincias y el extranjero no lo ven, ni son vistos. Ajenos, forman parte de un mundo superpuesto, transitorio. De cualquier modo no puede ser de otro modo: la exigencia del turismo contemporáneo impone amortiguar el precio pagado. El maratón que emprenden ha dejado sobre la pantalla digital de sus cámaras la marca de una estría negra sobre el tronco de un olmo. El corrector de imagen les devolverá, de vuelta a casa, la imagen que desean de tarjeta postal.

En este universo que de tanta historia se ha quedado sin nada qué contar la lucha despiadada del reino animal tras las altas rejas de las Tullerías se vuelve imperceptible. Como picas que ya no enseñan cabezas guillotinadas la rejería uniforme y perfectamente armoniosa del jardín encierra una invisible danza de sobrevivencia.

Yo, sin perro, sin libro y sin la premura del visitante que amortigua precios, atravieso siempre las Tullerías buscando el cielo entre la soldadesca de olmos en filas. Tal vez para mostrarme indiferente sólo necesito pintar de azul los claros de las enramadas. Así lo anduve siempre hasta que di con las fieras sobre pedestales pétreos, las patas poderosas imitando una acrobacia que parece rasgar los velos del tiempo, las fauces abiertas, rugientes, mostrando colmillos afilados para vencer en la jungla.

Son las esculturas de Auguste Cain (1821-1894). Allí, a ambos lados de la entrada que se abre al final de la calle Castiglione, dos tríadas de fieras fundidas en bronce combaten encarnizadamente por la sobrevivencia. En el primer grupo un león melenudo descarga su hambre sobre un jabalí que yace vencido mostrando en su estertor los punzantes colmillos, últimos destellos de su fiereza. Junto al león, fundida en la misma pieza, la hembra, empequeñecida por la talla y por el peso de la pata izquierda del macho que le presiona el cuello mostrando quién domina, apartándola de la presa, espera poder participar del festín. En el segundo grupo, fechado en 1882, un rinoceronte aplasta con una de sus patas delanteras el vientre de una leona. De la herida afloran las vísceras de la fiera que intenta defenderse inútilmente, patas arriba, mientras que otra hembra de su misma especie clava sus colmillos y garras en la coraza del descomunal animal. El acto podría interpretarse como un gesto de defensa generosa de su compañera. Pero tal vez se aproveche simplemente del momento en que la bestia está ocupada para salir vencedora y alimentarse a sus anchas.

La lid que libran las bestias de Cain, intemporal, suspendida en el instante más dramático del enfrentamiento, más que reflejo de un estilo a tono con el gusto de finales del siglo XIX, evoca el orden natural generador de desórdenes temporales para garantizar paradójicamente la prolongación de la vida. Por puro instinto las tríadas de animales de la puerta de Castiglione defienden el equilibrio de su entorno, condición indispensable para la sobrevivencia en (y de) la jungla. El desenlace del combate poco importa cuando lo que cuenta es mostrar la fuerza con que un ser vivo se aferra a la vida, aún en detrimento de otras vidas.

En el jardín de las Tullerías el combate por la sobrevivencia se lleva a cabo a diario. Con mayor o menor fiereza, en esa jaula ajardinada de animales detrás de las picas, los seres vivos intentan vencer sus miedos y escapar de aquella otra jungla: la ciudad, quizás más áspera y hostil que el medio que suponen los conjuntos escultóricos de Cain. Es posible entonces que al levantar sus ojos de la guía que le cuenta los horarios y los precios, el visitante vea que en ese combate tenaz luchan por la subsistencia el amo del perro, la lectora del estanque, e incluso, quien busca pintar entre las ramas del follaje un claro de cielo.

París, 4 de junio de 2006.

© William Navarrete

Biografías

Expoescritores/Portada


Muestra de Marcel Duchamp en la Fundación Proa

“La historia comienza hace años, con el coleccionista de arte residente en Buenos Aires Jorge Helft. Su pasión por la obra de Marcel Duchamp lo motivó a ayudar a su ciudad a tener la posibilidad de ver una gran parte de los trabajos de Duchamp en una importante exhibición. El hecho de que Buenos Aires sea la única ciudad -además de París y Nueva York- en la que Duchamp vivió, estimuló su interés.” Así relata Elena Filipovic, curadora de la muestra, el origen de la exhibición.

El artista

Marcel Duchamp, (1887-1968) fue una de las figuras más relevantes del movimiento vanguardista que, a principios del siglo XX, cambió para siempre el concepto de “obra de arte”.
Fue un artista polifacético que cultivó la escultura, la pintura, la literatura, la fotografía, la música, siempre llevando al extremo los medios expresivos de las diversas ramas del arte. En música, por ejemplo, creó un sistema de composición basado en el azar “como una estrategia para deshacerse del gusto personal” subrayó Petr Kotik.

En literatura fue uno de los pioneros en el uso de la técnica narrativa llamada “fluir de la conciencia”, que intenta trasladar al lenguaje la deriva deshilvanada del pensamiento.
En diversas etapas de su vida Duchamp estuvo vinculado al fauvismo, al dadaísmo, al cubismo, al surrealismo, pero su trayectoria trasciende el alcance de cada uno de estos grupos artísticos.

En un mundo convulsionado por los horrores de la Primera Guerra, el artista rechazaba la idea del arte dedicado a producir una belleza serena y placentera y buscaba, a través de nuevos lenguajes artísticos, provocar al espectador, incitarlo a formularse nuevas preguntas, incluidas aquellas que socavaban los fundamentos del arte clásico. Si bien este gesto de cuestionamiento radical es común a los diversos grupos vanguardistas, Marcel Duchamp es uno de los artistas que llevaron más lejos la audacia que caracterizó al movimiento. Otro rasgo de su obra es el humor: la parodia es uno de los caminos que elige para corroer la idea de creación artística. El ejemplo mas conocido son las varias reproducciones de la Mona Lisa con bigote (titulada “L.H.O:O:Q”) y otra sin retoques, llamada LHOOQ afeitada. Con sólo cambiarle el nombre y la firma Duchamp transforma el más célebre cuadro de Da Vinci, en otra cosa, cuyo sentido es totalmente diferente del original. Este ejemplo ilustra el concepto de “ready made” (Ya hecho), acuñado por Duchamp para denominar algunos de sus trabajos que son hoy un emblema del arte vanguardista. En estas obras, el artista presenta diversos objetos industriales, completamente pedestres, recortados de su lugar habitual en la vida cotidiana (entre los más famosos están un mingitorio, una rueda de bicicleta o un aparato para secar botellas).De esta manera, Duchamp pone en cuestión el concepto de obra de arte y postula un nuevo tipo de vínculo con el espectador, que ya no puede admirar pasivamente la obra. Es casi imposible pararse frente a una obra de Duchamp sin preguntarse por qué estamos frente a una obra de arte: su gesto de hace que “lo artístico” pase, de ser un producto de las manos y la inspiración del artista, a ser el producto de una cierta mirada: sus ready made nos dicen que cualquier objeto puede ser visto como una obra de arte. También nos incita a preguntarnos acerca del peso que tienen en la manera en que percibimos las obras, el contexto en el que las vemos y las instituciones – museos, galerías, especialistas- que las consagran.

Duchamp en La Boca

“¿Se puede hacer una obra que no sea ‘de arte’?” se preguntaba Duchamp. Toda su vida puede ser leída como un intento de responder esa pregunta. Por eso, esta idea es la que origina el titulo de la exposición organizada por Proa, con motivo de la inauguración de su nueva sede. Algunas obras de este artista ya habían pasado por Buenos Aires en una muestra colectiva sobre los movimientos de vanguardia, realizada en el MALBA en 2004. Sin embargo, la exhibición actual, que reúne ciento veintitrés trabajos, es la primera dedicada exclusivamente a Duchamp. Curioso retorno a la ciudad que habitó durante unos meses en 1918, buscando alejarse del clima bélico que atormentaba a Europa y que, según los testimonios que ha dejado, no le resultó particularmente seductora.

Además de pinturas, esculturas, fotografías y films, la muestra incluyó eventos poco habituales como el concierto del flautista Petr Kotik, en el que se interpretaron piezas de Duchamp (“Erratum”, “Five”) y fue también el marco del Coloquio Internacional Marcel Duchamp, en el que estudiosos y especialistas debatieron acerca de su enigmático legado.
La exposición se puede visitar hasta el 1º de febrero de 2009 y el público puede acceder, además, a la librería de la Fundación, equipada con varias computadoras con internet wi-fi y materiales específicos sobre arte contemporáneo. Allí se ha instalado una mesa dedicada al artista y su obra para que, quienes deseen profundizar acerca del tema pueden acceder a catálogos y material de investigaciones sobre Duchamp. También, a través de una pantalla de plasma se pueden ver las actividades del auditorio, documentales y DVDs que acompañan los proyectos del centro de arte.

Links de interés:
Sitio web de la exposición: http://www.proa.org/exhibiciones/futura/40anios.html
Entrevista con la curadora de la muestra, Elena Filipovic http://www.proa.org/exhibiciones/futura/filipovic1.html
Imágenes de las obras de Duchamp: http://images.google.com.ar/images?hl=es&q=duchamp+marcel&um=1&ie=UTF-8&sa=X&oi=image_result_group&resnum=1&ct=title
Linea de tiempo ( en ingles) http://www.understandingduchamp.com/
Notas sobre la muestra:
http://www.revistaenie.clarin.com/notas/2008/11/29/_-01812272.htm
http://www.diarioperfil.com.ar/edimp/0301/articulo.php?art=10252&ed=0301

Autor: María Elena Qués


Fuente: http://portal.educ.ar/debates/protagonistas/arte-cultura/muestra-de-marcel-duchamp-en-l.php
Recursos en la Lupa. Un recorrido experto por sitios web de interés científico,
La literatura gris en la era de Internet

Literatura_gris_internet_educared.jpg¿Qué es la literatura gris? Cuáles son sus características?
¿Cómo impacta el desarrollo de las TICs en el acceso a nuevos conocimientos?
¿Dónde encontrar literatura gris en Ia web?

En términos generales, la literatura gris es un tipo de literatura de gran valor científico e informativo. Es aquella que se produce en los ámbitos académicos, gubernamentales, comerciales, empresariales, industriales, etc., en soporte papel y/o electrónico, y que se caracteriza por no ser distribuida por los cauces habituales que entran dentro del circuito comercial, por lo que suelen plantear problemas especiales para conocerlos y localizarlos.

Abarca un amplio conjunto de documentos de diversa índole, entre otros: las tesis doctorales, las actas de congresos, los informes de investigación, otros informes (del sector público como privado, que contienen información técnica, económica, social, etc), memorias, proyectos, traducciones científicas, normas, etc.

El término "literatura gris" nació a principios de la década del setenta, cuando un grupo de científicos se reunieron en la ciudad de York (RU) para el estudio y tratamiento de la literatura no convencional.

Algunas de sus características
- Provee información útil para un número limitado de personas.
- Se dirige a un público especializado.
- Suele contener información de último momento y por tanto de rápida obsolecencia.
- No tiene propósito divulgativo, algunos son documentos de uso interno.
- Su producción es limitada, y no tiene el aspecto de las ediciones tradicionales.
- Su carácter restringido plantea problemas de acceso.
- En general no cuentan con control bibliográfico


La literatura gris e internet
En la actualidad, la variedad de recursos y herramientas que ofrece la Internet, hacen posible el rápido acceso a una incalculable cantidad y variedad de materiales y documentos en formato electrónico. Aunque no todos resultan de igual valor, en cuanto a la calidad de sus aportes, relevancia y actualidad, algunos de ellos merecen ser recuperados, validados y hechos accesible a la comunidad científica.

Se los puede encontrar alojados en sitios web, en repositorios de información que son accesibles universalmente, de manera libre y gratuita (aunque algunos requieren previa inscripción como usuario).

En los últimos años, instituciones de educación superior y de gobierno, entre otras, han desarrollado proyectos para reunir, clasificar, almacenar y difundir la literatura gris a través de internet. En ese sentido existen iniciativas muy serias de difusión de información científica fuera de los medios tradicionales, para las etapas de pre-publicación, de arbitraje abierto, de publicación y de discusión post-publicación.

Al mismo tiempo, herramientas como los foros de discusión, las listas de distribución y los blogs, por su carácter interactivo, se constituyen también como otras fuentes de conocimiento en la red.

Algunas lecturas para profundizar sobre el tema

¿Qué es la Literatura Gris?, breve y claro artículo realizado por Darío Poggi y Dario Pinkman, publicado en el sitio web: enciclopediademisisones.com.

Fuentes de información sobre literatura gris para ingeniería, interesante compendio sobre el tema, publicado en el sitio web de la Universidad Carlos III de Madrid. Aunque se centra en aspectos vinculados a esta disciplina resulta de utilidad como una aproximación general al tema.

Los weblogs: ¿Son Literatura Gris?, ponencia de Isabel Andreu Felipe, Presidenta en la Asociación de Profesionales de la Información y Documentación de la Región de Murcia, España.

¿Qué hacer con la literatura gris? , artículo de Miguel Luafer. Analiza el valor de este tipo de publicación para el ámbito académico.
"Hacer literatura gris, aunque sea incipiente, no demanda tantos recursos financieros, sino más bien creatividad y voluntad de verdad real para cristalizar ideas innovadoras o experiencias(...)". Disponible en el sitio web scielo.org.ve

Fuente: http://www.educared.org.ar